Ucrania lleva cuatro años cazando rusos con drones. Ahora ha convertido el desierto de África en un nuevo frente de la guerra

Kiev está intentando transformar años de aprendizaje acelerado con drones en una capacidad que puede exportar y utilizar donde coincida frente a Rusia

Punisher Drone Held By Ukrainian Soldier 3
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Miguel Jorge

Editor

Durante cuatro años de guerra, Ucrania ha convertido los drones en una de sus principales herramientas para localizar, vigilar y atacar a las fuerzas rusas. Ahora esa experiencia está empezando a viajar mucho más lejos de sus trincheras. Una investigación sitúa especialistas ucranianos en Mali, Libia y Sudán, además de equipos enviados a Oriente Medio: la guerra contra Rusia ya no se libra únicamente en Ucrania, y el desierto africano se ha convertido en otro escenario donde Kiev intenta desgastar a Moscú.

De las trincheras al desierto. El cambio de escenario difícilmente podría ser mayor. Unos 15 especialistas ucranianos se encuentran desplegados en el norte de Mali apoyando al Frente de Liberación de Azawad, formado principalmente por rebeldes tuareg enfrentados a las fuerzas malienses y rusas, según la investigación de CNN

Los ucranianos aseguran que no combaten directamente en primera línea: entrenan a los rebeldes, proporcionan asistencia operacional y pueden recibir por internet la señal de sus drones para indicarles por radio dónde volar y qué hacer. Es, en esencia, conocimiento adquirido durante años combatiendo a Rusia trasladado a miles de kilómetros de Ucrania.

África como extensión. Para entender qué hace Ucrania allí hay que mirar primero a Moscú. Rusia aprovechó el retroceso de Francia y otros países occidentales en el Sahel para ampliar su influencia sobre gobiernos militares de la región, ofreciendo seguridad y apoyo a cambio de dinero, influencia y acceso a recursos. 

Durante años buena parte de ese trabajo estuvo en manos del Grupo Wagner. Como contamos, tras la muerte de Yevgeny Prigozhin en 2023, Moscú reorganizó parte de ese dispositivo alrededor del Africa Corps, vinculado directamente al Estado ruso. En Mali, sus fuerzas se han convertido en un apoyo importante para la junta militar, de modo que atacar la presencia rusa allí permite a Kiev presionar a su enemigo sin hacerlo dentro de Rusia o Ucrania. 

La gran exportación es conocimiento. La clave de esta expansión está en algo que Ucrania ha acumulado a una escala difícil de replicar: experiencia real en una guerra dominada por vehículos no tripulados. Una fuente de la inteligencia militar ucraniana explicó que Kiev está convirtiendo ese conocimiento en una herramienta de política exterior. 

Especialistas ucranianos también estarían presentes en Sudán, mientras militares de Chad, Níger y Burkina Faso han viajado anteriormente a Mali para recibir formación sobre drones. Cuando Irán atacó este año a aliados estadounidenses en Oriente Medio, Ucrania envió además equipos a al menos cinco países para enseñar a sus fuerzas a combatir los Shahed iraníes que los propios ucranianos llevan años enfrentando. A cambio, Kiev ha obtenido acuerdos de cooperación en seguridad y promesas de munición.

Ukrainian Woman Drone Operator Ksena Cropped Operador de drones utilizando FPV

Una guerra diferente. Trasladar los métodos ucranianos al Sahel no consiste simplemente en sacar los mismos drones de sus cajas. Temperaturas superiores a 43 °C, polvo, arena y escasez de agua castigan filtros, sistemas de refrigeración, electrónica y baterías de una manera muy diferente a la experimentada en Europa oriental. 

También cambia la propia guerra: frente a la intensidad, las posiciones fortificadas y los ataques constantes de Ucrania, en Mali dominan enormes distancias, emboscadas, control de rutas y pequeños grupos que dependen mucho más del conocimiento del terreno. Para Kiev, África funciona así como un nuevo laboratorio donde adaptar tanto sus equipos como las tácticas que lleva perfeccionando desde 2022.

La alianza con los tuareg. El acercamiento ucraniano al Frente de Liberación de Azawad tiene además un componente incómodo. Los propios militares entrevistados por CNN reconocen importantes diferencias culturales e ideológicas con algunos de los rebeldes, pero consideran que comparten temporalmente un enemigo. Esa relación comenzó a llamar la atención en 2024, después de que rebeldes atacaran cerca de Tinzaouaten a fuerzas malienses y de Wagner y un portavoz de la inteligencia ucraniana afirmara que habían recibido “información necesaria” para combatir a los rusos. 

Mali, Níger y Burkina Faso acusaron posteriormente a Ucrania ante Naciones Unidas de apoyar al terrorismo, mientras Kiev negó una cooperación sustancial. Rusia también ha formulado acusaciones contra Ucrania relacionadas con la violencia en Mali, que Kiev rechaza. 

Libia y otro frente. Porque la estrategia no termina en el Sahel. Le Monde situaba operadores ucranianos de drones navales en el noroeste de Libia desde finales de 2025, utilizando una base internacional en Misrata como punto de partida para operaciones contra la llamada flota en la sombra vinculada a las exportaciones petroleras rusas. 

Una de esas armas ofreció una pista inesperada sobre la operación cuando pescadores encontraron cerca de la isla griega de Lefkada un dron naval ucraniano cargado con explosivos que había escapado del control de sus operadores. Según un militar ucraniano, sus unidades también entrenan a fuerzas locales. De confirmarse plenamente ese alcance, el mismo modelo vuelve a repetirse: Kiev intercambia experiencia militar por cooperación mientras intenta golpear los intereses que permiten a Moscú sostener su influencia y financiar la guerra.

Un mapa cada vez más grande. Los contingentes descritos son pequeños y no convierten África en un segundo frente comparable al Donbás, pero sí muestran una evolución importante de la estrategia ucraniana. Kiev está intentando transformar cuatro años de aprendizaje acelerado con drones en una capacidad que puede exportar y utilizar allí donde coincida con intereses contrarios a Rusia: desde enseñar a rebeldes tuareg en el Sahara hasta entrenar defensas contra Shahed en Oriente Medio o desplegar drones navales desde Libia.

La paradoja es que una tecnología desarrollada para sobrevivir a una invasión dentro de las fronteras ucranianas se ha convertido ahora en una herramienta para perseguir los intereses de Moscú mucho más allá de ellas. 

Para algunos de los operadores que antes cazaban objetivos rusos desde refugios y trincheras, el paisaje ha cambiado por completo: ahora delante de la cámara del dron hay arena africana.

Imagen | Maxim Subotin, ArmyInform

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