Si tomas estos fármacos, el calor puede ser más peligroso de lo que crees

No son tóxicos por sí mismos, pero pueden complicar los efectos del calor

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Azucena Martín

Editora

Todos sabemos que, cuando hace mucho calor, debemos beber mucha agua, evitar salir a la calle en las horas de más sol y refrescar las estancias adecuadamente. También sabemos que las comidas copiosas no son buena idea y que quizás no sean las mejores ocasiones para tomar picante. Pero lo que no siempre se nos advierte es que hay fármacos que aumentan el riesgo de enfermar por efecto del calor, por lo que debemos extremar las precauciones si los tomamos. No se trata de dejarlos, pero sí de ser conscientes de los riesgos que aumentan para tomar las medidas necesarias.

Una lista larguísima. La lista de fármacos que aumentan el riesgo de enfermedades asociadas al calor es muy larga. Algunos ejemplos son ciertos hipertensivos, betabloqueantes, antiarrítmicos o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). También puede ocurrir con opioides, benzodiazepinas, antidepresivos, antiepilépticos, antidiabéticos, laxantes, anticoagulantes o antihistamínicos. ¿Significa esto que todos esos grupos de fármacos elevan rápidamente el riesgo de un golpe de calor? No necesariamente. Para empezar, no son todos los medicamentos de cada grupo y, además, no siempre afectan a la salud por los mismos motivos.

Los mecanismos. El mecanismo principal por el que aumentan estos riesgos es la deshidratación. Por ejemplo, algunos fármacos antihipertensivos son diuréticos. Esto significa que aumentan la micción, por lo que es más fácil que se produzca deshidratación; que, de por sí, es más habitual en situación de ola de calor. También pueden darse síntomas relacionados con la alteración de la función renal. Cuando nos deshidratamos, la cantidad de agua en la sangre disminuye, de modo que la función renal puede verse afectada. Por eso, se debe tener cuidado con los fármacos que ya de por sí afectan a la hidratación, ya que pueden aumentar el riesgo de fallo renal. 

Por otro lado, hay fármacos que afectan a la termorregulación. Si el organismo no es capaz de regular la temperatura, es más fácil sufrir un golpe de calor. Otros afectan al estado de alerta, de modo que quienes los consumen pueden no darse cuenta de los síntomas del golpe de calor. Pasa con algunas benzodiazepinas. Y pasa algo parecido con los fármacos que alteran la percepción de la sed. Finalmente, hay medicamentos que producen hipertermia, de modo que la temperatura corporal se eleva demasiado.

A veces es bidireccional. Algunos de estos mecanismos pueden hacer que los propios medicamentos causen más efectos secundarios. Por ejemplo, algunos fármacos AINEs se eliminan a través de la orina, con intervención previa del riñón, pero si este no funciona adecuadamente por deshidratación se acumulan, pudiendo causar toxicidad. Además, su forma de reducir el dolor es inhibiendo la síntesis de las prostaglandinas, que son necesarias para la perfusión renal, por lo que, con un riñón que de por sí no funciona demasiado bien, pueden ser perjudiciales. Es precisamente por eso por lo que, en situaciones de olas de calor extremas, se recomienda a los médicos que no receten ciertos AINEs

Más casos de aumento de toxicidad. En general, el calor puede aumentar la toxicidad de algunos fármacos de varias formas. Por ejemplo, la deshidratación puede alterar las concentraciones de ciertos fármacos en la sangre. La diferencia suele ser mínima. Sin embargo, hay medicamentos, como el litio, en los que la diferencia de concentración entre el efecto terapéutico y la toxicidad es mínima. Por eso se debe tener cuidado. También se debe estar alerta con los medicamentos cutáneos, como los parches, o subcutáneos, como la insulina, ya que si hace mucho calor puede ser que se absorban más deprisa. 

Personas con más riesgo. Todo esto no afecta a todas las personas por igual. Generalmente, el riesgo es mayor para personas mayores, pacientes que viven aislados o con vivienda mal climatizadas y, especialmente, personas que toman varios medicamentos a la vez. 

Hidratacion La hidratación es esencial si se están tomando ciertos fármacos

Qué debemos hacer. Como pacientes, principalmente debemos ocuparnos de que los fármacos se almacenen a la temperatura indicada en el prospecto. Más allá de eso, suele ser el médico el que tiene que prestar atención al historial de cada paciente y determinar si, en una situación climática determinada, pueden darse riesgos con los fármacos que toma. De todos modos, si nos surge la duda, siempre podemos leer el prospecto y/o consultar a nuestro médico de cabecera sobre los medicamentos que tomamos.

Es importante incidir en que este tipo de situaciones suelen ser extremas. Debe hacer mucho calor y que la persona sea vulnerable por algún motivo. Además, muchas veces son situaciones que se pueden prevenir. Si el problema es por riesgo de deshidratación, se indica al paciente que beba mucha más agua. Lo mismo si el problema es que disminuye la percepción de sed. Cada caso es distinto, por lo que es importante estudiarlos de forma individual, teniendo en cuenta que son situaciones extremas, pero que hay que contemplarlas si es necesario. 

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