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IKEA Symfonisk, primeras impresiones: son altavoces, y de diseño, pero su mejor baza es su sonido afinado por Sonos
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IKEA Symfonisk, primeras impresiones: son altavoces, y de diseño, pero su mejor baza es su sonido afinado por Sonos

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¿IKEA y Sonos? ¿Juntas? Puede parecer una alianza un tanto extraña, pero, en realidad, no lo es. Y es que estas dos compañías han colaborado para poner a punto dos altavoces de diseño que se venderán en las tiendas de la primera, pero cuya arquitectura sonora ha sido ideada por los ingenieros de la segunda. Como veis, parece que la combinación encaja.

Hace unas horas hemos tenido la ocasión de escucharlos en una demostración a puerta cerrada que ha tenido lugar durante la presentación de estas cajas acústicas en Milán (IKEA, oportunamente, ha aprovechado la celebración de la feria del mueble que está teniendo lugar en esta bonita ciudad italiana). Las condiciones no han sido las idóneas para sacar conclusiones definitivas acerca de su rendimiento, pero sí para hacernos una idea bastante certera de lo que podemos esperar de estos dos altavoces. Aquí tenéis nuestras primeras impresiones.

El diseño también tiene un impacto en su «huella sonora»

En las imágenes que ilustran este artículo podéis ver que estas dos cajas acústicas no parecen en absoluto altavoces. Uno de los modelos tiene forma de lámpara de mesa, y, de hecho, emite luz como una lámpara LED convencional, y el otro tiene forma de cajón y está pensado para actuar como una estantería, un sujeta libros o una mesita sobre la que podemos depositar objetos siempre y cuando, eso sí, su peso no supere los 3 kg.

Lo interesante es que su diseño, que ha sido ideado por los diseñadores industriales que trabajan habitualmente para IKEA, tiene un impacto importante en su rendimiento sonoro. El recinto cilíndrico de la lámpara de mesa no es muy diferente al recinto de algunos de los altavoces inteligentes que hemos analizado durante los últimos meses, como el HomePod de Apple o el Echo Plus de Amazon. En este caso encaja muy bien con la forma que suele tener una lámpara de mesa, pero, de propina, también conlleva ventajas desde un punto de vista estrictamente acústico.

Los recintos curvos ofrecen una mayor rigidez, y, por tanto, también una mayor inmunidad a las microvibraciones introducidas por el movimiento del diafragma de los altavoces. Este modelo en particular tiene un tweeter, que se encarga de reproducir los agudos, y dos woofers, que reproducen las frecuencias medias y los graves. Estos altavoces están excitados por dos amplificadores de potencia que trabajan en clase D, que es la topología habitual en estos dispositivos debido a su alta eficiencia (entregan mucha potencia y consumen relativamente poco) y mínimo tamaño.

La forma del recinto de una caja acústica tiene un impacto importante en su personalidad sonora. Los recintos curvos consiguen mantener bajo control las microvibraciones y previenen la aparición de ondas estacionarias

No obstante, esta no es la única ventaja de los recintos curvos. Además de su rigidez, la ausencia de esquinas previene la aparición en su interior de ondas estacionarias, que son ondas sonoras que se reflejan en el interior de las cajas que tienen recintos con paredes paralelas, enmascarando una parte del sonido que debemos escuchar hasta que se disipa toda su energía mecánica. Como podemos intuir, merece la pena evitar que aparezcan estas ondas estacionarias, y los recintos curvos las combaten con eficacia.

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Los altavoces que han incorporado los ingenieros de Sonos en la otra caja acústica, la de tipo «estantería», son esencialmente los mismos del altavoz con forma de lámpara. Tiene un altavoz de agudos, dos woofers para medios y graves, y de excitarlos se responsabilizan dos amplificadores que trabajan en clase D. Sin embargo, entre ambas cajas acústicas hay una diferencia importante, que, como veremos en la siguiente sección del artículo, explica por qué la capacidad de entrega de graves del altavoz «estantería» es mayor que la de la lámpara: su recinto incorpora un puerto bass reflex, que es un orificio por el que sale el aire hacia el exterior debido a los cambios de presión provocados por el movimiento del diafragma de los altavoces en el interior de la caja acústica.

