Meta se enfrenta estos días a uno de los procesos judiciales más importantes de su historia, y la amenaza no es ya solo una potencial megamulta. Un grupo de 29 estados de EEUU acusa a la compañía de haber diseñado Facebook e Instagram para fomentar su uso adictivo entre niños y adolescentes. Se estima que el proceso dure unas seis semanas, y podría terminar no solo con una sanción enorme, sino con cambios forzosos en el diseño de estas plataformas. Meta, por supuesto, niega la mayor.
Meta es la nueva tabacalera de la era moderna. El fiscal general de California, Ron Bonta, ha llegado a calificar este proceso como el "momento tabaco" de Meta, y la comparación es bastante llamativa. Durante décadas, las tabacaleras se enfrentaron a acusaciones de vender productos potencialmente adictivos conociendo los riesgos.
Algo similar ocurre con Facebook e Instagram. Ahora los estados que demandan a Meta intentan crear un relato similar alrededor de las redes sociales. Según la acusación, Meta sabía los problemas de adicción que generaba entre los menores, pero a pesar de ello seguía optimizando Instagram y Facebook para conseguir más tiempo de uso y, lógicamente, más ingresos publicitarios.
De la nicotina al scroll infinito. En lugar de nicotina aquí se habla del scroll infinito, la reproducción automática de vídeos, las notificaciones, las recomendaciones algorítmicas o los célebres contadores de "Me gusta". Todos son mecanismos que eliminan esas barreras en las que los usuarios tienen a dejar una aplicación, y todos favorecen que nos quedemos en ellas. Arturo Béjar, antiguo director de ingeniería en Meta y uno de los testigos del juicio, ha declarado que la compañía priorizaba crecimiento y engagement frente a la puesta en marcha de medidas para proteger a los menores.
Posible multa de 200.000 millones. Es importante aclarar que en este proceso el jurado tiene una relevancia menor y actúa con carácter consultivo. Será la jueza federal Yvonne González Rogers quien tome finalmente la decisión. La acusación habla de una reclamación que podría rondar los 200.000 millones de dólares, mientras que Meta calcula que una interpretación extrema de la multa podría elevarla hasta los 1,4 billones de dólares. Esa cifra coincide con su actual capitalización bursátil: la haría desaparecer del mapa.
Precedentes legales. En marzo un jurado de Los Ángeles declaró responsables a Meta y YouTube en el primer gran proceso legal sobre el diseño adictivo de las redes sociales, y concedió seis millones de dólares a la demandante. Hay además miles de litigios similares pendientes en EEUU, y es ahí donde la analogía con las empresas de tacao tiene más sentido. Una serie de deciciones como esta pueden acabar estableciendo precedentes y obligando a modificar productos que hasta ahora Meta y otras empresas diseñaban con total libertad.
Facebook no es Marlboro, por supuesto. Con el tabaco existe una relación causal muy bien establecida entre consumo y enfermedades concretas. Con las redes sociales la relación entre su uso, la adicción y los problemas de salud mental es mucho más compleja y difusa. Ese es precisamente uno de los argumentos de Meta: la compañía sostiene que la acusación simplifica la evidencia científica y no han demosrado que sus plaaformas sean la causa de este tipo de problemas.
La "tabaquización" de las redes sociales fuera de EEUU. Hay reguladores y gobiernos de otros países que también llevan tiempo restringiendo el acceso de los menores a las redes sociales. Lo estamos viendo por doquier en Europa y en España, donde estas medidas que se escudan en la protección a los menores tienen un componente importante de invasión de la privacidad.
Cero impacto en el negocio. El proceso judicial no parece haber impactado en absoluto en la marcha del negocio. Facebook e Instagram siguen siendo gigantescas máquinas de servir publicidad, y anteriores escándalos de privacidad no han afectado jamás a la larga a una empresa que resurge de sus cenizas con fuerza. Las multas quizás no sean suficiente, y veremos si la juez González Rogers acaba imponiendo cambios en los mecanismos que hacen que tanto los menores como el resto de usuarios se queden pegados a la pantalla.
Imagen | Xataka con Magnific
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