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Instala un SSD en tu portátil y dale una nueva vida

Instala un SSD en tu portátil y dale una nueva vida
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A día de hoy estamos cansados de ver cómo tenemos obsolescencia programada en multitud de segmentos y los equipos portátiles son un claro ejemplo de ello. Seguro que muchos tenéis un portátil con más de 2-3 años en casa y debido a su funcionamiento actual pensáis en adquirir uno nuevo.

Queremos mostraros cuál es la inversión a la hora de actualizar un portátil que más se nota en el día a día. Muchos pensarán en la memoria RAM otros incluso hablarán del procesador, pero queremos mostraros cómo con tan sólo cambiar el HD por un SSD se consigue una gran soltura en el sistema así como también se acortan los tiempos de carga de cualquier aplicación, tiempo de arranque y apagado del equipo e incluso una mejor autonomía según el uso que se dé al equipo.

SSD

Portátiles, evolución hardware y del medio de almacenamiento

Cuando hablamos de portátiles estamos pensando en ese equipo que tiene ya dos años o más y que desde su adquisición ya hemos visto la llegada de ultrabooks, y equipos portátiles con procesadores de nuevas generaciones que prometen más potencia y menor consumo integrando la GPU.

En este tiempo hemos visto como las unidades ópticas, léase grabadora de DVD / Blu-ray, se han vuelto menos comunes tanto en su uso como en su integración en nuevos equipos y también nos estamos haciendo a la idea del uso de Windows 8 y su interfaz Modern UI con toda la nueva generación de ordenadores portátiles con pantalla táctil.

Portatiles

En estos años se ha pasado de tener 2 GB de RAM como "estándar" a montar 4 GB e incluso más en ordenadores portátiles de gama de entrada, pero hay algo que no ha cambiado en la gama baja o media de portátiles y que mejora, sin duda alguna, el rendimiento. Las compañías montan actualmente discos duros, prometiendo gran espacio de almacenamiento, que es una mejora, pero no el único punto para decantarnos por uno u otro equipo.

La bajada de precio de los SSDs sumado a la mejoría notable en rendimiento hará que muchos equipos que parezcan "inusables" a día de hoy y que parecen necesitar una renovación, sean capaces de alargar unos años más su vida.

Hace unos años ya os comentamos esta posibilidad, pero el precio de los SSDs por aquel entonces era bastante más elevado en comparación con lo que son a día de hoy. A día de hoy podemos conseguir SSDs de 256 GB al precio que por entonces se conseguía un SSD de 64 GB y, además, la tecnología SSD ha avanzado mucho desde entonces.

Discos duros vs SSDs

Vamos a realizar una breve descripción de cada tipo de medio de almacenamiento y luego compararemos en una tabla los pros y los contras de cada tecnología.

Disco duro

Empezamos con los discos duros, que son el medio tradicional de almacenamiento en ordenadores personales y equipos portátiles. Es un pequeño dispositivo que llega en dos formatos, 3,5 pulgadas, 2,5 pulgadas (tamaño de portátil) y 1,8 pulgadas y está disponible en principalmente dos tecnologías según la conectividad a la placa base: Parallel-ATA (conexión IDE) o Serial-ATA.

Últimamente el primer tipo está en desuso debido, entre otro, a las mejoras de ancho de banda que aporta el bus Serial ATA frente a IDE. Los discos duros tienen en su interior unos platos que giran a una velocidad determinada y sobre los cuales unas pequeñas agujas escriben (magnéticamente) los datos.

Disco duro sin la tapa superior

El tamaño de almacenamiento básico de los discos duros de portátil a día de hoy es de 500 GB, pero hay modelos de 750 GB, 1TB e incluso se ha llegado hasta los 2 TB y 3 TB y es sólo cuestión de tiempo que lleguemos a 4 y 5 TB.

Las unidades SSD no tienen partes móviles y podríamos denominarlos como la digitalización de los discos duros tradicionales.

SSD

Los SSDs son más jóvenes y prometen un gran rendimiento frente a los discos duros tradicionales. Estas unidades están disponibles en numerosos formatos que van desde tarjetas miniPCIe, PCIe y m-SATA hasta formatos más tradicionales como 2,5 pulgadas y 3,5 pulgadas. Sin embargo destacamos que el formato de 2,5 pulgadas es actualmente el más popular.

