Mientras nos dan móviles con mejores cámaras, más potencia y un aluvión de IA, yo ya sólo quiero que no mueran en verano

Tenemos los mejores smartphones de la historia. Usarlos en verano es mas difícil que nunca

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Antonio Sabán

Colaborador
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Antonio Sabán

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En los últimos años hemos visto avances enormes en las cámaras de los smartphones, en sus brillantísimas pantallas, su carga rápida, su potencia, y en lo que logran hacer gracias al progreso que ha traído la inteligencia artificial al sector (ahora, no cuando empezó a promocionarse hace ocho años). Y, sin embargo, en un verano tan caluroso como el que estamos pasando, lo que más echo de menos es poder sacar partido a todas esas funciones. Porque, tal y como se están dando las temperaturas desde mayo en Andalucía, la realidad es que no puedo.

El problema. Cuando llega el calor, las chicas se enamoran y los paneles solares lo pasan fatal. También es el peor enemigo de los smartphones modernos, cuyo funcionamiento normal modifica por completo. Con alta temperatura ambiente, los smartphones comienzan a sufrir estrangulamiento térmico o thermal throttling. Es una técnica que rebaja el rendimiento del dispositivo para que no se siga calentando. ¿En qué lo notamos? En que todo va más lento, llegando a causar lag y ralentizaciones acusadas en móviles de gama alta que no sufren de estas dolencias a temperatura ambiente normal, incluso cuando les exigimos mucho.

Con un calor disparado, también es común que los smartphones comiencen a desactivar funciones que requieren mayor consumo y por tanto calentamiento, como tasas altas de refresco (90 Hz, 120 Hz 0 más), carga rápida o brillo alto en las pantallas. Esto último es especialmente desafortunado, pues es en días soleados de verano (cuando más horas de sol tenemos) cuando más necesitamos los picos de brillo récord que los fabricantes promocionan en cada lanzamiento reciente.

La situación en días de calor extremo. La última gran hora de calor de estas semanas ha sido el ejemplo perfecto de cómo sufren los smartphones. En un encuentro con amigos en el campo donde había smartphones de gama alta de las principales grandes marcas, los smartphones llegaron a volverse inservibles en las horas de más calor.

Pantallas totalmente atenuadas, imposibles de ver al sol, rendimiento abismal, cuerpos extremadamente calientes y preocupantes avisos de dos tipos: imposibilidad de seguir cargando para proteger la batería, y bloqueos completos con una advertencia de temperatura como la que Apple detalla en su web

Lo primero ocasionó que tuviéramos que esperar hasta el atardecer para cargar los terminales cada día (con la consiguiente descarga completa de varios de ellos durante horas). Lo segundo, llegar incluso a perder llamadas. Con el terminal muy caliente, me llamó un familiar y la comunicación se cortó abruptamente cuando mostró un aviso como el de la imagen. Tardó mucho en quitarse:

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Incluso con temperaturas más moderadas, el problema persiste. Una ola de calor en Andalucía es algo excepcional y que no llega a vivirse en infinidad de territorios. Sin embargo, en mayo, me encontraba en una boda en exteriores a unos 25 grados de temperatura y decidí hacer fotos y vídeos con un iPhone 16 Pro y un Samsung Galaxy S25 Ultra. El iPhone respondió con throttling, atenuando fuertemente la pantalla y ralentizando cualquier interacción con la interfaz. El Galaxy S25 Ultra respondió algo mejor, sin llegar a notarse lento pero presentando igualmente poco brillo en su panel.

La situación fue paradójica: estaba usando dos de los smartphones con mejor cámara del mercado, pero apenas podía grabar y hacer fotos, por la lentitud con la que funcionaban y porque casi no veía a qué disparaba. No por los reflejos del sol, sino por el poco brillo máximo que las pantallas presentaron una vez los terminales sintieron algo de calor.

Otro escenario similar, cambiando cámara por GPS, es lo que se vive en los coches en verano: el móvil atenúa su pantalla y hay casos en los que cuesta ver la interfaz de navegación, especialmente si a la vez tenemos el terminal enchufado a la corriente. Y no es cuestión baladí, los cargamos mientras usamos el GPS porque el consumo se dispara y en un viaje largo la batería no aguanta.

Claves para protegerlos del calor. Las soluciones que tenemos como usuarios son, por desgracia, limitadas. Pero hay cosas que podemos hacer. Por ejemplo, minimizar su uso al sol. En verano, como apuntábamos, será difícil, pero habrá múltiples situaciones en la que podremos colocarnos a la sombra. O lo que es más fácil: proponernos dejar siempre el móvil a la sombra cuando no lo usemos, en vez de en puntos muy calientes de un lugar al sol, en la playa o en el coche. No son pocas ocasiones en las que he recordado a conocidos que su móvil estaba ardiendo sólo porque lo habían dejado en una superficie donde el sol incidía de forma directa.

Podemos reducir el uso de cámara, especialmente cuando no sea necesario. A veces, haciendo turismo, tendemos a dejar la pantalla encendida con la cámara en uso, preparándonos para un disparo que en múltiples ocasiones no llega. Es en esos casos cuando apagar la pantalla del terminal hasta que tengamos una foto a tiro puede ahorrar mucho calor a sus componentes.

Trucos para casa y el coche. Mi máximo consejo es utilizar el terminal como GPS sujeto con un soporte a las rejillas de ventilación del aire acondicionado, de forma que estará fresquito mientras va en un coche. Cargará a velocidad normal y funcionará como navegador sin mayor problema. Es un consejo que se aplica incluso aunque usemos algo como CarPlay o Android Auto, pues el vehículo sigue recurriendo al GPS de los smartphones, con el consiguiente calentamiento de los terminales.

En casa, otros dos consejos que he llegado a poner en práctica: usar enfriadores con ventilador integrado o incluso acumuladores de frío tapados con un trapito que también reducen enormemente la temperatura de los smartphone cuando entran en contacto con ellos.

Así están intentando mitigar el problema. Los fabricantes llevan toda la vida luchando contra el calor. El problema es que, al mismo tiempo, van integrando componentes que si bien son más eficientes que en generaciones anteriores, también presentan consumos finales más altos, especialmente cuando pensamos en que hay que gobernar cada vez más cámaras, pantallas más brillantes y chips capaces de mover juegos AAA (aunque lo mejor sea tirar de streaming).

El Xiaomi 15 Ultra, por ejemplo, nos convenció por cómo su sistema de refrigeración con cámara de vapor tridimensional logra domar al Snapdragon 8 Elite, algo que el Galaxy S25 Ultra logró en menor medida con un sistema similar pero menos ambicioso (aunque mayor al de su predecesor).

La gran ausente en estos sistemas modernos es Apple. La compañía de Cupertino prometió que con el paso al marco de titanio mejoraría la disipación de sus terminales, algo que también quiso mejorar más tarde con el uso del grafito. En realidad, los problemas no se han resuelto en la medida necesaria. Y por ello, según rumores fiables, los iPhone 17 Pro estrenarán una cámara de vapor.

Imagen | Xataka Móvil

En Xataka | AEMET lleva desde 1950 registrando los días más calurosos de la historia. Nunca había detectado tantos como este agosto

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