El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025 y el despliegue masivo de un paquete de aranceles muy agresivo puso a muchas empresas chinas contra las cuerdas. La Administración estadounidense arremetió contra la mayor parte de los países con los que mantiene relaciones comerciales, pero, como Trump había anticipado, se cebó con China. El Gobierno de Xi Jinping respondió activando controles de exportación muy estrictos sobre sus minerales críticos y sus tierras raras, y surtió efecto.
Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en octubre y pactaron relajar el agresivo intercambio de aranceles que sostuvieron durante los primeros meses del año, pero muchas compañías chinas ya se habían visto obligadas a reaccionar. Algunas de ellas optaron por poner a punto nuevas plantas en países cercanos a China que no estaban inicialmente sometidos a aranceles tan agresivos por EEUU, como India o Malasia. Sin embargo, esta solución era parcial. Les permitía esquivar en cierta medida los aranceles, pero no resolvía sus problemas estructurales.
La infraestructura de China es irremplazable
Agilian Technology es una empresa china con sede en Dongguan que está especializada en la fabricación de productos para terceros. La mayor parte de sus clientes son compañías occidentales que necesitan producir sus artículos en China, pero que no tienen el volumen de negocio necesario para soportar la fabricación de una cantidad enorme de artículos. Al igual que muchas otras empresas chinas, Agilian sufrió mucho a causa de los aranceles que desplegó EEUU a principios de 2025.
Agilian Technology ha salido airosa. De hecho, confía en incrementar sus ingresos un 30% durante los próximos tres años
De hecho, en realidad sus problemas empezaron antes de que Donald Trump regresase a la Casa Blanca. Las amenazas del actual presidente de EEUU pusieron sobre aviso a buena parte de los clientes de Agilian, por lo que estos últimos optaron por anticiparse y le pidieron que enviase grandes cantidades de productos a América del Norte antes de que los aranceles entrasen en vigor. Otros clientes de Agilian le propusieron que pusiera a punto plantas de fabricación y ensamblaje en otros países que presumiblemente no iban a verse tan condicionados como China por los aranceles de EEUU.
Agilian, al igual que muchas otras empresas chinas, aceptó las condiciones de sus clientes, aunque algunos de ellos cancelaron sus pedidos. Después de sopesar cuidadosamente cuáles podrían ser los lugares idóneos a los que podían desviar una parte de su producción, los directivos de Agilian apostaron por poner en marcha una fábrica en Dharwad (India) y otra en Penang (Malasia). Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que su planta de Dongguan seguiría siendo indispensable.
La lentitud de la burocracia en India ralentizó mucho la puesta en marcha de la planta de Dharwad, y las pruebas de preproducción en Penang tardaron meses en comenzar debido a que en Malasia todo es mucho más lento que en China. Dongguan sigue siendo el motor de Agilian, pero gracias a la expansión de su infraestructura como respuesta a la presión de EEUU esta compañía ahora está mucho mejor preparada para soportar los futuros encontronazos que puedan tener las Administraciones china y estadounidense.
Agilian Technology ha salido airosa. De hecho, confía en incrementar sus ingresos un 30% durante los próximos tres años. Y su modelo es idéntico al que han abrazado muchas otras empresas chinas que se dedican a la fabricación de productos.
Imagen | Generada por Xataka con Gemini
Más información | Reuters
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