Estas unidades no tienen piezas móviles, sino que en su interior nos encontramos con chips de memoria NAND, que mantienen los datos una vez grabados, y una controladora que se encarga de repartir los datos en cada chip de memoria. Hay dos tipos de chips, MLC y SLC, cada uno con sus ventajas e inconvenientes así como también distintos tipos de controladora, pero quedan fuera del foco de este artículo.

Ventaja de los SSDs ante los discos duros es la posibilidad de trabajar en entornos con hasta cierta magnitud de vibraciones sin problemas debido a la ausencia de partes mecánicas.

Ejemplo de placa SSD SATA en formato 2,5 pulgadas Ejemplo de placa SSD SATA en formato 2,5 pulgadas

Las capacidades de este tipo de unidades parte, a día de hoy de 64 GB, y se puede llegar hasta 1 TB aunque, eso sí, a un precio mucho más elevado que lo que nos costaría la capacidad equivalente en un HD.

Proceso de actualización, idea general

En este punto queremos dar un punto de vista genérico ya que cada portátil y cada fabricante tiene la unidad de disco duro instalada en un sitio distinto. Por ello no podemos pretender ser una guía universal pero sí dejar entrever el camino de lo que queremos hacer.

Como idea general, vamos a hacer una inversión de 50 - 100 euros y conseguiremos un portátil que se mostrará más rápido de cara al usuario y aprovecharemos el disco duro interno en una caja externa que podremos conectar al mismo por USB.

Hay otras opciones como es aprovechar adaptadores para la bahía de la unidad óptica y que sea ahí donde instalemos el SSD y hacer externa la grabadora de DVD, pero ya dependemos de que exista ese adaptador para la marca y modelo del portátil, recomendamos visitar ebay y Amazon para buscarlo, en caso de que queramos esa solución. Nosotros optamos por sustituir el disco duro por un SSD, clonando previamente su contenido, y después utilizar el disco duro como una unidad externa.

Actualiza tu portátil con un SSD

Lo primero es, por tanto, adquirir una unidad SSD y un caja SATA - USB de tamaño 2,5 pulgadas. En nuestro caso hemos optado por una unidad Transcend SSD630 de 64 GB que ronda los 50 euros,. Ya depende del uso que vaya a dar cada uno al equipo y del presupuesto que se tenga para elegir una unidad de mayor capacidad. No deberemos fijarnos en exceso en el rendimiento de las unidades, puesto que probablemente el cuello de botella lo ponga nuestro portátil y su controladora SATA. En la mayoría de casos de portátiles de dos años o más, nos situamos en cotroladoras SATA II (3Gbps) que implica transferencias máximas de alrededor de 300 MB/s.

Para hacernos una idea, podemos conseguir SSDs de 120 GB por algo más de 70 euros y dar el salto a los 240 GB si nos acercamos a los 125 - 135 euros. Esta capacidad será la que tenga nuestro equipo de manera interna y, como hemos dicho antes, aprovecharemos la capacidad del disco duro que teníamos como extra, vía USB.

Operando al portátil, actualización SSD-HD

El proceso de actualización es sencillo. Lo primero que tenemos que hacer es montar el SSD en la caja SATA - USB de 2,5 pulgadas y conectarlo a nuestro equipo. Ahora viene el punto del clonado del disco duro al SSD en caso de que quieras mantener tu equipo tal y como lo tienes. Si prefieres empezar de cero, opción recomendada, puedes comenzar con la instalación del sistema operativo con el cambio de unidad de manera directa.

NOTA: tendremos que comprar un SSD con como mínimo la capacidad ocupada de nuestro disco duro interno. En este paso recomendamos deshacernos de archivos innecesarios o que podremos tener en el disco duro a posteriori, realizando una copia de seguridad en otro dispositivo y borrándolos del disco duro antes del proceso de clonado.

Para ello conectamos el SSD en la caja que hemos comprado y que nos permite conectar cualquier unidad SATA vía USB. Esta caja nos servirá a posteriori como lugar donde instalar el disco duro interno, transformándolo de esa manera en un disco duro externo y transformable. Conectamos la caja al portátil vía USB.

