La guerra de Ucrania acaba de tener un duelo a muerte en el mar sin precedentes en la historia. Y ninguno de los dos era humano

Entramos así en una fase diferente, una en la que los mismos drones pueden convertirse simultáneamente en cazadores y presas

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Miguel Jorge

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La guerra de Ucrania lleva años convirtiendo el mar Negro en un laboratorio de guerra naval, pero acaba de cruzar una frontera especialmente simbólica: por primera vez, un dron naval ha destruido a otro dron naval en combate. El enfrentamiento entre un Sargan-3000 ucraniano y un Orcan ruso importa mucho más que la pérdida de una embarcación barata y prescindible. Hasta ahora estas máquinas estaban diseñadas fundamentalmente para atacar barcos tripulados.

Ahora han empezado a cazarse entre ellas.

Un duelo inédito. Por primera vez en la historia de la guerra naval, según el análisis publicado sobre el incidente, dos embarcaciones de superficie no tripuladas se han enfrentado directamente y una ha destruido a la otra. Un Sargan-3000 de la Marina ucraniana, actuando con inteligencia proporcionada por la Dirección Principal de Inteligencia (HUR), interceptó en el mar Negro un dron de ataque ruso Orcan y abrió fuego contra él. 

No hubo marineros a bordo de ninguno de los contendientes: una máquina ucraniana armada con una ametralladora acabó hundiendo una máquina rusa concebida para estrellarse cargada de explosivos contra su objetivo.

Un cazador con ametralladora de 12,7 mm. La diferencia fundamental estaba en cómo habían sido concebidos ambos drones. El Orcan ruso es una pequeña embarcación rápida y maniobrable propulsada mediante un sistema de chorro de agua similar al de una moto acuática, conceptualmente próxima a los Magura V3 y V5 con los que Ucrania revolucionó inicialmente esta guerra. 

El Sargan-3000 (también conocido como SeaWolf) puede asumir misiones mucho más diversas y en esta ocasión estaba equipado con una estación de armas remota Kongsberg Protector y una ametralladora de 12,7 mm, que utilizó para destruir al Orcan antes de que pudiera alcanzar su objetivo.

Ukraine Uuv 20260704 Display Jpg Al fondo, detrás del dron submarino, se puede ver un Sargan-3000 equipado con una estación de armas de accionamiento remoto (RWS)

Rusia copiando lo que comenzó Ucrania. Durante buena parte de la guerra fue Ucrania quien convirtió los USV cargados de explosivos en una de sus armas más características, utilizándolos para atacar buques y bases rusas y obligando a la Flota del Mar Negro a modificar profundamente sus operaciones. Rusia ha respondido desarrollando sus propios drones navales y empleándolos cada vez con mayor frecuencia contra puertos y embarcaciones ucranianas, especialmente en torno a Odesa

Moscú dispone incluso de instalaciones específicas en Crimea, entre ellas una nueva base en el lago Donuzlav con posiciones excavadas y dispersas junto a la costa para proteger estas embarcaciones antes de enviarlas a sus misiones.

Drones de mar junto a drones del cielo. La evolución rusa muestra además que estas embarcaciones están dejando de funcionar como simples lanchas explosivas independientes. Los Orcan pueden operar coordinados con drones aéreos Geran, derivados de los Shahed iraníes, cuyas cámaras permiten observar la zona de operaciones y que pueden actuar como repetidores para ampliar las comunicaciones de los USV. 

El resultado es una arquitectura en la que máquinas situadas en el aire ayudan a localizar, controlar y dirigir a otras máquinas que avanzan sobre el agua, extendiendo considerablemente el alcance práctico de los ataques.

El Sargan apunta a algo más inquietante. Sí, el Sargan-3000 representa precisamente la evolución contraria al dron naval kamikaze de primera generación: una plataforma reutilizable capaz de recibir diferentes armas y sensores. Además de la estación Kongsberg utilizada en este enfrentamiento, existen configuraciones asociadas a equipos avanzados de guerra electrónica y al sistema antiaéreo Sea Dragon, una solución híbrida capaz de emplear misiles Sidewinder occidentales o AA-11 Archer de origen soviético. 

La consecuencia no es baladí, sino muy importante: el USV deja de ser simplemente el arma que explota al alcanzar el blanco y empieza a parecerse a un pequeño buque de combate modular sin tripulación.

Lo que viene después. Si se quiere también, podría decirse que un Orcan es deliberadamente prescindible, así que destruir una sola unidad apenas altera el equilibrio militar del mar Negro. El precedente, sin embargo, cambia las reglas: si los drones navales empiezan a interceptar a los drones enemigos, ambos bandos tendrán incentivos para desarrollar sensores, armamento, protección y tácticas específicamente destinadas a combatir otras máquinas. 

La guerra de Ucrania comenzó demostrando que una embarcación barata sin tripulación podía cazar barcos de guerra muchísimo más caros. Ahora está entrando en una fase diferente, una en la que esos mismos drones pueden convertirse simultáneamente en cazadores y presas.

Imagen | RawPixel, Ukranian Defense

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