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Review: Reproductor MP3 Sansa e270 con 6GB de capacidad

Review: Reproductor MP3 Sansa e270 con 6GB de capacidad
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Buscamos un reproductor, bien sea para nuestro propio uso, un regalo o lo que sea. El iPod de Apple no lo queremos, está demasiado de moda. El Zen de Creative no nos llama mucho la atención, y a su vez los reproductores de Sony, aunque son bonitos también son excesivamente caros. ¿Hacia donde voy ahora?

Sandisk no tiene un gran terreno andado en el mundo de los reproductores MP3, es más, la serie Sansa tiene varios modelos: e200, c200, c100, m200 y e100, cada uno con sus particulares características y en los que el que sobresale sobre los demás es el e200. Pues concretamente es el modelo Sandisk Sansa e270 el protagonista de esta entrada. 6 GB de capacidad, conexión USB 2.0, pantalla color y con reproductor de video, entre otras cosas.

El contenido

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  • El reproductor, envuelto en plástico.
  • Una funda, que es como de terciopelo suave, y que aunque se ve que no es de gran calidad, cumple a la perfección su función. Algo mejor que nada.
  • Un cordel similar al que se puede poner en los teléfonos móviles. Termina molestando.
  • Cable USB del estilo al de otros reproductores como el iPod, es necesario apretar los dos lados del conector para soltarlo. Es de aproximadamente 1 metro.
  • Auriculares. Ni les he abierto, tienen pinta de ser malísimos, como los de (casi) todos los reproductores.
  • CD con drivers, manuales y programas varios.

Características del reproductor

  • Pantalla de 1.8 pulgadas
  • Interfaz de sencillo uso, a todo color y con grandes iconos representativos.
  • Batería de ión-litio reemplazable que dota de 20 horas de autonomía al reproductor (datos oficiales reproduciendo archivos MP3 de 128 Kb de calidad de sonido)
  • Slot para tarjetas MicroSD
  • Radio FM, pero no disponible en Europa (¿Cómo?)
  • Un año de garantía

Primer vistazo

sansa_trasera.jpg

sansa_primervistazo.jpg
Según se abre la caja, el reproductor impone. Su parte trasera está fabricada de una aleación cuyo color es parecido al titanio, aunque obviamente no lo es. Ahí aparecen cuatro tornillos casi negros, y escrito en plateado el logo de SanDisk, la capacidad (en este caso, 6 GB), y los controles de calidad que ha pasado.

Por delante destacan una pantalla de 1.8 pulgadas y una ruleta en color blanco que cuando se utiliza se ilumina en color azul. Tiene 6 botones: reproducir/pausa arriba, canción adelante y atrás a la derecha e izquierda respectivamente, con el botón inferior para mostrar el menú, el botón central (dentro de la ruleta) para seleccionar y el botón de encendido/apagado en la parte inferior izquierda. Quizá la ruleta sea demasiado grande, no en cuanto al tamaño de la circunferencia, sino a lo saliente que es. Tal vez hubiese sido mejor que estuviese un poquito menos hacia fuera, ya que a veces entorpece un poco cuando se pulsa el botón central.

Al lado izquierdo se encuentra un único botón que cuando el reproductor está encendido activa el grabador de voz, y en la parte derecha el slot para tarjetas MiniSD que no dispone de ninguna tapa o similar, con lo que tal vez a lo largo del tiempo pueda entrar algo de polvo y suciedad.

En la parte de arriba, un pequeño hueco donde se encuentra el micrófono, así como la entrada de los auriculares situada a la derecha del todo y el botón de hold, que al activarlo muestra una pequeña muesca en color naranja. Si está desactivado dicha muesca se presenta al lado contrario en color blanco

Funcionamiento

Sansa_cercamenu.jpg
El reproductor viene de inicio descargado, como es adecuado para estos gadgets. Tras cargarlo completamente, al encenderlo se muestra el logo de SanDisk y aparece el menú, con un fondo azul (parecido al fondo predeterminado de MacOSX), con logos grandes y el nombre de cada opción a la derecha. Abajo, la hora y el estado de la batería.

  • Música: El reproductor utiliza las etiquetas ID3 para su funcionamiento, permitiendo que la biblioteca de música se divida en artistas, albumes, canciones, géneros, listas o según la calificación. Tras seleccionar una canción para ser reproducida, en la pantalla se muestra el nombre del artista, el de la canción y el título del disco, todo únicamente si están bien configuradas las etiquetas ID3 y manteniendo tanto el fondo azul como la información de la parte inferior (tanto hora como estado de la batería). El volumen de la música es quizá algo bajo, al menos comparado con el volumen que puede alcanzarse con el iPod. En un lugar con poco sonido de fondo el volumen es óptimo, pero por la calle con un sonido normal quizá sea algo bajo. La calidad del sonido es buena, dependiendo (claro está) de la calidad del archivo MP3, pero de esto dependen todos los reproductores, y no podría decirse que el Sansa falla en la calidad del audio.

