Tesla necesita que sus trabajadores enseñen a Optimus a trabajar. El problema es que no todos quieren hacerlo

  • Tesla recurrió a trabajadores de sus fábricas para registrar movimientos con los que entrenar a Optimus

  • Algunos empleados se quejaron porque sabían que esos robots estaban diseñados para sustituir eventualmente trabajo humano

  • La compañía empezó a recurrir a equipos dedicados mientras intenta llevar la producción del humanoide a otra escala

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Javier Marquez

Editor - Tech

Hay una pregunta que la expansión de la inteligencia artificial está haciendo cada vez menos abstracta: ¿qué pensaríamos si nos pidieran entrenar una tecnología que algún día podría hacer nuestro trabajo? La situación ya ha aparecido, con matices distintos entre diferentes profesiones para enseñar a sistemas de IA cómo realizar determinadas tareas. Hasta ahora, buena parte de esa conversación había ocurrido dentro de una pantalla. Con los robots humanoides, esa misma tensión empieza a trasladarse también al mundo físico.

Eso es precisamente lo que ha ocurrido alrededor de Optimus. Según The Information, Tesla comunicó en enero a trabajadores de sus fábricas de Texas y California que quería que algunos utilizaran equipos capaces de registrar sus movimientos para enseñar al humanoide tareas del entorno de producción. Algunos se quejaron porque, de acuerdo con el medio, sabían que aquellos robots estaban diseñados para sustituir eventualmente trabajo humano. De pronto, enseñar a la máquina tenía una consecuencia mucho más fácil de visualizar.

Enseñar a Optimus cómo trabajamos

Lo que Tesla necesita recopilar no es simplemente vídeo de personas trabajando, sino ejemplos de cómo ejecutamos físicamente determinadas tareas. El aprendizaje por imitación permite utilizar demostraciones humanas como referencia para enseñar al robot movimientos y secuencias de acciones, y la propia compañía mantiene puestos específicos de recopilación de datos para Optimus en los que los empleados manipulan objetos, siguen recorridos establecidos y utilizan equipos de captura de movimiento mientras realizan acciones determinadas. Esa necesidad de ejemplos es uno de los grandes obstáculos de la robótica humanoide: conseguir que una máquina se desenvuelva en situaciones variadas exige reunir enormes cantidades de datos sobre comportamientos que para nosotros resultan naturales.

Las quejas de algunos trabajadores no hicieron desaparecer esa necesidad. The Information señala que Tesla empezó a contratar recopiladores de datos dedicados y a instalar cámaras en las fábricas para registrar tareas, mientras buena parte de ese trabajo se realizaba lejos de las líneas de producción activas. Durante el verano, la compañía comenzó además a establecer centros de entrenamiento en distintos puntos de Estados Unidos, incluidos Colorado, Arizona y Florida. Así que todo parece indicar que el método no desapareció: cambió progresivamente quién proporcionaba esos ejemplos y dónde se recopilaban.

Optimus2 Optimus manipula objetos en una instalación de Tesla | Foto: Canal de YouTube de Tesla

Todo esto ocurre mientras Optimus sigue teniendo problemas bastante más básicos que aprender nuevas tareas. El medio señala que las manos y antebrazos reúnen más de un centenar de pequeños componentes, incluidos tornillos, que todavía requieren montaje manual, y algunas unidades recién fabricadas necesitan correcciones nada más salir de la línea. Los sensores táctiles también han dado problemas de fiabilidad, hasta el punto de que Tesla ha desarrollado una capa similar a un guante que puede sustituirse sin cambiar toda la mano. A ello se suma que el robot todavía requiere programación para ejecutar tareas concretas en entornos cuidadosamente controlados.

El caso del robot humanoide tiene además precedentes cada vez más reconocibles fuera de las fábricas. Hemos visto a guionistas, directores y productores de Hollywood aceptar trabajos para evaluar o generar material destinado a entrenar modelos de IA, mientras actores de voz se enfrentan a ofertas y contratos vinculados al desarrollo de réplicas sintéticas. En atención al cliente, trabajadores de Amazon también han expresado su preocupación por estar alimentando herramientas que podrían asumir parte de sus funciones. Este escenario tiene un punto en común: parte del conocimiento necesario para automatizar un trabajo sigue procediendo de las personas que ya saben hacerlo.

Musk ha situado Optimus entre las mayores apuestas de futuro de Tesla, pero la distancia entre esa ambición y el estado actual del proyecto sigue siendo considerable. La compañía habría alcanzado una producción de varios centenares de robots semanales y sus responsables quieren disponer antes de acabar 2026 de una línea automatizada continua capaz de producir más de 1.000 unidades por semana. 

Imágenes | Captura de pantalla Tesla (YouTube)

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