Los alumnos de China, Japón, Singapur y Corea superan en varios cursos a los españoles de la misma edad. La pregunta es: por qué

¿Cómo se las han apañado para destacar en lo más alto de las calificaciones en lectura, ciencias y matemáticas?

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Carlos Prego

Editor - Magnet
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Carlos Prego

Editor - Magnet

El último informe PISA dibuja un panorama descorazonador en el conjunto de los países de la OCDE. Cae el rendimiento académico, sobre todo en matemáticas y lectura, y empeora la foto general que el organismo había obtenido en 2022. Si bajamos al detalle y analizamos la realidad país por país observamos sin embargo que hay diferencias notables. El ejercicio no deja en buen lugar a España, pero constata que hay algunas naciones de Asia que siguen haciéndolo bastante bien en sus colegios, como Singapur, Japón, Corea del Sur y parte de China.

La gran pregunta es… ¿Por qué?

Un paso atrás de curso y medio. Podrán debatirse los matices, pero la conclusión general del último informe PISA es tan clara que la asume incluso su autor, la OCDE: una degradación del nivel educativo que ha llevado a que casi el 20% de los adolescentes muestren "bajos rendimientos" en ciencias y letras. 

Si analizamos la evolución de la última década, comprobamos que entre 2015 y 2025 el rendimiento medio en los países que componen la OCDE cayó 28 puntos en habilidad lectora y 22 en matemáticas. Para entender el alcance de esas cifras viene bien recordar un dato: 20 puntos equivalen a un año de escolarización.

"El informe PISA 2025 muestra que es urgente revertir la caída de rendimiento académico", clama el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann. En su informe el organismo advierte también de que la IA y las herramientas digitales deben manejarse "con cuidado, para fines bien definidos y de forma moderada". No hacerlo puede traducirse en más "distracciones digitales" en las aulas.

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Una foto con grises. Esa es la 'foto' general de la OCDE, el balance que han obtenido los autores del informe tras evaluar a 760.000 estudiantes de 91 países. Cuando se baja al detalle se aprecia sin embargo que el panorama educativo no es igual de sombrío en todas partes. De hecho, hay una región en concreto que destaca: Asia. Para ser más preciso Asia Oriental y el Sudeste Asiático. 

"La mayoría de las provincias y los municipios chinos participantes, además de Estonia, Japón, Corea, Singapur, Taipéi chino y el Reino Unido, se situaron entre los 10 sistemas educativos con mejores resultados", señala la OCDE, que aprecia también ciertos signos de esperanza: los resultados de ciencias mejoraron en algunos territorios, como Turquía, la República Dominicana, Georgia, Macao (China), Montenegro, Qatar, Tailandia o los Emiratos Árabes Unidos. 

Sorpresa a medias. En realidad el buen desempeño de parte de Asia en el informe PISA sorprenderá a pocos. Singapur y otras naciones del continente llevan tiempo copando las primeras plazas del informe PISA. 

En su edición de 2022, que se nutre de entrevistas a 690.000 jóvenes de 81 territorios, Singapur ocupaba el primer puesto en las principales disciplinas analizadas. En el ranking destacaban también Macao, Taiwán, Hong Kong, Japón y Corea del Sur, todas con calificaciones altas en ciencia y habilidad lectora.

¿Cómo les fue este año? Bastante bien. Al menos si comparamos sus puntuaciones con el conjunto de países, regiones y áreas geográficas que abarca el informe. Si empezamos por la lectura, vemos que Singapur obtuvo 535 puntos, China (Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang) 527, Taipéi 508, Japón 503 y Macao y Corea del Sur 501. Son los únicos territorios que alcanzan el medio millar de puntos, junto con Irlanda. No solo destacan por ese hito. Lo hacen también al compararlos con la media de la OCDE, que se situó en 461 puntos.

Como el sistema de puntos resulta algo abstracto, viene bien recordar que una diferencia de 2o equivale más o menos a lo que se aprende en un curso escolar. En ese caso, la brecha entre la capacidad lectora de Japón (503) y la de la media de la OCDE (461) equivale a dos años de escolarización. La calificación de España aún es peor: el informe PISA le otorga 451 puntos. Con todo, las comparativas deben hacerse con cierta cautela, ya que hay  diferencias entre países.

Ganando en números y ciencias. Asia también destaca en matemáticas. En ese caso las mayores puntuaciones se las llevan las jurisdicciones chinas de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang (612), Singapur (563), Macao (549), Taipéi (546), Japón (525), Corea del Sur y Hong Kong (522) y Estonia (508). La media del conjunto de la OCDE es de 463, igual que la de los países de la UE. 

Si hablamos de ciencias, el podio lo ocupan las regiones analizadas de China (597), Singapur (560), Macao (541), Taipéi (540), Japón (538), Estonia (527) y Corea del Sur (526), todas por encima de los 482 puntos del promedio OCDE.

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¿Mejoran todos? No. Que destaquen en el ranking general no significa que todos hayan mejorado con respecto a lo que mostraba el informe PISA de 2022. 

