Si la pregunta es qué diferencia a Samsung de su competencia, Charlie Bae, director de producto de Samsung tiene claro: ecosistema

  • Samsung ha defendido su liderazgo con IA, ecosistema y funciones prácticas como Glare Free o el modo fútbol

  • La marca está manteniendo su ventaja con un ecosistema y cadena de suministro propia de semiconductores.

Charlie Bae
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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad
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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad

El mercado de televisores está más disputado que nunca y las marcas tradicionales ya no monopolizan las ventas como solían hacerlo. Tal y como sucede en otros ámbitos como el de la automoción o los smartphones, los fabricantes chinos han dejado de competir solo en precio y ahora también lo hacen en prestaciones.

Hisense alcanzó el segundo puesto mundial en el segmento premium con una cuota del 24% en el tercer trimestre de 2024. TCL, por su parte, superó a Samsung en el segmento de televisores de 80 pulgadas o más durante ese mismo periodo: mantuvo una cuota del 23% frente al 19% de Samsung.

Ambas marcas chinas llegaron al CES 2026 presentando tecnologías propias basadas en la evolución de sus paneles MiniLED: Hisense con su RGB MiniLED evo capaz de superar el 110% del estándar BT.2020, y TCL con su SQD MiniLED como alternativa al OLED. La guerra ya no es de pulgadas ni de precios. Ahora la disputa está en la calidad.

En este contexto de reconfiguración en el mercado de la gama media y alta, hemos tenido la ocasión de hablar con Charlie Bae, responsable de la división de televisores de Samsung en Europa.

Del volumen al valor: el nuevo escenario de Samsung

Cuando se le pregunta por las dos décadas de liderazgo de Samsung en el mercado global de TV, Bae no recurre al triunfalismo. Consciente del cambio que se está produciendo en el mercado, su lectura es más matizada, casi preocupada por lo que viene. "El mercado está transformándose: está pasando de estar impulsado por el volumen a estarlo por el valor", explica. 

"Por la situación económica actual, la gente es más consciente de lo que gasta. Durante el COVID gastaron mucho en cambiar sus televisores, pero ahora, cuando se plantean renovar su TV, son más cautos y piensan en el lado práctico".

Esa cautela del consumidor es, en opinión de Bae, tanto un reto como una oportunidad. Un comprador que se lo piensa dos veces no es necesariamente un comprador perdido; es un comprador que puede convencerse con argumentos sólidos. Y Samsung quiere ser la marca que se los dé.

Tv Samsung

Uno de los argumentos más contundentes de Bae en su defensa ante los rivales chinos no es tecnológico, sino matemático. Según el directivo de Samsung, un televisor barato, dura de media entre tres y cinco años. Un televisor Samsung, nos cuenta, supera los siete u ocho años de media. "Piénsalo así: si tu televisor dura tres o cuatro años, solo puedes ver un Mundial. Con Samsung, puedes ver dos".

A esto se suma el compromiso de siete años de actualizaciones del sistema operativo. "Aunque hayas comprado tu televisor el año pasado, seguirás pudiendo usar las nuevas funciones de IA que vayamos lanzando. Queremos que la gente compre con la tranquilidad de saber que su televisor es una inversión a largo plazo", afirma Bae.

La respuesta de Samsung a la presión competitiva con las marcas chinas tiene una pieza clave: inteligencia artificial. "Hace 15 años introdujimos el Smart TV y nadie imaginaba que se convertiría en el estándar. Hoy nadie concibe un televisor sin aplicaciones, sin poder ver lo que quiere cuando quiere. Ese cambio nos llevó hasta la IA. Sin duda la era del 'AI TV' seguirá desarrollándose durante los próximos cinco años", concluye.

No obstante, Bae es cuidadoso en separar el hype generalizado que rodea a esta tecnología del contenido real. "Anteriormente la IA se centraba en optimizar la calidad de imagen y sonido del televisor", admite. "Pero ahora es visible y puedes hacer preguntas al televisor sobre recomendaciones, planes de viaje, cualquier cosa. El televisor es algo con lo que puedes hablar, no solo algo que miras".

Según el directivo, lo que diferencia a los productos de Samsung es que aplica esta tecnología de forma que resulta útil a los usuarios, poniendo como ejemplo el Modo Fútbol con IA que incluyen sus televisores, que permite algo hasta ahora impensable: silenciar el ruido de la gradería en un partido de fútbol, sin apagar el sonido de los comentaristas. "Si estás viendo el partido de noche y no quieres subir el volumen, puedes simplemente silenciar las gradas y seguir escuchando los comentarios con total claridad", explica Bae.

