China acaba de poner en marcha un “DNI” para robots humanoides: la ambición va mucho más allá del registro

  • China ha presentado una plataforma para identificar robots humanoides durante todo su ciclo de vida

  • Cada unidad tendrá un código único de 29 caracteres, desde la fabricación hasta el reciclaje

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Javier Marquez

Editor - Tech

Las personas, según el lugar del mundo en el que vivan, tienen un DNI, los vehículos tienen un número de bastidor y muchos dispositivos tecnológicos pueden seguirse a través de identificadores únicos. No es solo burocracia: es una forma de saber qué es cada cosa, de dónde viene y qué recorrido ha tenido. China quiere llevar ahora esa lógica a los robots humanoides. Y no hablamos de una etiqueta comercial ni de un simple número de serie, sino de una identidad pensada para acompañar a cada máquina durante toda su vida útil.

El movimiento se presentó en la Zona de Desarrollo Económico y Tecnológico de Pekín, durante una reunión de trabajo sobre la plataforma de gestión del ciclo de vida completo de los robots humanoides. Xinhua señala que la norma asociada introduce por primera vez un “código de identidad” de 29 caracteres para cada unidad. No se plantea como una referencia provisional. Según las autoridades, será único e inalterable a lo largo del tiempo.

Y tampoco estamos ante una cadena arbitraria de números. El código se divide en cuatro tramos: dos caracteres para el país, cuatro para identificar al fabricante, seis para el modelo de producto y sus rasgos técnicos, y 17 para el número de serie de cada unidad. La lógica es que el código pueda decir varias cosas a la vez: dónde se fabricó el robot, quién está detrás, a qué modelo y categoría técnica pertenece y cuál es la máquina concreta dentro de esa serie. El objetivo inmediato es pasar del seguimiento por modelo al seguimiento individual.

Un código para ordenar una industria que China quiere escalar

La finalidad, como podemos ver, va bastante más allá de poner nombre y apellidos técnicos a cada robot. SCMP señala que el gobierno busca responder a ciertos desafíos que aparecen con la llegada de humanoides a diferentes entornos. Hablan de reglas de codificación distintas entre empresas, dificultades para reconocer una misma identidad entre sectores y límites poco claros cuando hay que atribuir responsabilidades. Las autoridades, además, quieren que los productos puedan rastrearse para vigilar riesgos. La identidad digital funciona así como una base para ordenar seguridad, mantenimiento, certificación, retirada y reciclaje.

El detalle importante es que Pekín está intentando encajar a los humanoides dentro de un sistema de estándares, no solo dentro de una plataforma tecnológica. Un actor central en todo esto es el comité HEIS, dependiente del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información. Los trabajos se realizan en colaboración con el Instituto de Normalización Electrónica, la Sociedad China de Electrónica y más de 50 entidades. La lista de actores afectados confirma el enfoque: fabricantes, proveedores de servicios, vendedores, usuarios, importadores, recicladores y autoridades de supervisión.

Las cifras ayudan a medir hasta dónde ha llegado por ahora el proyecto. De acuerdo con la mencionada agencia china, la plataforma ha cubierto ya a más de 100 empresas chinas, ha incorporado más de 200 modelos y ha asignado códigos a más de 28.000 robots humanoides. No estamos, por tanto, ante una norma desconectada del tejido industrial. En el acto también firmaron representantes de ciudades como Pekín, Wuhan, Chengdu y Ningbo, integradas en un mecanismo de trabajo que agrupa a 20 ciudades vinculadas a la inteligencia artificial, y más de 30 empresas destacadas del sector.

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El movimiento encaja con una ambición industrial que viene de antes. La Federación Internacional de Robótica sitúa a China como el mayor mercado mundial de robots industriales en 2024, con el 54% de los despliegues globales, 295.000 instalaciones anuales y un parque operativo que ya supera los dos millones de unidades. Además, sus fabricantes vendieron por primera vez más que los proveedores extranjeros dentro del país, con una cuota doméstica del 57%. En paralelo, el MIIT ha señalado que los humanoides tienen potencial para convertirse en un producto disruptivo tras los ordenadores, los smartphones y los vehículos de nueva energía.

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Conviene, aun así, separar la escala de la madurez. El propio IFR coloca a China muy arriba en densidad robótica, el indicador que mide el número de robots por cada 10.000 empleados, con 567, pero por detrás de Corea del Sur, con 1.220, y Singapur, con 818. Japón también conserva una posición muy fuerte: en 2023 fue el segundo mayor mercado mundial de robots industriales y representó el 38% de la producción global. En humanoides, MERICS recuerda que siguen siendo una parte mínima de la producción robótica y que aún no se despliegan a gran escala.

La lectura más interesante está en lo que este sistema anticipa dentro del enfoque chino. Si los humanoides pasan de la demostración al despliegue real, Pekín parece querer que esa transición no dependa solo de IA, sensores o destreza mecánica, sino también de una capa previa de identificación y seguimiento. China está intentando adelantarse a esa fase con una plataforma que convierte cada unidad en un producto reconocible durante todo su recorrido.

Imágenes | UBTECH

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