En el caso de China no se aporta la comparativa, pero Singapur ha visto cómo su puntuación caía dos puntos en ciencias, ocho en lectura y 12 en matemáticas, en Japón los retrocesos fueron a su vez del -9, -13 y -10 y en Corea del Sur de -2, -15 y -5 puntos. Tanto en Macao como en Hong Kong, que sí ofrecen datos para la comparativa, se han anotado también retrocesos en las tres disciplinas.

Buscando una respuesta. A estas alturas la pregunta es obvia… ¿Por qué destaca Asia? ¿Cómo se las han apañado Singapur, Japón, China y Corea para que sus adolescentes obtengan puntuaciones tan altas, muy superiores a las que logran los españoles? En una entrevista con La Vanguardia, Frances Pedró, catedrático y ex analista de la OCDE, apunta un factor clave: la cultura.

"Japón, Corea del Sur, y las cuatro jurisdicciones de China, y otros países asiáticos, creen en los valores que refuerzan los estudios: respeto a la autoridad, disciplina, esfuerzo. Y mantener un mayor control del uso de las pantallas y las redes sociales. Estos valores se han perdido en Occidente. Ahora nos los traen los inmigrantes asiáticos, por cierto", reflexiona el antiguo analista de la OCDE.

No es un comentario menor. El informe PISA deja botando una idea alarmante: la posible erosión de la capacidad de concentración de los adolescentes, lo que influye de forma directa en su capacidad para abordar tareas exigentes.

¿Hay más factores? Sí. Los análisis que intentan explicar el desempeño educativo de Singapur, China, Corea del Sur o Japón recuerdan la presión que ejercen sus sociedades sobre los más jóvenes para obtener buenas calificaciones académicas, el valor de la disciplina o el miedo al fracaso y quedarse atrás. 

Uno de los casos más evidentes lo deja Corea del Sur, donde la rivalidad académica ha llegado a tal extremo que el 83,6% de los niños de cinco años acudían a academias privadas en 2017. En general se calcula que alrededor del 80% de los estudiantes del país asisten a hagwons, "escuelas intensivas" en las que amplían su educación, lo que se traduce a su vez en una carga económica notable para sus familias. Algunas les dedican más dinero que a la comida.

73.000 centros. ¿El motivo de ese esfuerzo? Preparar a los niños para la hipercompetitiva sociedad coreana y, más concretamente, el suneung, el exigente examen en el que los jóvenes se juegan el acceso a las mejores universidades. Eso explica que en 2020 funcionasen en Corea más de 73.000 centros de tutoría. 

Por supuesto, en la ecuación entran otros factores, como el nivel de formación de los progenitores y la composición social y demográfica. En el caso de Japón, suele señalarse también su gestión de la pandemia y el menor impacto en las aulas. 

La gran polémica. También hay otro debate latente: ¿Es adecuado (o sano) sobrecargar tanto a los jóvenes? "La excelencia no puede ser a cualquier precio. Si esos valores los llevas al paroxismo es negativo", comenta Francesc Pedró. 

"En estos países influye que Gobierno, docentes y familias valoran la educación y hay una política clara que apoya a los centros. Para la elaboración de esta prueba, por ejemplo, se lo toman muy en serio. Informan a los docentes, entrenan a los niños para que no les cojan los enunciados por sorpresa. Claro está que esto no puede llevarse al extremo con el objetivo de conseguir resultados mejores".

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El caso de China. China deja un caso especialmente interesante, ya que los territorios analizados por los técnicos de la OCDE han despuntado en el ranking del informe PISA. Su balance es tan bueno que en enero Nick Eberstadt, titular de la Cátedra Henry Wend en el American Enterprise Institute (AEI) lanzaba una pregunta en Milken Institute Review: "¿Son realmente los estudiantes chinos los mejores?” Es una cuestión clave porque, recuerda el experto, va más allá de la educación y conecta con el futuro económico y geopolítico de Pekín.

Eberstadt señala sin embargo que la 'foto' que deja PISA es más compleja de lo que parece. De entrada, las pruebas de rendimiento no abarcan toda China, sino una selección geográfica más pequeña y limitada que en teoría representa al país. 

"Cabe destacar, además, los peculiares cambios en la lista de provincias que representan a China entre 2015 y 2018. Al sustituir a Guangdong (la más poblada del país) por Zhejiang (una provincia más rica y mucho más pequeña), PISA y el Ministerio de Educación optaron por un conjunto de provincias más reducido y menos representativo para 2018 que el ya poco representativo con el que habían estado trabajando en 2015. ¿Por qué?", reflexiona el investigador. 

Entre otras cuestiones, Eberstadt desliza que se desconoce cómo ha sido el proceso de selección de las escuelas y el grado de representación de la abundante población rural del país. Sea o no así, lo cierto es que China lleva años reforzando su músculo académico y pugna por superar a EEUU en investigación, lo que ha convertido al gigante asiático en una referencia en producción científica.

Imágenes | Rubina Ajdary (Unsplash), Stephanie Hau (Unsplash) y OECD

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