  • Video: Es uno de los puntos fuertes de los Sansa. Pocos reproductores de tan reducido tamaño permiten reproducir archivos de video, y aquí el Sansa tiene puntos buenos y algunos otros que son claramente negativos. Lo bueno es que sí, reproduce video, y aunque sea una pantalla pequeña (recuerdo, 1.8 pulgadas), no se ve nada mal. Lo peor de todo es que es necesario un programa de Sandisk para pasar archivos de video a un formato propio de Sandisk, que curiosamente utiliza el .mov de Quicktime, un programa de Apple. Lo que es peor todavía es que no todos los archivos de video pueden ser transformados en el formato compatible del Sansa, lo cual es algo... raro. Quizá para ello se necesiten otros programas conversores al .mov adicionales y no oficiales de SanDisk, pero no he querido llegar más allá, y utilizando únicamente las herramientas oficiales que SanDisk incluye en el CD no se puede reproducir cualquier video en el Sansa.

  • Grabadora de voz: No es una grabadora profesional pero funciona bien y además es digital, lo cual mejora la calidad. Es una de esas características que no usaremos mucho pero está bien tenerla ahí.

  • Visor de fotografías: Muestra las imágenes que hayamos cargado en la memoria, sobre un fondo negro y a muy buena calidad. Se pueden crear álbumes de imágenes para despues poder visualizarlas todas seguidas. Bastante bien, aunque claro, hay que tener en cuenta que no es lo mismo esa pequeña pantalla que la de un ordenador o una televisión.

  • Configuración: El Sansa permite cambiar multitud de opciones: forma de reproducción, de presentación, tiempo de la luz, idioma (a su vez, 7 idiomas, todos europeos), configuración horaria y de fecha, brillo de la pantalla (el máximo llega a resultar cansino, y con el mínimo sobra) y otras que podrían sobrar perfectamente.

sansa_conversor.jpg
  • Transferencia de archivos: Aquí es donde está el gran fallo. El SanDisk Sansa no se comporta como otros reproductores MP3 que son simples PenDrive flash, que se conectan al ordenador, se pasan los archivos de música y listo. A la hora de transferir música al reproductor, SanDisk no dispone de un programa, sino que la transferencia es manual y un poco a la suerte. El Sansa dispone de varias carpetas en su interior y los archivos se meten tal cual, copiando y pegando, y se quedan con las mismas etiquetas ID3 que tuviesen anteriormente.Además, la carpeta en la que hay que meter la música no tiene nombre claro, y hay que tentar a la suerte. La música se mete en la carpeta MEDIA, las imágenes en la de PHOTOS y los videos en la carpeta VIDEO. Desde luego que aquí el Sansa pierde puntos, ya que una empresa como SanDisk no puede hacer esta cutrez en un reproductor que vale lo que vale, haciendo que un cliente cuyos conocimientos sean reducidos pueda tener grandes dificultades para poder meter la música. Mal, Sandisk, mal.

Conclusiones

El SanDisk Sansa e270 es un buen reproductor, robusto, consistente y que funciona bien. Sus características son normales teniendo en cuenta el mercado con el que compite, y su precio no es bajo. El tamaño es bueno, aunque quizá algo pesado. El brillo de la pantalla y la calidad de las imágenes, excelente, pero quizá hubiese sido preferible un poco más de volumen máximo.

El Sansa tiene fallos como la necesidad de un programa para pasar canciones del ordenador al dispositivo, que es casi obligado ya que facilita las cosas un montón. Además, con el firmware que tiene de serie el reproductor se puede llegar a colgar (a mi se me ha pasado) al conectarlo al ordenador, y no hay forma de resetearlo más que dejando que pase el tiempo (o abriéndolo y quitándole la batería). Afortunadamente ya dispone de una actualización del firmware más reciente.

Es de los pocos reproductores que también visualizan video, y aunque no permite todos los formatos es bastante completa. La calidad de la reproducción no es de alta definición, pero para lo que sirve cumple perfectamente.

En resumen una buena compra, aunque si miramos otros reproductores encontraremos (en algunos casos) mejores calidades y prestaciones por unos precios parecidos. A pesar de esto, no defraudará.

Más información | SanDisk Más imágenes | Xatakeros en Flickr

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