Empezó como un experimento para su abuelo y hoy se trata de uno de los dispositivos de IA más curiosos para personas mayores: así es Ato

  • Se trata de un altavoz inteligente impulsado por IA especializado para personas mayores

  • Juan Cereigido, su creador, comenzó el proyecto como una manera de que su abuelo no quedara aislado por la tecnología

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Antonio Vallejo

Editor

La idea de Ato nació con el fin de acercar la inteligencia artificial a personas mayores que nunca han llegado a adaptarse al móvil, las apps, o al vertiginoso mundo de Internet. Empezó como un proyecto personal de su fundador, el argentino Juan Cereigido, precisamente para que su abuelo pudiera comunicarse de una forma sencilla. Sin embargo, ha terminado convirtiéndose en un dispositivo que desde hace unos meses se puede adquirir en varios países y que busca combatir la soledad y el aislamiento de las personas mayores. Te contamos todos sus detalles.

Cómo empezó todo. Tal y como cuenta el medio Infobae en su entrevista, Juan Cereigido y su socio, Gaspar Habif, trabajaban en proyectos relacionados con servicios de mensajería cuando se les ocurrió satisfacer una necesidad más cercana: conseguir que el abuelo de Juan pudiera aprovechar la tecnología sin tener que aprender a utilizar un smartphone.

Según cuenta, su abuelo, Roberto Cereigido, al que la familia llamaba "Ato", nunca había mostrado interés por los teléfonos móviles ni por aplicaciones como WhatsApp. Así que tras años viviendo solo, la idea fue crear una interfaz prácticamente invisible a través de un dispositivo con el que bastara hablar, sin pantallas, menús ni configuraciones complejas.

El vídeo en el que Roberto utilizaba el prototipo comenzó a difundirse en redes sociales. En él se apreciaba cómo su abuelo mantenía conversaciones, respondía a preguntas y lo acompañaba en el día a día mediante la voz. Según explicaba Cereigido en la entrevista, muchas familias empezaron a escribir para preguntar cómo podían conseguir uno parecido para sus padres o abuelos.

ato Imagen: Ato

La necesidad apareció antes que el negocio. Ese interés inesperado para el par de jóvenes hizo que cambiaran completamente el rumbo de su trabajo. Así que el desarrollo evolucionó con la idea de facilitar el acceso a la inteligencia artificial a personas que suelen quedar al margen de la tecnología actual. Según explica el medio, el equipo empezó a colaborar con gerontólogos y especialistas para diseñar conversaciones y dinámicas que no solo respondieran preguntas, sino que ayudaran a estimular la memoria, fomentar la conversación y reducir la sensación de aislamiento.

Como han explicado sus creadores, el objetivo nunca ha sido sustituir a familiares ni cuidadores, sino ofrecer una presencia adicional cuando nadie está disponible para conversar.

Así funciona Ato. El dispositivo apuesta precisamente por eliminar casi toda la complejidad habitual de la tecnología de consumo. Su diseño prescinde completamente de pantallas y únicamente incorpora una rueda para controlar el volumen y un botón físico desde el que iniciar la conversación. Una vez configurado con conexión a internet, puede utilizarse de forma independiente sin necesidad de tener un teléfono móvil asociado. Digamos que es una especie de Alexa, pero alimentado por un modelo de IA (con perdón de Alexa+, que en teoría está al caer) y con un enfoque menos generalista.

Antes de todo la familia completa un formulario con información sobre la persona que va a utilizarlo: nombre, intereses, aficiones, personalidad o determinadas necesidades. Esa información es la que permite personalizar las conversaciones desde el primer momento para que la interacción resulte más natural.

Entre sus funciones se encuentran mantener conversaciones, responder preguntas, ofrecer información del tiempo, reproducir música o emisoras de radio, recordar al usuario tomarse la medicación o proponer temas de conversación cuando detecta largos periodos sin interacción.

Además, la familia dispone de una aplicación desde la que puede comprobar aspectos básicos de actividad, como si el dispositivo se ha utilizado recientemente, sin acceder al contenido de las conversaciones.

Privacidad. Uno de los aspectos que más han destacado los responsables del proyecto es que las conversaciones no se almacenan. Según han explicado, el sistema funciona mediante procesamiento de voz en tiempo real y prioriza que las interacciones permanezcan privadas.

La compañía sí estudia incorporar en el futuro funciones opcionales relacionadas con la memoria familiar o el legado personal, aunque siempre como herramientas que el usuario pueda decidir activar.

De Argentina a Silicon Valley. Tras recibir el respaldo inicial del empresario y comunicador Mario Pergolini, Ato fue seleccionado para participar en un programa de aceleración especializado en tecnología aplicada al envejecimiento en Silicon Valley.

Ese paso permitió a sus fundadores trasladarse temporalmente a San Francisco para continuar el desarrollo del producto y preparar su siguiente fase de crecimiento, con la vista puesta en la fabricación a gran escala. Durante el proceso siguieron trabajando con usuarios para introducir mejoras constantes antes del lanzamiento definitivo.

Lanzamiento. Aunque durante sus primeras fases se fabricó mediante impresión 3D y en pequeñas tiradas, el proyecto fue ampliando progresivamente su alcance. Según explicaba Cereigido a Infobae, ya existían centenares de dispositivos funcionando en países como Argentina, Estados Unidos, España y México durante la etapa previa al lanzamiento comercial, una fase que sirvió para recoger comentarios de familias y seguir refinando el producto.

La versión comercial de Ato ya está disponible para su compra a través de la página oficial de la compañía. El dispositivo tiene un precio de 179 dólares, al que se suma una suscripción mensual de 29 dólares, necesaria para mantener el acceso a los modelos de inteligencia artificial, las funciones en la nube y las actualizaciones del servicio. Por 399 dólares se puede adquirir el dispositivo más una membresía de 12 meses.

Se puede usar sin suscripción, pero las conversaciones son más limitadas. Según explican sus responsables, incluye un tiempo mensual gratuito de conversación y, cuando se agota, las conversaciones pasan a ser más breves. Por otro lado, los recordatorios, la radio y la app siguen funcionando aunque no se pague la suscripción. Según explica la empresa en su web, el dispositivo funciona en más de 50 idiomas y requiere conexión a internet mediante Wi-Fi.

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