Las mangueras de gasolina tienen un agujerito diminuto en la punta. Sin chips de por medio, es la pieza más lista de todo el surtidor

Se trata de un mecanismo que se basa en un principio físico básico para que el surtidor funcione debidamente

Boquilla Combustible
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Antonio Vallejo

Editor

Si alguna vez has prestado atención al surtidor mientras llenas el depósito, quizá te hayas dado cuenta de que tiene un pequeño orificio situado cerca de la punta de la boquilla metálica. Ese agujerito es, posiblemente, la pieza más ingeniosa de todo el conjunto. Y es que es el responsable de que la manguera "sepa" cuándo dejar de echar combustible y se detenga sola con ese característico clic.

Qué es exactamente. Ese pequeño orificio se encuentra en el extremo del caño (la parte que introduces en el depósito) y está conectado a un tubo fino y secundario que recorre el interior de la boquilla en paralelo al conducto principal del combustible. La boquilla utiliza el propio carburante que está bombeando para crear el efecto que activa el corte automático. Por así decirlo, el agujerito no echa gasolina, sino que respira aire.

Cómo funciona. La clave está en un principio físico llamado efecto Venturi. Mientras el combustible fluye a gran velocidad por un estrechamiento del conducto, se genera una zona de baja presión que succiona aire a través de ese agujerito de la punta. El efecto Venturi se produce porque la densidad de la gasolina es mayor que la del aire, y es precisamente este fenómeno el que provoca que el surtidor se apague de forma automática cuando el depósito está lleno.

El momento del corte. Cuando el nivel de gasolina dentro del depósito sube hasta tapar ese agujerito, el tubo deja de poder aspirar aire. Al cortarse el flujo de aire, la succión se dispara y crea un vacío que tira de una membrana flexible (un diafragma) alojada en el mango de la boquilla. Ese movimiento libera un mecanismo de palanca que cierra la válvula principal de golpe, deteniendo el combustible al instante.

El cambio de presión hace que el diafragma "salte", liberando la palanca mecánica que cierra la válvula y terminando en un clic. Y como ya habrás notado, el corte se produce aunque sigas apretando el gatillo.

100% mecánico. Todo este sistema es puramente mecánico. No hay sensores electrónicos, ni chips, ni baterías. El mango simplemente genera un ligero vacío en la punta del caño, y si ese punto se tapa, un mecanismo cierra la válvula. Es física básica aplicada a este pequeño invento que usamos en nuestra rutina, y que es capaz de detectar incluso una pequeña cantidad de combustible bloqueando el orificio para evitar que rebose.

Seguridad y cortes. Este sistema evita que la gasolina se desborde del depósito, algo que sería peligroso (riesgo de incendio) y contaminante. Pero su utilidad va más allá del llenado seguro.

Esta extraordinaria sensibilidad también es la causante de esos cortes prematuros y repetidos cuando el surtidor se apaga aunque el depósito no esté lleno. La causa más habitual de esos cortes molestos es simplemente un poco de gasolina que salpica hacia atrás y tapa el agujerito momentáneamente, activando el mecanismo antes de tiempo. En coches con tubos de llenado cortos, un caudal rápido puede inundar esa columna con facilidad, por eso el primer remedio recomendado suele ser reducir el ritmo de llenado. La posición de la boquilla y la temperatura del combustible también influyen.

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