Es uno de los hombres más ricos del mundo y está obsesionado con el Anticristo. El Papa tiene cuatro cosas que comentarle

Peter Thiel vive sumido en un delirio religioso que le tiene obsesionado con el Anticristo y le ha enfrentado al Vaticano

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John Tones

Editor Senior - Entretenimiento
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Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir, lleva meses recorriendo el mundo impartiendo ciclos privados de conferencias sobre el Anticristo ante audiencias selectas (y con dinero, se supone). Esta semana eligió Roma. A metros de la Santa Sede y del primer papa americano de la historia. Sin embargo, tras esta obsesión con El Mal hay un cuerpo teórico muy enrevesado, y que va más allá de la simple excentricidad.

Cristianismo y negocios. El cofundador de PayPal y Palantir ha convertido la escatología cristiana en el eje que vertebra un ciclo de cuatro charlas a las que se accede por invitación y donde no está permitida la prensa, las grabaciones y donde los asistentes tienen que firmar acuerdos de confidencialidad. La última edición de estos ciclos empezó el pasado domingo y concluirá este miércoles en una localización que los organizadores mantienen en secreto. CNN publicó una fotografía de un coche que presuntamente llevaba a Thiel al Palazzo Taverna, en el centro histórico.

No es un capricho repentino. Las conferencias de Roma siguen el mismo formato que un ciclo de cuatro sesiones que Thiel impartió en San Francisco entre septiembre y octubre de 2025, organizadas por el colectivo Acts 17 en el Commonwealth Club, y que antes habían tenido una encarnación previa en París. Según se dice, las invitaciones al evento romano reproducen casi literalmente las de las sesiones californianas: conferencias sobre "la teología, historia, literatura y política del Anticristo" con referencias a René Girard, Francis Bacon, Jonathan Swift, Carl Schmitt y John Henry Newman.

Los orígenes del embrollo. Para entender a Thiel hay que retroceder a los 90. En Stanford se cruzó con René Girard, el pensador francés que desarrolló la teoría de la mímesis: la idea de que el deseo humano es imitativo, queremos lo que otros quieren y esa rivalidad genera violencia que las sociedades han canalizado a través del mecanismo del chivo expiatorio. Girard era un académico de nicho, pero Thiel quedó fascinado. Tan fascinado que financió su propio instituto (Imitatio) para difundir la obra girardiana, y atribuye a esa teoría su decisión de invertir 500.000 dólares en Facebook cuando la red social apenas despegaba. La lógica era simple: si el deseo es contagio, una plataforma que industrializa la imitación social tiene garantizado el éxito.

El vínculo con Girard también tiene consecuencias políticas directas. Fue Thiel quien introdujo a JD Vance a la obra del filósofo francés cuando ambos se conocieron en Yale en 2011. Esa influencia resultó determinante para la conversión de Vance al catolicismo y para moldear la justificación teológica con la que el ahora vicepresidente defiende políticas como el endurecimiento de la inmigración. El círculo intelectual que rodea al movimiento MAGA tiene en sus cimientos, de este modo, a un académico francés muerto en 2015.

Qué es el Anticristo. En la cosmología de Thiel, el Anticristo no es una figura individual, es un sistema: un gobierno global que consolida poder explotando el miedo a las catástrofes. En una entrevista de 2025 lo formuló con claridad: "La forma en que el Anticristo tomaría el control del mundo es hablar del Armagedón sin parar, hablar de riesgo existencial sin parar, y eso es lo que necesitas regular". Quienes abogan por regular la inteligencia artificial, o los activistas climáticos como Greta Thunberg son, para Thiel, "heraldos del Anticristo", actores que allanan el camino al estado totalitario global.

En este marco el Anticristo no es un villano evidente, sino un administrador que promete orden y seguridad a cambio de frenar el progreso tecnológico fuera de control. El peligro, en su argumento, está precisamente en esa apariencia razonable. En noviembre de 2025 publicó un ensayo en la revista católica 'First Things' en el que planteaba las mismas preguntas que llevan siglos debatiéndose en el catolicismo: quién es el Anticristo, cuándo llegará, qué predicará. La diferencia es que sus respuestas tienen que ver con la regulación de la IA y el multilateralismo global, no con la interpretación de los textos bíblicos.

Roma como enclave. Las conferencias iban a celebrarse inicialmente en la Universidad Pontificia Santo Tomás de Aquino, conocida como el Angelicum. Cuando la prensa italiana empezó a hablar de ello, el Angelicum se desmarcó con un comunicado en su web. El conflicto de fondo va más allá: León XIV ha pedido regular la inteligencia artificial y ha advertido de su "naturaleza ambivalente". Thiel es considerado por el Vaticano como alguien inmerso en un "proyecto violento para moldear el futuro" que choca frontalmente con los valores de la Iglesia contemporánea.

Enemigos entre los católicos. El periódico 'Avvenire', propiedad de la conferencia episcopal italiana, publicó una serie de artículos previos al evento. Uno describió la visión de Thiel como favorable a sustituir la democracia y el estado de derecho por una élite "superplutocrática". Otro comparó a Palantir con "un Gran Hermano que deja en pañales las profecías de Orwell". El asesor vaticano en materia de IA, el padre Paolo Benanti, escribió en Le Grand Continent que la carrera de Thiel es "un desafío a los propios fundamentos de la convivencia civil, que considera obsoletos".

Thiel no es el primero del universo MAGA en hacer de Roma un escenario político. Steve Bannon fue un férreo oponente del papa Francisco e incluso cortejó a Jeffrey Epstein en sus intentos de "derribar" al pontífice. El analista italiano Francesco Sisci ve en la llegada de Thiel a Roma algo diferente del activismo de Bannon, intentando presentar sus ideas en el cuartel general de la Iglesia católica. El Vaticano, por el momento, no ha respondido directamente. Según el análisis de Sisci, el papa "tendrá cuidado para no ser manipulado".

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