Galicia tiene una concentración de centenarios que sorprende a los demógrafos. Y hay varias razones que explican su longevidad

Ourense es una de las zonas donde se ha visto un mayor número de centenarios

Mayores
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
jose-a-lizana

José A. Lizana

Editor

En el panorama demográfico mundial, hay ciertas regiones que destacan por tener una población notablemente más longeva que en el resto del planeta, y la pregunta obligatoria es saber por qué ocurre esto. Estas son las que se consideran "zonas azules", siendo Okinawa una de las más reconocidas en todo el mundo por albergar a muchos centenarios. Pero en España no nos quedamos atrás, puesto que en Galicia también encontramos una de estas zonas con una gran densidad de personas longevas. 

Los datos. Aquí un reciente estudio demográfico basado en los microdatos que proporciona el INE ha visto que tanto en Galicia como en Castilla y León se ubica una tasa inusualmente alta de personas con más de 100 años. Pero si concretamos mucho más, encontramos que en las provincias de Soria y Ourense es donde se ubican las tasas máximas. 

Para entender la magnitud del fenómeno, Galicia concentra aproximadamente el 10,4% de la población centenaria de España, a pesar de que solo representa alrededor del 5,5% de la población total del país. Estas tasas se acercan a las de las blue zones clásicas y muestran una fuerte concentración en las zonas rurales del interior de Pontevedra, el sur de Lugo y Ourense. De hecho, se han identificado comarcas que alcanzan una concentración de unos 76 centenarios por cada 100.000 habitantes.

El porqué. Una de las grandes preguntas que nos debemos hacer es por qué hay un grupo de gallegos que viven tanto y tan bien. Y aquí la ciencia apunta a que la dieta de proximidad es fundamental, puesto que mantienen una dieta atlántica o mediterránea basada fuertemente en alimentos de autoproducción provenientes del huerto. 

Además de esto, también se han visto costumbres de comer despacio y la práctica de "quedarse con un poco de hambre", e incluso se mantiene una alta actividad física de forma prolongada hasta edades muy avanzadas. Y con todos estos factores nos encontramos ante una sociedad donde se presenta una notable ausencia de enfermedades graves y mantiene una baja medicalización. 

La soledad. El hecho de que estos centenarios posean una red social sólida no es un detalle menor, puesto que la soledad y las relaciones superficiales son factores de riesgo vitales importantes. Aquí tenemos un metaanálisis de 2015 que engloba 70 estudios prospectivos, que incluyó a más de 3,4 millones de participantes y concluyó que la soledad, el aislamiento social y vivir solo se asocian con un aumento del 26-32% en el riesgo de mortalidad, tras ajustar múltiples variables. 

Otro factor como el geográfico es fundamental, y aquí se sugiere que vivir en altitudes de entre 400 y 900 metros conlleva una hipoxia leve que podría activar mecanismos de defensa celular y asociarse a una menor prevalencia de síndrome metabólico como diabetes o dislipemia. 

La evidencia científica indirecta apoya en parte esta premisa, puesto que el  análisis prospectivo de la cohorte española SUN demostró que vivir a más de 456 metros de altitud se asocia con un menor riesgo de desarrollar síndrome metabólico en comparación con vivir a menos de 122 metros, incluso tras ajustar por múltiples factores. Asimismo, un metaanálisis de 2024 en poblaciones situadas a más de 1.500 metros halló una relación inversa entre la altitud y la prevalencia del síndrome metabólico.

La genética. Más allá del entorno y los hábitos, la investigación también indaga en el ADN, y la hipótesis científica actual subraya que la genética pesa más en las personas centenarias que en la longevidad general de la población. Y para explorar esto, se ha iniciado un proyecto epigenético centrado en los centenarios ourensanos, impulsado por la Sociedad Galega de Xerontoloxia e Xeriatría. 

En este se ha tomado como referencia a 298 centenarios de Ourense en el que se analizan 105 parámetros diferentes, incluyendo la toma de saliva para buscar patrones genéticos y epigenéticos. Y el objetivo no es más que analizar los estilos de vida que influyen en las modificaciones de la expresión génica para activar o inactivar genes relacionados con la salud y la longevidad. 

Via | El País

En Xataka | Caminar o subir escaleras a partir de los 60: la ciencia tiene claro qué ejercicio exige más a tus piernas


Inicio