Este viernes Netflix estrena de un tirón los seis episodios de la cuarta temporada de 'Muertos S.L.', y después la funeraria Torregrosa apaga las luces del tanatorio para siempre. El anuncio llegó a finales de mayo, por sorpresa: tendríamos nueva temporada y sería la última, y con ella recuperamos la tradición del humor negrísimo y cruel, netamente español y que Carlos Areces borda como nadie.
La serie nació en Movistar Plus+ en abril de 2024, firmada por Laura y Alberto Caballero, hermanos creadores de 'La que se avecina' y 'Aquí no hay quien viva'. Con la tercera temporada, en agosto de 2025, Netflix se quedó con los derechos, y ahora la cierra apenas un año después. Es la tercera producción ligada a los Caballero que echa el cierre este 2026: antes cayeron 'Por el amor de Dios', cancelada sin llegar a rodarse, y 'Machos Alfa', que acaba tras su sexta temporada.
En cualquier caso, 'Muertos S.L.' es una joyita cuyos secretos se desvelan desde el propio título: la funeraria Torregrosa es una empresa más, con su junta directiva y sus luchas de poder, pero aplicada a un tanatorio. Areces es Dámaso, que lleva toda la serie ambicionando el despacho de director, rodeado de una plantilla donde se suceden ascensos, sabotajes y jefes inútiles.
Y es así como arranca la cuarta temporada: Chemi, hijo de la directora (que a su vez ha heredado el puesto de su difunto marido, sin el menor interés en el mundo empresarial), cree que puede aplicar la filosofía de Steve Jobs al negocio funerario. Ocupa momentáneamente el sillón de mando mientras en la sombra se gesta una batalla por la auténtica sucesión al más puro estilo Iznogud. Costumbrismo, humor macabro y un reparto excelente en una serie que se puede devorar prácticamente de una sentada.
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