Los fabricantes Android le deben un favor a Google

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Hace unos días, Google aprovechó el I/O 2023 para presentar el Pixel 7a, la versión inferior del Pixel 7. El 7a ofrece una gran calidad-precio, y aunque no es perfecto, pocos teléfonos la igualan. Cuando su precio baje, será aún mejor.

Sin embargo, este Pixel no será una amenaza para otros fabricantes. Para quienes venden teléfonos que o son peores al mismo precio, o son más baratos pero de peor calidad, o incluso son peores siendo más caro.. Por supuesto, también depende de los gustos de cada persona.

Pixel no come Android

Parece obvio que Google podría vender mucho más si quisiera. Pero simplemente prefiere no hacerlo. Quizás porque las ventas de hardware son poco más que un error de redondeo en las cuentas de una empresa que monetiza los servicios de Google, incluyendo YouTube, y que ofrece nube corporativa.

Cuando Google presentó sus resultados financieros de 2022, comentó que los Pixel 6a, 7 y 7 Pro fueron sus teléfonos más vendidos desde que lanzó los Pixel en 2016. El CEO de Google, Sundar Pichai, no dio cifras de ventas específicas, pero dejó claro que los Pixel se venden cada vez más.

La pregunta es por qué no se venden tanto como los principales fabricantes, ya que la calidad no es el problema. El precio tampoco es un problema. Y con la importancia que le da el cliente a la cámara, el misterio es mayor.

Si añadimos algunas de las ventajas del chip Tensor, como las mejores transcripciones, traducciones o fotos, tenemos un teléfono muy bueno a un precio razonable, con unas ventas poco comprensibles.

No es culpa de que los clientes compren mal. Aparte de las preferencias personales de cada uno, lo extraño es que los Pixel no sean más relevantes en el mercado. Y es por la poca prioridad que les da Google.

Casi no hay marketing para los Pixel. Las relaciones con las operadoras son escasas. Google incluso ha dejado de vender algún modelo en algunos países con el suficiente poder adquisitivo.

Como con Microsoft y sus Surface (aunque ahí hay más esfuerzo), parece que Google está más interesado en guiar a otros fabricantes que en ser un actor importante en el mercado. Con unos Pixel con más presencia en el mercado, algunos teléfonos de precios similares tendrían poco sentido.

También es cierto que una de las ventajas de los Pixel, Android puro con servicios Google, pero sin personalizaciones, suele gustar más a los entusiastas de la tecnología que al comprador promedio. Los principales fabricantes de Android  (Samsung, Xiaomi, Oppo y Vivo) usan capas para diferenciarse. Y les va mejor que a fabricantes que apuestan por personalizaciones más discretas, como Motorola, Nokia o, más o menos, Sony.

Y también es cierto que apostar más fuerte por sus Pixel podría sentar regular a una Samsung que hace nueve años ya estuvo a punto de abandonar a Android en favor de Tizen, hasta que un acuerdo in extremis sirvió para limar asperezas.

Desde entonces, ambas conviven en armónica relación, y un Pixel con la suficiente distribución y promoción podría erosionar las ventas de los Galaxy, algo que podría acabar derivando en otra guerra fría que no conviene a Google: nueve años después, Samsung sigue liderando el mercado.

Y ahí sigue su trayectoria comercial: discreta, de perfil bajo, opuesta a su calidad; como un favor a un ecosistema de fabricantes que bastante difícil lo tiene como para conseguir la rentabilidad.

Imagen destacada | Xataka.

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