El proceso de clonado es muy intuitivo, elegimos la opción Clone Disk, cuál es la unidad de origen (el disco duro interno) y la de destino (SSD) y dejamos que el proceso se complete, tardará un tiempo, según el número de archivos y espacio ocupado. Hay muchas alternativas si hablamos de utilidades y aplicaciones a la hora de clonar unidades, nosotros hemos utilizado una gratuita para Windows que ha funcionado perfectamente: AOMEI Backupper.

AOMEI Backupper

Una vez completado el proceso de clonado estamos listos para "el transplante" de HD por SSD. Los fabricantes tienen distintos tipos de sistema, algunos ofrecen acceso directo al HD desde una tapa dedicada en la parte inferior, y otros ofrecen acceso a todos los componentes bajo una gran tapa inferior.

Situación del HD

Sea como fuere, tendrás que preparar destornillador y armarte de paciencia y orden para quitar todos los tornillos, la tapa y acceder al compartimento del disco duro.

Tapa

Una vez levantada la tapa, veremos componentes y tendremos que localizar el disco duro. Como se puede ver en la siguiente imagen está en la parte inferior, tal y como indicaba el icono en la tapa:

Situación del disco duro

En nuestro caso, el disco duro se encuentra dentro de una estructura de goma para amortiguar vibraciones. También hay portátiles que disponen de una bahía atornillada para el disco duro.

Sacando el disco duro del interior del portátil
Sacando el disco duro del interior del portátil

Sacamos el disco duro en cuestión y lo sustituimos por el SSD, y ahora toca el proceso contrario, colocar el SSD el mismo lugar que estaba el HD, conectarlo correctamente en el terminal SATA y colocar la tapa del portátil y tornillos en su sitio.

Instalación de la unidad SSD en el lugar del HD
Instalación de la unidad SSD en el lugar del HD

Tras eso os recomendamos relajaros porque ya habrá pasado el momento más complicado. Ahora ya sólo toca arrancar y disfrutar de tu "nuevo" portátil.

Notaréis la diferencia en rendimiento nada más arrancar el equipo, notaréis que se llega al escritorio mucho más rápido y que los programas abren más rápido y todo parece ir más suelto. ¿Quién te iba a decir a ti que con ese poco dinero podrías conseguir que tu portátil fuese así de bien?.

Bueno, no hemos contado qué hacemos con el disco duro que hemos extraído, pero el resumen es meterlo en la caja USB-SATA y de momento mientras comprobamos que todo va bien con el SSD, no tocar nada. Una vez veamos que todo está OK, entonces podemos proceder a formatear y grabar esos archivos de los que hicimos copia de seguridad o bien utilizarlo como disco duro externo en nuestro portátil o cualquier equipo.

Resultado de pruebas, gran mejoría de rendimiento

Aquí hay que hacer un inciso explicando qué queremos decir con rendimiento ya que puede llevar a equívoco. El portátil NO conseguirá más FPS en juegos, ni será capaz de renderizar más rápido así como tampoco conseguirá más puntos en 3DMark. La mejoría se consigue principalmente en tres factores:

  • Tiempo de arranque y apagado
  • Tiempo de carga de programas y juegos
  • Copia de archivos e instalación de software

Puede parecer poco, pero os aseguramos que una vez pruebas un SSD el paso atrás hacia un HD cuesta bastante trabajo y puede llegar a desquiciar.

Hemos hecho unas pruebas antes y después del cambio y los reflejamos en una tabla para que os hagáis una idea de la mejoría, hemos hecho una media de entre varias mediciones redondeando y tras la tabla tenéis las capturas reales.

Explicamos rápidamente los conceptos de las pruebas realizadas y os mostramos los datos:

