Ford creó el primer prototipo de "coche volador" y quiso venderlo a todo el mundo, pero su sueño terminó en accidente

Ford creó el primer prototipo de "coche volador" y quiso venderlo a todo el mundo, pero su sueño terminó en accidente
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Henry Ford también fracasó estrepitosamente. Tras el Ford Model T, el fundador norteamericano quiso replicar el éxito con un proyecto todavía más ambicioso: el Ford Flivver, un "coche volador" para las masas. Lo que su Model T fue para los vehículos de la época, el Flivver tenía que convertirse en ese vehículo volador individual que revolucionara la manera de movernos. La prensa de la época se refería a él como el "coche volador de Ford", el "Model T del aire". Las expectativas eran máximas y su propio nombre, derivado de un juego de palabras para referirse a un "coche barato", dejaban claro su objetivo de democratizar los coches voladores.

"Recordad mis palabras: tendremos una combinación de avión y coche. Podéis reíros, pero llegará" , clamaba Ford. Más de 70 años después, los coches voladores todavía no son una realidad, pero el pionero de la automoción ya lo intentó en su día. Un desastroso intento que acabó con la muerte de la única persona que llegó a volar en el Flivver. "Uno de los peores aviones que he podido volar", según describía el propio piloto. Esta es la historia del Flivver, el proyecto que acabó provocando que Ford abandonase la industria de la aviación.

El sueño de Henry Ford: un avión monoplaza en cada garaje

Henry Ford

En su 63º cumpleaños, Henry Ford presentó el Ford Flivver. Una historia que terminó dos años después, en 1928, con el accidente de Harry J. Brooks, el piloto de 25 años encargado de probar el vehículo. La relación de Henry Ford con Brooks era estrecha y su fallecimiento causó una profunda conmoción en él, hasta el punto de abandonar no solo el proyecto del Flivver, también el resto de negocios de Ford en aviación.

El origen de Ford en el sector de la aviación se remonta a 1924, cuando compraron la Stout Metal Airplane Company. Los primeros años fueron exitosos, con la construcción del Ford Tri-Motor y la llegada al Polo Sur financiado por ellos. Pero Henry Ford tenía planes más ambiciosos. Si habían logrado llevar un coche a cada persona, ¿por qué no también un avión a cada garaje?.

El Flivver a la práctica era un avión monoplaza. Pese a que la intención era replicar el éxito del Model T y que todos los estadounidenses tuvieran uno de estos "coches voladores" en su garaje, los recursos que se destinaron a él no fueron ni mucho menos tan generosos. Otto Koppen fue el ingeniero que lideró el prototipo, un monoplaza cuyo fuselaje estaba hecho de aleación de acero y donde las alas estaban cubiertas de madera con tela.

Ford Flivver Diseno

En total, tenían un pequeño avión de un solo asiento que medía 4.72 m metros y tenía una envergadura de unos 6,63 metros. La primera versión tenía un motor de tres cilindros y 35 CV, pero posteriormente se redujeron a dos cilindros de magnesio. Su ligero peso era de unos 227 kg cuando estaba vacío. Un tamaño y peso muy alejados de los aviones de la época y cifras incluso reducidas para las avionetas del momento, pero con la capacidad de alcanzar hasta los 140 km/h.

Los primeros tests de vuelo llegaron en 1928. Brooks quiso establecer un nuevo récord de distancia para aviones ligeros, pero a mitad camino entre Detroit y Miami tuvo que parar. Meses más tarde, se realizó un nuevo test en Florida, y sí se alcanzó una distancia récord de 930 millas. El test fue un éxito, pero aquel día Brooks despegó de nuevo para un pequeño trayecto hacia Miami. Y no se supo de él hasta pasadas unas horas. Algo había ido mal y se descubrió al Flivver sumergido en el agua, cerca de la costa de Melbourne, Florida.

Inicialmente se pensó que la causa del accidente fue de motor, pero cuando analizaron los restos, los ingenieros descubrieron que el cable del timón se había roto, dejando al piloto sin control.

Ford Flivver Cabina
Réplica en 360º del Ford Flivver. Fuente: EAA Aviation Museum

El plan de Henry Ford era continuar con el Flivver pese al accidente, al menos así lo aseguró por entonces a los periodistas. Ford continuó en el sector unos años, ayudando a la construcción del B-24 durante la Segunda Guerra Mundial, pero nunca más volvió a realizar un proyecto serio en este campo. Harold Hicks, ingeniero jefe de Ford durante los años 20, explicaba a Associated Press que la muerte del piloto afectó profundamente a Ford y su idea de un avión monoplaza dejó de convencerle.

Bajo la división Stout Metal y no con la marca Ford, sí hubo varios intentos. En 1931 con el Air Flivver y en 1936 con el Model 15-P, de dos asientos, pero este último prototipo también se estrelló durante los tests de vuelo y nunca llegó a producción. Hoy en día se puede visitar una réplica del Ford Flivver en el EAA Aviation Museum de Wisconsin.

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