Siempre hay un momento del verano en el que la gente empieza a cansarse del calor. Y uno lo nota porque las redes sociales sociales se empiezan a llenar de mapas meteorológicos diciendo "ojo, que aquí viene el fresco". La diferencia este año no solo es que este hartazgo empiece en julio (¡ya tenemos dos posibles alivios térmicos en liza!), sino que muchos de los mapas tienen la IA detrás.
Primero, las buenas noticias. Estamos, según parece, en mitad de la segunda ola de calor de 2026. El combo (una dorsal sobre la península, una DANA por el oeste y un aire muy seco) es un clásico. El resultado también lo es: hasta 42 grados en el valle del Guadalquivir y picos cercanos a 44 en el sur de Valencia. Las noches tropicales son para todos.
AEMET fecha el final "probablemente el miércoles 8, sin descartar el jueves 9", con los descensos generalizándose desde el suroeste. Y avisa de algo importante: hay "alto grado de incertidumbre".
Incertidumbre, sí; pero a cinco días, cada vez menos.
¿Y lo de finales de mes? Además del 'alivio' más cercano, hay otros mapas circulando por ahí. Uno de ellos, es una pasada del AIFSv2 del Centro Europeo que insinúa que para la segunda quincena toda Europa vivirá unos días de fresquito generalizado.
Evidentemente, una sola salida tan a futuro no dice mucho. Sin embargo es interesante porque ese modelo (basado en IA) tiene apenas un par de meses y está intentando 'democratizar' las modelizaciones a largo plazo. Eso no significa que lo haya conseguido aún.
El mejor ejemplo pasó hace un par de días. el boletín semanal del propio ECMWF, del 3 de julio, daba anomalía cálida en las tres semanas siguientes, con una posible tercera ola en Europa. Dos días después, otra pasada del mismo centro anunció lo contrario. Y tiene lógica, porque esto no son fallos: la meteorología es algo extremadamente complejo y ni toda nuestra capacidad de cálculo es capaz de contenerla a 15 días vista.
¿Por qué debe importarnos todo esto? Porque el verano pinta mal. AEMET y ECMWF dan un julio globalmente cálido y un verano con el tercil cálido casi descontado. Es verdad que batir a 2025 como verano más caluroso de la serie es poco probable, un 20-25%; pero no hace falta para convertir nuestros días en una lenta agonía en espera del otoño.
Las previsiones sacadas de contexto van a estar a la orden del día.
Entonces... ¿qué podemos esperar? Un respiro a final de semana y poco más: aunque parece que los augurios de persistencia de las dorsales en el continente van perdiendo, el calor no se va a ningún sitio a medio plazo.
Imagen | meteologix
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