Si recibir un pedido procedente Madrid a Castilleja de la Cuesta (Sevilla) puede causarte algún que otro quebradero de cabeza en forma de repartidor que nunca llega, imagina enviar paquete de Madrid a la luna. La logística espacial es uno de los últimos grandes cuellos de botella de la industria aeroespacial comercial.
Durante décadas, enviar carga al espacio ha estado reservado casi en exclusiva a agencias gubernamentales, con presupuestos astronómicos y procesos opacos. Hoy la industria está más abierta que nunca, la demanda de envíos espaciales crece, pero la infraestructura logística que los sustenta sigue siendo artesanal y fragmentada. Dos startups madrileñas, Usyncro y Eye4Sky, están intentando cambiarlo.
Un paquete destino el espacio. Enviar un kilogramo de carga al espacio cuesta aproximadamente 20.000 euros y eso es solo el principio. Ese paquete en cuestión tiene que atravesar aduanas de varios países, pasar por manos de múltiples transportistas y cumplir normativas de exportación de material sensible.
Los componentes para satélites de la ESA y la NASA están sujetos a regulaciones de doble uso que varían entre jurisdicciones y exigen licencias específicas en cada transferencia internacional (un ejemplo, las regulaciones y leyes de control de exportación como el ITAR de la NASA). Y al llegar a su destino no hay nadie para firmar un recibí. Tampoco hay almacén ni operarios. Solo un satélite en órbita esperando un componente crítico del que depende una misión científica.
Las presentaciones. Usyncro es una plataforma SaaS fundada en Madrid en 2018 que digitaliza la logística del comercio internacional mediante blockchain e inteligencia artificial, conectando en un único panel a todos los actores de un envío: transportistas, aduanas y operadores.
Eye4Sky es una spin-off del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Se fundó en 2022 por investigadores con más de veinte años de experiencia en óptica espacial. Fabrica moduladores de polarización basados en cristales líquidos, unos dispositivos ópticos del tamaño de una lente de gafa y apenas 200 gramos que analizan la luz para obtener información sobre el campo magnético solar o la composición de la atmósfera de otros planetas, algo que una cámara convencional no puede hacer, a un coste menor que los instrumentos tradicionales y prestaciones equivalentes. Opera desde el Parque Científico de Madrid, dentro del programa de incubación ESA BIC.
Por qué es importante. Lo que están construyendo Usyncro y Eye4Sky va más allá de sus propios negocios porque apunta a un problema estructural: gestionar la cadena de suministro de una misión espacial ha sido siempre territorio de grandes contratistas y agencias gubernamentales. Un corredor digital trazable y estandarizado podría bajar esa barrera de entrada.
Por otro lado, el INTA no es una universidad, es un organismo adscrito al Ministerio de Defensa con una larga tradición investigadora pero escaso historial de servir como semilla para empresas comerciales. Que Eye4Sky sea su primera spin-off tras décadas de investigación aplicada supone un cambio de paradigma: instituciones que históricamente han operado en la lógica pública y militar empiezan a abrirse a la comercialización civil.
En cuanto a proyectos sobre la mesa, los moduladores de Eye4Sky ya están presentes en el satélite de observación solar desarrollado conjuntamente por la Agencia Espacial Europea y la NASA Solar Orbiter, están confirmados en Vigil, la primera misión de meteorología espacial de la ESA y en la misión Talismán de Satlantis para detectar metano en la atmósfera terrestre. Usyncro, por su parte, ya certificó vía blockchain el lanzamiento de satélites de Hydra Space y ejecutó el primer corredor digital de carga aérea entre Europa y Latinoamérica. El proyecto conjunto sería el salto definitivo: aplicar esa misma lógica a la cadena logística más compleja que existe.
Contexto. Usyncro era una empresa de logística convencional especializada en coordinar cadenas de transporte terrestre, aéreo y marítimo. Su propuesta de valor era clara: digitalizar y centralizar la gestión de operaciones logísticas complejas con múltiples actores, eliminando la dispersión de información y los procesos manuales. Funcionaba bien en tierra, pero el límite es el cielo.
El punto de inflexión llegó al incorporarse a la Red de Emprendimiento Digital Retech de la Comunidad de Madrid, cuyo nodo aeroespacial está ubicado en Tres Cantos. Allí conocieron a Eye4Sky, una empresa que fabricaba componentes para misiones de la ESA y la NASA, pero que no tenía forma de gestionar de manera fiable y trazable su cadena logística hasta el satélite. Justo lo que Usyncro sabía hacer: gestionar cadenas logísticas complejas con múltiples actores. Eso sí, esta vez el destino final está en órbita.
Cómo lo hacen. Usyncro está desarrollando un corredor digital logístico, un sistema que centraliza en un único panel de control todo el recorrido de la mercancía, desde que sale de fábrica hasta que llega a su destino orbital. Cada parte que interviene en la cadena queda registrado, cada transacción genera un registro documental y en cada nodo del trayecto se capturan imágenes que certifican el estado y la posición del envío.
La tecnología blockchain garantiza la integridad de los datos y reduce los tiempos en cada fase del proceso. La entrega final queda certificada de forma automatizada, sin necesidad de receptor físico. En esencia, es aplicar a la logística espacial la misma lógica que ha transformado la logística terrestre en la última década: visibilidad total, datos en tiempo real y trazabilidad end-to-end.
Sí, pero. El proyecto está todavía en fase de pruebas. Usyncro y Eye4Sky están realizando envíos de material a distintos países por múltiples rutas para validar que el sistema funciona bajo condiciones reales antes de escalar a misiones espaciales. Digitalizar la logística terrestre ya es un problema complejo, pero hacerlo para cargas espaciales añade un extra de dificultad en cuestiones como legislación o condiciones de manipulación. Los márgenes de error son prácticamente cero.
Queda por ver si la plataforma aguanta la presión operativa, regulatoria y técnica de una misión real antes del primer gran examen el año que viene. Como cuenta para Delia Rodríguez, CEO de Eye4Sky: "Nuestros dispositivos son el ojo de misiones que protegen la Tierra y que a partir de 2027 monitorizarán desde el espacio el escudo invisible que protege nuestro planeta".
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