Ni estará listo para el Mundial que está a punto de empezar ni podremos verlo en ese evento porque los anfitriones son Canadá, México y Estados Unidos, pero es el estadio de fútbol más llamativo que se estrenará este 2026: es el primer estadio de fútbol jardín del mundo y está construyéndose en Belgrado. De hecho, la última noticia es que la empresa china CSCEC ha completado recientemente el primer gran izado de acero de la estructura del futuro Estadio Nacional de Fútbol de Serbia, una colosal mole de 139.000 toneladas.
Las obras de construcción de estadios son proyectos de gran envergadura per se, pero esta se lleva la palma precisamente por su doble función: es recinto deportivo y un jardín urbano a la vez, lo que marca un hito en urbanismo y plantea un reto de ingeniería poco habitual: colgar jardines completos de una estructura de cables suspendida en altura.
El primer estadio jardín del mundo. Este estadio jardín pionero en el mundo tiene una superficie total de unos 76.000 metros cuadrados y capacidad para más de 52.000 espectadores. Y aunque está ubicado en Belgrado (en el barrio de Surčin), lo construyen dos empresas chinas y lo diseña el estudio español Fenwick Iribarren Architects. El estadio pretende ser algo más que un recinto deportivo: la idea es que sea un espacio público abierto todo el año, con zonas de paseo, cafeterías y zonas de ocio en los alrededores.
El equipo de arquitectura madrileño ha creado una fachada de lo más particular: está compuesta por cuatro anillos suspendidos conectados mediante cables y que albergan zonas ajardinadas, dispuestas en tres pisos que rodean el recinto. Lo normal en un estadio es que la estructura se aguante desde abajo, con columnas, pero el Estadio Nacional de Fútbol de Serbia funciona como si fuera un puente colgante con cables. Está compuesto por 44 vigas de anillo de compresión donde cada unión debe encajar con precisión casi cero, como cuenta CSCEC, la empresa china que lo está construyendo. No obstante, esa estructura tiene que aguantar tierra, riego y vegetación que crecerá con el paso de los años.
Por qué es importante. Hace tiempo que los grandes estadios deportivos quieren ser algo más que el lugar donde tienen lugar esos eventos en días puntuales: ya es habitual verlos como recinto donde realizar conciertos. Este proyecto da una vuelta de tuerca más: los jardines, terrazas y zonas comerciales están diseñados para funcionar como espacio público permanente, integrando el estadio en la vida cotidiana de Belgrado. Y lo hace incorporando vegetación en una ciudad donde ya se están probando árboles líquidos. Como explica la Agencia Europea del Medio Ambiente, la infraestructura verde urbana se ha demostrado que reduce la isla de calor, mejora la resiliencia climática y la salud pública
En cuanto al ámbito deportivo, cuando esté terminado (previsiblemente a finales de 2026), será el único estadio de Serbia que cumple los requisitos tanto de la FIFA para Mundiales como de la UEFA para Eurocopas. O lo que es lo mismo: sin este estadio Serbia no podría optar a organizar esos torneos.
Contexto. Serbia lleva a vueltas con la construcción de su Estadio Nacional más de una década: las obras comenzaron en 2024, pero las primeras propuestas concretas llegaron en 2013. En ese momento la Federación Serbia de Fútbol con la ayuda de la consultora británica Mace diseñaron la hoja de ruta del proyecto para que cumpliese con los requisitos y estándares de la UEFA. Serbia ha decidido convertirse en potencial anfitriona de torneos de primer nivel por todo lo alto y sin escatimar en gastos: el presupuesto inicial de 2013 era de 250 millones y al iniciar las obras en 2024 ya rondaba los mil millones de euros.
En detalle. Detrás de materializar este desafío ingenieril están dos empresas chinas de primer nivel habituales en grandes infraestructura: el contratista principal es Power Construction Corporation of China (PowerChina) y el subcontratista especializado es China State Construction Engineering Corporation (CSCEC), encargado del diseño, fabricación e instalación de la estructura de acero.
Para lograr esa precisión brutal de solo 0,43 milímetros de desviación en 719 metros de vigas, usaron rastreadores láser de alta precisión, simulación digital 3D y una maqueta física a escala 1:10 para detectar errores antes de construir.
Sí, pero. El primer inconveniente de este megaproyecto ya se ha dejado entrever: de momento ya ha costado cuatro veces más de lo presupuestado. Y tener un estadio jardín es llamativo, pero también más caro de construir y de mantener. Por otro lado, también hay objeciones sobre si será posible llenar las gradas del futuro recinto con regularidad, algo esencial para garantizar su rentabilidad. De hecho, el Instituto para el Estudio de la Contratación Pública Urgente y Asuntos de Estadios de Śrem Kamenica ha realizado un análisis que concluye que tardará en amortizarse 420 años.
Portada | Fenwick Iribarren Architects
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