  • Lectura / escritura secuencial: esta prueba tiene en cuenta el mejor caso posible a la hora de escribir datos, es decir, que haya un bloque de espacio suficientemente grande como para grabar todo el archivo que quieras grabar, o bien que el archivo que quieras leer esté completo de manera contigua y no en distintos lugares del disco / chips de memoria. Aquí se consigue la velocidad máxima teórica de las unidades de almacenamiento.
  • Lectura / escritura aleatoria ***K. Este caso representa un comportamiento más real, donde los datos se leen y escriben en distintos bloques y posiciones de memoria. El número que acompaña a la K es el tamaño de los archivos en KBytes. Cuanto más pequeños son los archivos más sufren las unidades a la hora de leer y escribir. Si añadimos QD32, hablamos de una cola de 32 peticiones de archivos de 4 KB a la vez.
  • Tiempo de acceso: es el tiempo medio que tarda la unidad entre que se realiza la petición de un archivo hasta que se encuentra en la unidad. Los SSDs son muchísimo más rápidos que los discos duros tradicionales. Cuanto más bajo sea este tiempo, mejor.
  • PRUEBAS SINTÉTICAS HD Hitachi 160 GBSSD Transcend 630
    Lectura secuencial 44 MB/s240 MB/s
    Escritura secuencial 42 MB/s78 MB/s
    Lectura aleatoria 512K 23 MB/s203MB/s
    Escritura aleatoria 512K19 MB/s66 MB/s
    Lectura aleatoria 4K0,4 MB/s14 MB/s
    Escritura aleatoria 4K0,7 MB/s10 MB/s
    Lectura 4K QD320,7 MB/s55 MB/s
    Escritura 4K QD320,7 MB/s14 MB/s
    Tiempo de acceso
    lectura/escritura
    16,2 ms / 5ms0,2 ms / 0,2 ms
    PRUEBAS REALES
    Tiempo de arranque62 segundos19 segundos
    Tiempo de apagado 10 segundos2 segundos
    Apertura Microsoft Word 11 segundos2 segundos
    Apertura Photoshop 35 segundos6 segundos

    Las mejoras en rendimiento se notan desde el primer arranque y te sorprenderás de ver cómo tu equipo puede funcionar tan suelto con sólo haber cambiado el disco duro y haberte gastado menos de 100 euros (SSD de 128 GB + caja USB-SATA de 2,5 pulgadas).

    Obviamente todos sabemos que una instalación limpia, desde cero, hace que nuestro sistema vaya más fino, pero os aseguramos que la diferencia en cuanto a experiencia de uso es abismal.

    La diferencia que percibe el usuario entre el antes y después es "como si fuese otro ordenador" mucho más nuevo

    Aquí hay un punto que no hemos querido tocar en detalle pero sí mencionamos, la mejora o no en consumo energético, lo que implicaría, por ende, una mayor o menor autonomía tras el cambio. Esto depende exclusivamente del uso que hagas del equipo ya que el disco duro tiene un consumo en reposo ligeramente más reducido y en funcionamiento se mueve en un rango ligeramente más bajo que un SSD (aunque este dato depende según modelos).

    Sin embargo hay que tener en cuenta que un SSD termina antes las operaciones al ser más rápido y vuelve a un estado de reposo. Por norma general el impacto en consumo no es muy notable, y en la mayoría de casos, será a la baja, es decir tendremos un poco más de autonomía.

    SSD, cuando lo pruebas no vuelves a un HD

    Esta actualización es una de las más económicas que podemos hacer a un equipo y sin duda alguna es de las que mayor impacto tienen en la experiencia de usuario. El aumento de RAM puede notarse si el equipo está muy justo (1-2GB) pero el cambio a un SSD se nota desde el minuto uno y de manera mucho más destacada.

    No sólo notarás que el ordenador arranca antes sino que las actualizaciones, la instalación de programas, la copia de archivos, el tiempo de carga de juegos y programas pesados, entre otras muchas tareas mejoran tardando mucho menos que con el disco duro tradicional.

    Cambiando el HD por el SSD le das una nueva vida a tu viejo portátil

    Personalmente llevo lidiando bastantes años con SSDs, desde mi primer netbook, y allí ya aprecié las bondades de esta nueva tecnología. Tanto es así que no he vuelto a configurar ningún ordenador en casa con un disco duro como soporte donde reside el sistema operativo.

    Obviamente la relación capacidad-precio de los HDs es imbatible, pero la diferencia de rendimiento es tan notable que es completamente recomendable apostar por un SSD para, como mínimo, instalar el sistema operativo y los programas / juegos que más utilizarás, complementando con un HD como sistema de almacenaje de tu música, vídeos y/o fotos.

    ¿Y vosotros? ¿cuál ha sido vuestra experiencia actualizando equipos a SSD o utilizando desde cero estos dispositivos?.

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