Ambas cajas acústicas incorporan un tweeter y dos altavoces de medios-graves excitados por dos amplificadores que trabajan en clase D

Pero las diferencias entre ambas cajas desde un punto de vista sonoro no acaban aquí. Y es que, como podéis ver en las fotografías de detalle, el recinto de esta última caja acústica es rectangular, y, por tanto, sus paredes son paralelas. Muchas cajas acústicas de alta fidelidad y muy buena calidad tienen recintos con paredes paralelas, por lo que apuestan por una estrategia diferente para evitar que aparezcan las perjudiciales microvibraciones: introducen en su interior refuerzos que evitan que las paredes vibren. Las ondas estacionarias en este caso pueden combatirse con bastante eficacia instalando en el interior del recinto material fonoabsorbente, que suele ser una espuma con un tacto similar al del algodón.

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Una prestación interesante que estas cajas acústicas comparten con algunos altavoces inalámbricos es la posibilidad de emparejar dos de ellas para que trabajen en tándem estéreo. Además, también pueden convivir con otras cajas acústicas de Sonos en una misma instalación, por lo que incluso pueden ser integradas en un equipo de cine en casa multicanal para implementar, por ejemplo, los canales de efectos. Eso sí, no incorporan un asistente virtual. Si queremos enviarles órdenes utilizando nuestra propia voz tenemos que hacerlo a través de un altavoz inteligente Echo de Amazon o Home de Google, dos soluciones con las que estos altavoces de IKEA se entienden. También son compatibles con AirPlay 2 de Apple. Un último apunte interesante: utilizan una app propia, aunque es un derivado de la app de Sonos.

Una primera aproximación a su calidad de sonido

Conozco bastante bien el sonido del modelo One de Sonos porque he utilizado uno durante mucho tiempo, y cuando llevaba unos minutos escuchando el altavoz con forma de lámpara de IKEA me di cuenta de que el audio de ambas soluciones es muy similar. Precisamente, a mi lado se encontraba Sara Morris, la directora de producto de Sonos, así que no dudé en comentarle la conclusión a la que había llegado. Su respuesta fue esclarecedora: ambos altavoces tienen un diseño acústico muy similar, aunque no idéntico, por lo que, efectivamente, su sonido es muy parecido.

El rendimiento del modelo con forma de lámpara es similar al del modelo One de Sonos, lo que lo deja en buen lugar

Lo que más me gustó del sonido del altavoz con forma de lámpara fue su resolución, que es muy digna, y la ausencia de brillo en los agudos, una cualidad que nos permite escucharlo durante mucho tiempo sin que aparezca esa fatiga acústica que con frecuencia resulta tan molesta. La forma en que reproduce las voces también es convincente y está cerca de la gama media que nos ofrece el modelo One de Sonos. Lo que no me gustó tanto fue su capacidad de entrega de graves, que, en mi opinión, carece de la pegada que sí nos propone un altavoz One.

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Curiosamente, en mi opinión la principal debilidad del altavoz con forma de lámpara es la mayor virtud de la caja acústica de tipo «estantería». Y es que el puerto bass reflex que incorpora le permite entregar un grave con cuerpo y bastante pegada, sobre todo si se coloca el altavoz cerca de una pared y el puerto mira hacia ella. La transparencia y el nivel de detalle de este altavoz me parecieron ligeramente inferiores a los del otro modelo de IKEA, por lo que globalmente su calidad de sonido, en mi opinión, está un paso por detrás de la que nos ofrece el modelo con forma de lámpara, a pesar de su mayor capacidad de entrega de graves.

En cualquier caso, estas son solo unas impresiones preliminares. Si más adelante tenemos la oportunidad de probar estas cajas acústicas con más calma y en nuestras propias instalaciones os prometemos un análisis mucho más profundo, detallado y riguroso.

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IKEA Symfonisk: precio y disponibilidad

Estas dos nuevas cajas acústicas estarán a la venta en las tiendas de IKEA durante el próximo mes de agosto. El modelo de tipo «estantería» tendrá un precio de 99,95 euros, y el que tiene forma de lámpara de mesa costará 179 euros. Ambos estarán disponibles tanto en color blanco como en negro.

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Más información | IKEA

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