Es curioso cómo defender lo tradicional en el mercado del automóvil parece ser ir contra el statu quo. Lo que hasta hace nada parecía lo más lógico, lo que siempre se ha hecho se ha convertido en una tendencia a contracorriente. Una persona que apuesta por hacer las cosas como toda la vida es española y tiene un puesto más que relevante en una de las firmas con más tradición del mercado del automóvil.
Es Alejandro Mesonero-Romanos y tiene muy claro qué haría con las pantallas en los coches.
"Que compren otra cosa". "Soy consciente de que una gran parte del público quiere tener pantallas grandes, pero que no compren un Alfa, compra otra cosa". Sencillo y directo. Así se ha mostrado Alejandro Mesonero-Romanos con Autocar, en una entrevista donde ha dejado clara su postura sobre el enorme tamaño de las pantallas y su protagonismo.
"Estoy seguro de que hay mucha gente por ahí que piensa como nosotros. Hay mucha gente que estará contenta con esta experiencia", ha añadido quien considera que las pantallas son interesantes cuando estás parado pero no tanto cuando estás conduciendo.
¿Un cambio? El español ha sido claro sobre la estrategia de Alfa Romeo y el uso de las pantallas: "nos desharemos de ellas". Es una propuesta arriesgada en los tiempos en los que estamos pero es cierto que el Cuorerosso, el prototipo presentado en el Salón del Automóvil de París y que debería adelantar el futuro de la compañía, llega con sólo dos relojes para el cuadro de instrumentos.
Mesonero-Romanos, de hecho, lleva tiempo apuntando a que inundar el interior de pantallas no es la fórmula ideal. Cuando se presentó el BMW iX3 con su Panoramic Vision, en el podcast de Coches.net recordaban que el diseñador español hace años ya les adelantó un concepto muy similar que, sin embargo, Stellantis no ha llevado a producción.
El objetivo, por tanto, sería dejar las pantallas relegadas a un pequeño espacio en la zona inferior del parabrisas pero limitar su impacto. Y es que en BMW, aunque se mantiene una pantalla enorme, lo cierto es que ésta pierde relevancia una vez que estamos en marcha.
¿Por qué? El diseñador español tiene claro que "estamos en una especie de guerra de centímetros por las pantallas, y para mí no tiene ningún sentido, porque se vuelven enormes. Básicamente, están diseñando una tablet para ti. En unos años, estas pantallas quedarán obsoletas, serán viejas, comenzarán a costar dinero".
Y, además, tiene un motivo puramente ergonómico: "lo que pones en una pantalla no lo pones en otro sitio. Y prefiero ponerlo en otro sitio". Esta forma de pensar es casi revolucionara en una industria donde todo parece llevarse a la pantalla, hasta el punto de que en muchas marcas se han asentado ahí funciones de climatización, Tesla lleva la activación de los antiniebla a la misma y esta y otras compañías han llevado el botón físico del warning al techo. Y hasta el cambio de marchas.
Sí, pero. La cuestión es que el cliente parece estar más que satisfecho con las pantallas gigantes. A esta moda se han subido todo tipo de compañías, incluidas las que se oponían a ello como Mazda. Y no sólo es una cuestión de que el Mazda CX-6e sea, en realidad, un coche con origen chino, el Mazda CX-5 también se ha sumado al carro de la pantalla gigante.
Esta marca y otras nos han confirmado que sus estudios de mercado aseguran que los clientes quieren pantallas enormes. Una pantalla con buena calidad y buen tamaño se conecta rápidamente con "modernidad". Y al final, el fabricante da al cliente lo que el cliente pide.
Una esperanza. Los que soñamos con que se produzca un pendulazo y volvamos a las pantallas comedidas y hasta los cuadros de instrumentos analógicos, tenemos un resquicio para seguir soñando. Estas palabras de Alejandro Mesonero-Romanos son agua de mayo para nuestros oídos.
Sobre todo cuando Porsche viene de presentar un Mission S que también apuesta por una aguja en el cuadro de instrumentos para combinar analógico-digital en un mismo espacio. Y esperando que las palabras de otros diseñadores calen, como las de Achim Anscheidt, director de diseño de Bugatti, quien también se ha mostrado contrariado con esta moda asegurando que cuando el coche envejece, una pantalla desactualizada ahonda más en esta percepción.
Foto | Alfa Romeo
En Xataka | Me he comprado este coche por una sencilla razón: estoy harto de las pantallas gigantes
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