'Solos': un experimento de ciencia-ficción intimista en Amazon tan irregular como interesante

'Solos': un experimento de ciencia-ficción intimista en Amazon tan irregular como interesante
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¿Es suficiente con un plantel de intérpretes extraordinarios para poner en pie una serie? Al final esa es la pregunta que deja flotando en el aire 'Solos', un peculiar experimento de Amazon Prime Video de siete capítulos planificado durante el confinamiento y que ataca insistentemente a los temas sobre los que tanto hemos reflexionado en el último año y pico (no necesariamente en términos de ciencia-ficción).

Esto es: el aislamiento, la familia, la soledad. 'Solos' quiere hablar de todo ello y usa la ciencia-ficción como una excusa argumental para disparar emociones muy humanas. A veces lo hace en términos que la acercan a 'Black Mirror' (el episodio de Anthony Mackie encontrándose con una réplica exacta de sí mismo parece el reverso narrativo de aquel en el que una mujer recibía una réplica de su marido fallecido) pero en general, 'Solos' tiene su propio estilo.

Solos juguetea con la premisa de que todos sus intérpretes -salvo en el último capítulo, donde se encuentran Dan Stevens y Morgan Freeman- van a estar en soledad, y se va a hablar de qué les ha llevado a esa situación. A veces hablarán a la cámara, como Constance Wu, a veces con inteligencias artificiales, como Helen Mirren o Uzo Aduba. Solo en el mencionado último episodio o en el de Nicole Beharie -que es a la vez el más convencional narrativamente y el más críptico en cuanto al significado- hay interacción con otros.

Y del mismo modo, a veces la ciencia-ficción es un elemento clave, como los viajes en el tiempo de Anne Hathaway o el crecimiento acelerado del hijo de Beharie, y otras veces es un rumor de fondo, como el giro final a lo 'Twilight Zone' de Constance Wu o el miedo a los efectos de una pandemia que ya pasó del de Aduba, sin duda el capítulo que más resuena en la actualidad, pese a transcurrir en un futuro lejano. El elemento de género está entre lo cosmético y lo útil, pero lo cierto es que nunca se ve como superficial o cogido por los pelos.

Ciencia-ficción humanista, la última frontera

Pero aquí de lo que David Weil ha venido a hablar es de sentimientos y de humanidad. Un poco lo que hacía en 'Hunters', que en principio se vendía como algo tan de género, casi grindhouse, como es la historia de un equipo de cazadores de nazis en la actualidad, y acababa siendo un drama sobre gente con mucho trauma que contar. Aquí igual, y es lo que acaba dando su personalidad a la serie, pero posiblemente también lo que haga que más de un espectador desconecte.

Porque hay que pasar por una buena cantidad de llantinas, rabietas, berrinches, ataques de ira y, en general, exhibicionismo interpretativo: no hay ni un episodio "ligero" entre los siete. Todos hablan de la soledad, sí, pero de la soledad traumática, del aislamiento total, de la enfermedad terminal, de los recuerdos como último reducto de lo que nos hace humanos. La serie va a tope con el drama existencial, y emplea todos los recursos del género (máquinas que roban recuerdos, viajes en el tiempo para curar enfermedades, pandemias que nos roban la humanidad) para subrayarlo.

El cómputo global, como no podía ser de otro modo, es irregular: no hay episodios horrendos ni magníficos, pero todos tienen algún momento en el que se habría agradecido algo menos de intensidad. Está claro que 'Solos' está construida en torno a los actores, pero la serie parece estar tan orgullosa de ello que lo recuerda continuamente facilitando los momentos de lucimiento. Y casi siempre funciona, porque no hay ni un intérprete malo, pero no siempre surgen de forma natural.

Al final, en 'Solos' cuentan los detalles: los elementos de ciencia-ficción que hacen especial e inquietante el episodio de Beharie; la sobriedad de la composición de Helen Mirren, que da una lección al resto acerca de cómo en este caso, menos es más; las levísimas interconexiones entre episodios, que los enriquecen; el giro irónico de la conclusión del episodio de Wu; el humor que inyecta Hathaway, riéndose un poco de su propia imagen... al final, es estimable que alguien haga ciencia-ficción distanciándose de la vertiente más ruidosa del género. Aunque el resultado diste de ser perfecto.

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