Vuelves de vacaciones, abres la puerta y, de repente, te recibe un intenso olor a alcantarilla que, desde luego, no estaba ahí cuando te fuiste. Internet se ha llenado de consejos para evitar este problema: desde llevar la taza de cáscaras de naranja a tirar medio kilo de posos de café. El único problema es que, como seguro que os habéis dado cuenta, cada uno es más surrealista que el anterior.
¿Qué podemos hacer para que nuestra casa no huela a rayos? Lo primero es entender que esta moda que campa a sus anchas por internet no es una industria del artículo sin sentido. Expertos sin nombre, trucos que "vienen directamente de Centroeuropa" e ideas un poco excéntricas: lo que nos solemos encontrar son soluciones creativas y poco efectivas, la verdad.
El ejemplo de las cáscaras de naranja es perfecto para entenderlo. "Tira cascaras de naranja por el váter una vez a la semana", dicen algunos consejos. Y lo cierto es que las cáscaras perfuman: liberan aceites esenciales (limoneno), pero su concentración es muy baja y, desde luego, no es suficiente como para desengrasa o desatascar las cañerías.
De hecho, si nos vamos a la letra pequeña, vemos que el 'truco' ni siquiera recomienda 'tirarlas' por el váter; basta con echarlas veinte o treinta minutos en el agua de la taza. Es decir (y resumiendo) no es nada que sirva en realidad...
...pero por lo menos no es el truco del café. Eso es verdad. Los posos del café son mucho peor: sobre todo, porque se apelmazan y sedimentan en codos y sifones. Con el uso repetido, de hecho, acaban reduciendo el caudal de las tuberías como si de colesterol se tratase. No es algo que ocurra de repente (echar una cucharada de café al agua no te va a inundar a la casa), pero no parece la práctica más razonable (coste-beneficio).
Y no son los únicos trucos. De hecho, el problema de usar el váter como papelera es enorme en nuestro país. Solo Canal de Isabel II, en la Comunidad de Madrid, retiró de sus depuradoras del orden de 33.000 toneladas de residuos sólidos en 2024. Unos cuatro kilos por persona.
Al final, según la patronal de agua urbana (DAQUAS), estos residuos encarecen la depuración de aguas en torno a un 10 y 15%. Y, quizás por eso, todas las empresas gestoras repiten lo mismo: por el váter, solo pis, excrementos y papel.
¿Y entonces cómo solucionamos el problema? Para ellos hay que entender un poco cómo funcionan los baños modernos. A efectos prácticos, debajo de cada lavabo, fregadero y ducha (también dentro del inodoro) hay un sifón. Es esa curva con forma de 'u' que retiene un tapón de agua y bloquea el olor.
Lo que suele ocurrir en verano es que esos sifones se secan y dejan de funcionar. De ese modo, los olores suben a las habitaciones.
Así que lo que se suele recomendar es dejar correr bien el agua para que los sifones estén llenos y, si acaso, echar un poco de aceite alimentario (que hace una película sobre el agua y dificulta su evaporación). Si esto no funciona puede haber algún atranque o un problema ventilación, pero desde luego no se va a solucionar llenando de limones la taza del váter.
Imagen | Amit Lahav
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