El 11 de agosto de 1999, mientras media Europa salía a la calle con gafas de cartón para ver el eclipse de ese día, Serbia se metió debajo de tierra. El Gobierno de Milošević había emitido una advertencia sanitaria totalmente desquiciada: no solo pedía a la población que se quedara en casa, sino que los medios estatales atribuyeron al eclipse cosas como picor severo, hipertensión, palpitaciones y micción frecuente.
Lo que empezó con una noticia local (unas gafas defectuosas) fue creciendo y creciendo hasta convertirse en una emergencia sanitaria nacional.
Con el eclipse del 12 de agosto de 2026 ningún Gobierno ha hecho lo mismo, pero miles de personas se preparan para lo peor. El 'negacionismo' en una de sus infinitas versiones ha llegado a los eclipses.
Nadie niega que haya un eclipse PERO. Siendo estrictos, lo que está circulando por internet no es 'negacionismo'. Los adherentes a estas teorías señalan que el fenómeno es real; pero, acto seguido, dedican horas y horas a discutir sobre quién se aprovecha de él, qué se esconde detrás de todo esto y qué puede pasar mientras miramos cómo el sol se oculta.
Esto no quiere decir que no haya teorías de lo más alocadas. Por ejemplo, el 'Project Anchor' se basa en un supuesto documento filtrado por la NASA según el cual la Tierra perderá la gravedad durante siete segundos este 12 de agosto. Por supuesto, esto no tiene ningún sentido: la gravedad de la Tierra depende de la masa y no, no se puede apagar.
Pero hay más, hay mucho más. En Maldita tienen el catálogo completo de portales dimensionales, satanismo, nanofrecuencias y distintas enfermedades que circulan por TikTok, Instagram, X y Telegram.
Sin embargo, lo más curioso es la conspiranoia. El eclipse del 12 de agosto es el primer gran acontecimiento científico español con despliegue estatal completo y así ha sido celebrado durante los últimos meses. Aunque no por todos.
Algunos se las han apañado para convertir este despliegue en la materia prima de la conspiración. "Pensadlo un momento", nos dicen. "¿Os parece normal que (por un simple eclipse) se apruebe un Real Decreto propio, el 686/2025, se cree una comisión interministerial con 13 ministerios, se repartan dos millones de gafas certificadas gratuitas, se desarrolle un visor oficial y se monte un dispositivo de la DGT? ¿No os parece raro que se ponga tanto interés en una cuestión como esta?"
Y, así, la información extra acaba por reforzar la conspiración. En X, un usuario preguntaba "qué nos van a colar por detrás mientras España entera está mirando el eclipse", con una imagen generada por IA de ovejas con la camiseta de la selección. Es el resumen perfecto de esto que cuento.
Y es curioso porque el único efecto poblacional bien medido de un eclipse total en Europa no tiene nada que ver con el pánico: en Austria, en las cuatro semanas previas al eclipse del 11 de agosto de 1999, las tasas de suicidio bajaron significativamente. No sabemos qué pasará este 2026, pero desde luego hay razones para el optimismo.
No obstante, hay algo en lo que tienen razón: el peligro está donde nadie mira. El día 12, durante unos 100 segundos, medio país estará mirando al cielo. Más allá de los problemas sanitarios derivados de mirar mal, el peligro real estará en otro sitio: en el suelo.
AEMET mantiene sus avisos de peligro muy alto o extremo de incendio en casi toda la Península y Baleares para mañana. La Generalitat Valenciana, por su parte, ha activado el nivel 3 de preemergencia y cerrará sus espacios naturales ese mismo día.
Crucemos los dedos, seamos prudentes y disfrutemos del espectáculo.
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