Galicia tiene en el mar un filón y no solo es el marisco: quiere extraer la energía infinita de las olas

La segunda zona del mundo con las olas más energéticas está en Galicia. Y acaba de dar su primer gran paso

Olitas
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Eva R. de Luis

Editor Senior

En la carrera global por la descarbonización, la humanidad ha logrado domar el viento y el sol, pero las olas del mar todavía se le resisten: la undimotriz es aún un gigante dormido dentro de las energías renovables. Aunque el potencial energético de las olas es inmenso (a diferencia de la eólica o la solar, el aporte es continuo), el desafío está en su aprovechamiento técnico efectivo. 

En ese escenario, Galicia ha dado un paso para colocarse en la vanguardia de la energía marina con Innomar, un proyecto para pasar de la teoría a la práctica con el primer prototipo flotante de España capaz de conectar dispositivos de generación marina y evacuar la energía producida a tierra en Punta Langosteira, uno de los entornos marinos más exigentes del planeta. 

El proyecto. Consiste en diseñar, fabricar e instalar un prototipo flotante de última generación, un multiconector flotante con sensores integrados que actuará como hub central: conectará múltiples dispositivos de generación eléctrica marina y evacuará la energía producida a tierra a través de una única línea. Además, también integrará sensórica para monitorizar en tiempo real el oleaje, el viento, las corrientes, las mareas y la biodiversidad marina en aguas del Puerto Exterior de A Coruña.

Por qué es importante. Porque  España es una de las líderes en energía solar y eólica , pero en undimotriz todavía está en pañales: como explica la Xunta, Innomar es el primer sistema de este tipo en el estado en tanto en cuanto no hay actualmente ninguna zona experimental de energías marinas en el país con un multiconector similar. La energía extraída podría usarse para el autoconsumo del puerto de A Coruña y los polígonos industriales del entorno, contribuyendo a la descarbonización energética del entorno portuario.

De forma más general, este prototipo permite a las empresas validar sus proyectos en un entorno real y agilizar el desarrollo de patentes propias en un sector con un potencial enorme de crecimiento y exportación, lo que supone dar un paso en la soberanía energética y tecnológica.

Contexto. La energía undimotriz es una de las grandes asignaturas pendientes de la transición energética: la tecnología para explotarla lleva décadas en fase de investigación sin dar el salto comercial.Entre los principales problemas, la imprevisibilidad de las olas (sí, son constantes, pero varían en altura, ritmo, dirección) y las duras condiciones del entorno marino a la hora de diseñarlo y mantenerlo. 

No obstante, recientemente hemos visto iniciativas prometedoras en Estados Unidos y en Japón. Y ojo, Europa también se está tomando la carrera en serio: Reino Unido, Portugal o Dinamarca están invirtiendo en zonas de prueba similares. En este escenario, Punta Langosteira es un activo estratégico de primer orden: como explican el MITECO y el IDAE en la hoja de ruta oficial de eólica marina y energías del mar en España, está considerada la segunda zona del mundo con mayor concentración de energía de las olas, solo superada por la costa sur de Gales. En pocas palabras: si funciona allí, tiene muchas papeletas para hacerlo en cualquier otro lado del mundo. 

En detalle. El prototipo funcionará como un laboratorio inteligente en alta mar: con un cable submarino para llevar la electricidad a tierra, sensores para monitorizar la biodiversidad y el entorno ambiental marino y será también una especie de plataforma de ensayo donde testar diferentes componentes. 

El proyecto ha sido promovido por el Inega (Instituto Enerxético de Galicia) y su presupuesto asciende a 5,7 millones de euros, de los cuales el 60% está financiado con fondos FEDER. Hay siete empresas que se han presentado candidatas a la selección previa, cuya adjudicación está prevista para septiembre de 2026, siguiendo un modelo de Compra Pública de Innovación. 

Sí, pero. La ubicación es magnífica, la cofinanciación europea aporta solidez al proyecto, el modelo entre la Administración y el sector privado aporta lo mejor de los dos mundos y también el enfoque de hub multiconector es técnicamente inteligente dado que reduce infraestructura redundante, abarata costes y permite testear varios convertidores de olas en paralelo. En pocas palabras, tienen todo viento en popa, pero el reto técnico es inmenso.

Además, el prototipo no deja de ser una infraestructura de conexión y medición, pero no genera energía. La generación efectiva dependerá de los dispositivos que se conecten a él en el futuro, tecnología que aún está lejos de ser comercialmente madura. Y aquí nuevamente vuelven a aparecer las incógnitas y la viabilidad, ya que el coste por kWh de la undimotriz está notablemente por encima de la eólica y la solar. Que haya interés de los actores principales es una buena noticia, pero no implica que el salto a una solución efectiva esté a la vuelta de la esquina.



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