Más allá de la IA: OLED, MiniLED y MicroRGB

Además de la revolución en el ámbito de las ventas, las tecnologías de pantalla de los televisores han pisado el acelerador con la democratización de los paneles MiniLED para los televisores de gama media, la mejora del brillo y el volumen de color que ofrecen los QD-OLED o la nueva generación de pantallas MicroRGB.

En este sentido, Bae rechaza la idea de una tecnología de pantalla que monopolice todo el mercado de televisores. "La tecnología sigue evolucionando, y no creo que una sola vaya a dominar el mercado. No nos centramos en una sola tecnología; trabajamos en todas ellas en paralelo, porque cada una responde a necesidades distintas de los usuarios.", señala el director de producto de Samsung.

Samsung, asegura su directivo, trabaja en todos los frentes: desde el Micro LED transparente exhibido en el CES hasta el Micro RGB de 130 pulgadas, pasando por el OLED de alto brillo. Pero también en formatos que nadie esperaba.

De hecho, Bae no solo asegura que Samsung va a seguir desarrollando su catálogo para ofrecer distintas tecnologías de pantalla, también apuesta por la flexibilidad de los tamaños y formatos de pantalla. Todo ello en un contexto de televisores con diagonales cada vez más grandes, y salones con cada vez menos metros cuadrados.

"Hay consumidores que prefieren pantallas pequeñas. Tenemos The Movingstyle, una pantalla táctil de 27 pulgadas que puedes mover por toda la casa. En Europa crece el número de hogares unipersonales y las viviendas son cada vez más pequeñas, así que puede interesarte una pantalla pequeña y portátil, no una con muchas pulgadas", insiste el ejecutivo.

Glare Free

Además de las nuevas tecnologías de panel que están llegando a los catálogos de las marcas, Samsung también destaca la llegada de otras innovaciones que contribuyen a mejorar la experiencia visual como es la tecnología Glare Free, el sistema antirreflejos desarrollado por Samsung que elimina los reflejos y destellos de ventanas y luces en la pantalla del televisor.

"España es un país con mucho sol, así que si estás en el salón viendo la televisión, el reflejo de una ventana puede ser muy molesto. Además, este año el Mundial se juega de noche debido a la diferencia horaria con EEUU, por lo que por la noche también hay muchas luces y reflejos en la pantalla, así que esta tecnología también resuelve ese problema". En 2026, Samsung ha integrado esta tecnología Glare Free en toda su gama QD-OLED de la S90, S95 y S99.

Por otro lado, la marca surcoreana asegura que mantendrá su apuesta por las resoluciones 8K en su buque insignia.

Según Bae, "algunos usuarios dicen que no hay suficiente contenido en 8K. Es un error habitual. La ventaja es que con un televisor con resolución 8K se puede seguir viendo contenido en 4K y gracias al escalado por IA, se sigue disfrutando de una calidad de imagen casi equivalente al 8K nativo. Pensando en el futuro, si tienes un televisor 4K y el contenido es 8K, solo lo verás en 4K. Si tienes un televisor 8K, estarás preparado. La historia se repite. Ya pasó con el HD, con el Full HD, con el 4K, y pasará con el 8K".

El ecosistema como muro de contención

No es la primera vez que vemos que marcas chinas llegan a un nicho de producto alterando el statu quo e incluso poniendo en jaque la viabilidad de los fabricantes que antes lideraban esos nichos. Lo vimos con la llegada de Xiaomi, Huawei, Vivo, Oppo y muchos otros fabricantes de telefonía.

El patrón se ha replicado, con precisión quirúrgica, con los fabricantes de coches eléctricos, donde las nuevas marcas han puesto en serios apuros a gigantes como Volkswagen, Stellantis o Ford.

Ante ese escenario, la respuesta del portavoz de Samsung no deja lugar a dudas: "Nuestra fortaleza está en el ecosistema. Tenemos móviles, electrodomésticos... un ecosistema completo que funciona a través de SmartThings, y lo importante es que SmartThings también funciona con productos que no son de Samsung".

La propuesta es convertir el televisor en el centro de mando del hogar inteligente. Si alguien llama al timbre, la imagen aparece en la pantalla del televisor. Si termina la lavadora, llega la notificación. "Intentamos que el televisor sea el centro de control de tu hogar inteligente", resume Bae.

El reto de Samsung para los próximos años, en definitiva, no es solo tecnológico, sino que pasa por convencer a los consumidores de que detrás de un precio más alto hay algo que las marcas chinas aún no tienen: décadas de ecosistema construido, seguridad certificada, y la promesa de que el televisor que compras hoy seguirá siendo relevante en 2032. La pregunta que todo el mercado se está haciendo es si eso será suficiente para contener a fabricantes con cifras de ventas disparadas como Hisense y TCL.

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