Hay multimillonarios que coleccionan yates, otros compran clubes de fútbol o se dedican a acumular islas privadas. Peter Thiel colecciona apocalipsis. Lleva meses de gira dando charlas a puerta cerrada sobre el Anticristo en círculos exclusivos. Como si preparara al mundo para una mala noticia.
En una de sus últimas declaraciones, el fundador de PayPal y Palantir ha inquietado a muchos con una frase casi criptica que parece sacada de un pacto con el diablo. Según él, ser malvado es mejor que ser malo.
Ser malvado es bueno. Hace algunos días, durante una entrevista con Mathias Döpfner, CEO del grupo editorial alemán Axel Springer, Thiel respondió a una pregunta sobre el momento actual de la IA y la supuesta amenaza que suponía para la humanidad sabiendo que sus palabras iban a levantar polvareda: "Creo que moralizamos demasiado". A renglón seguido luego lanzó su pregunta favorita: "¿Cuál es el antónimo de bueno? El antónimo moral es malvado. El antónimo funcional es malo".
El millonario utilizó una metáfora para explicarlo: "un Ferrari sería un coche malvado, porque no rinde muchos kilómetros por galón. Un Trabant [un pequeño coche fabricado en Alemania del Este], es un coche malo. Funciona, es un poco mejor que un coche de golf, pero sería simplemente malo, porque ni siquiera cumple". De ahí su conclusión: "Si eres una persona malvada, al menos eres competente. Y si eres malvado, no eres malo. Y por tanto, quizá en el fondo eres algo bueno, porque al menos consigues llevar algo a cabo". Para Thiel, el malo de verdad no es el que hace daño. Es el que no hace nada.
Una coartada a medida. Esa idea le viene como anillo al dedo al momento actual de la de IA en el que los principales de actores del desarrollo de la IA, como Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk, están comenzando a percibirse como los "grande villanos" que están desarrollando una tecnología que podría destruir a la humanidad. Thiel admitió que un riesgo del 5% o del 10% parece "bastante malo". Pero insistió en que eso no debe frenar el avance. Si lo único que cuenta es el resultado, la intención deja de importar. Y también el miedo que uno cause por el camino.
Con ese razonamiento, el jefe de Palantir, OpenAI o Anthropic puede aceptar su fama de villano de Hollywood. Basta con seguir avanzando porque, aunque pueda parecer una persona malvada, en realidad está haciendo avanzar a la sociedad y, por tanto, según la filosofía de Thiel, de alguna forma sería bueno…aunque ese avance pueda conducirnos hacia el desastre.
El malo es el que no avanza. Según el autor de 'The Contrarian: Peter Thiel and the Rise of the Silicon Valley Oligarchs', tras un artículo incómodo en un periódico estadounidense, Thiel llegó a decir a decirle a un amigo: "Prefiero que me vean como malvado que como incompetente". Cory Doctorow, autor del bestseller 'Mierdificación' escribía sobre el papel de "malvado" de Thiel en su blog, y lo interpreta como puro marketing: Thiel quiere aparentar ser un genio y ser temido ayuda a conseguir esa imagen.
Esa lógica conecta con algo inquietante en la filosofía de Thiel: su fe. Sus charlas privadas sobre el Anticristo llevan meses recorriendo el mundo, y en marzo de 2026 llegaron hasta la mismísima Roma. Dos universidades católicas tuvieron que aclarar que no habían organizado el evento.
Thiel no presentaba al Anticristo como un genio malvado con un plan siniestro, sino justo lo contrario: alguien que promete seguridad y acaba frenando el progreso. Thiel lo explicó en un artículo del New York Times: "La forma en que el Anticristo tomaría el mundo es que hables del Armagedón sin parar". Y añadió: "Hablas de riesgo existencial sin parar, y eso es lo que necesitas regular". De nuevo, según Thiel, el peligro no estaría en avanzar rápido, sino en detenerse.
El Papa comunista. Bajo ese razonamiento, no es casualidad que Thiel haya chocado con el Vaticano. La encíclica Magnifica Humanitas de León XIV, pide poner límites a la IA. Para Thiel eso convierte al Papa en el malo de su relato. Lo acusó de actuar, "al menos", como "un idiota útil" del Partido Comunista Chino.
Thiel le explicaba su argumento al CEO de Axel Springer: "China no hará caso a la Iglesia ni al Papa, pero Occidente quizá sí". Es decir, de alguna forma, el Papa estaría haciendo un llamamiento a frenar el desarrollo de la IA en EEUU, actuando involuntariamente a favor del avance de la IA china.
El Vaticano respondido en marzo a Thiel. Para la Iglesia, la promesa tecnológica de Silicon Valley es una ilusión de salvación, no una solución real. Dos formas opuestas de mirar el mismo problema. Para el millonario, frenar es el pecado. Para la Santa Sede, no frenar también puede serlo.
Imagen | Flickr (Gage Skidmore), Magnific
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