El diésel se ha vuelto a disparar en todo el mundo aunque el crudo no esté en máximos: la clave está en las refinerías

  • Estados Unidos está viviendo uno de los peores momentos en esta crisis del petróleo, y el diésel apunta a máximos históricos

  • En Europa lo estamos notando, y las refinerías son las que más negocio están haciendo con ello

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Antonio Vallejo

Editor

No es ninguna sorpresa el hecho de que los precios del combustible hayan subido en gran medida en los últimos meses. El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán fue lo que rompió el hielo, haciendo que el estrecho de Ormuz (por donde pasa la mayor parte del petróleo en el mundo) quedara bloqueado y desembocando en una escalada de precios sin precedentes. Esto no solo ha afectado a conductores, sino también a transportistas, mercancías, aviación y prácticamente todo lo que necesita combustible hoy día.

Hasta un país como Estados Unidos, que parecía blindado completamente de los problemas de combustible, está sintiendo el desequilibrio global en la cadena de suministro del petróleo. Y en Europa ya hay incluso países en los que el diésel roza los 3 euros el litro en algunas gasolineras de Alemania o Italia. La cadena de suministro se ahoga y las refinerías no dan abasto.

En cifras. Según el Boletín Semanal del Petróleo de la Comisión Europea, la media en toda la UE se situaba en 1,907 euros por litro para la gasolina y 2,028 euros para el diésel a fecha de 7 de septiembre de 2026. El precio del diésel en Alemania se situó en 2,34 euros por litro esa misma semana, muy por encima de la media decenal del país de 1,48 euros. Francia se encuentra un poco por debajo, cerca de los 2,20 euros. Los rincones más caros de Europa (los Países Bajos, Dinamarca, Alemania, Finlandia y Bélgica) son los más cercanos al rango de 2,40-2,60 euros.

Cómo hemos llegado hasta aquí. Tal y como mencionábamos al principio, la subida se remonta a finales de febrero cuando estalló la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, interrumpiendo el tráfico a través del estrecho de Ormuz, un punto estrangulador para aproximadamente una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo. Reuters contaba en mayo que el crudo Brent superó los 110 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022. El diésel reaccionó con mayor violencia, superando en varios países los 2 euros por litro y con incrementos que en España superaron el 34 % desde que comenzó la guerra.

Un informe del grupo de investigación CREA estimaba que los precios del diésel y la gasolina en todo el mundo se habían disparado un 59 % desde que comenzó la guerra en febrero, añadiendo decenas de miles de millones de euros en costes imprevistos de importación de combustible en las principales economías europeas.

Al otro lado del Atlántico es peor, y es un récord. En Estados Unidos, la historia ha ido más allá, pues la media nacional del precio del diésel alcanzaba su máximo histórico, superando su récord de 2022. Los camioneros pagaban alrededor de 5,85 dólares por galón en todo el país a principios de septiembre, casi un 60 % más que los aproximadamente 3,71 dólares por galón que pagaban un año antes, alcanzando California unos 7,70 dólares por galón. A mediados de septiembre, las medias nacionales rondaban los 6 dólares por galón a medida que la guerra entre EEUU e Irán continuaba interrumpiendo el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz.

En realidad no se trata del petróleo crudo. El diésel está batiendo récords a pesar de que el petróleo crudo en sí es más barato de lo que era durante el pico de 2022. El diésel en EEUU alcanzó un máximo histórico de 5,901 dólares por galón el 8 de septiembre, incluso cuando el crudo cotizaba unos 28 dólares por barril por debajo de su nivel de 2022. La diferencia entre ambos, conocida como “margen de refino” o “crack spread”, es decir, el margen que ganan las refinerías al convertir el crudo en combustible terminado, ha alcanzado niveles inéditos.

El crack spread del diésel en EEUU alcanzó un máximo histórico de 100 dólares por barril, y tres de las mayores refinerías del país, Marathon Petroleum, Valero y Phillips 66, han ganado en conjunto 12.600 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026. Así que no es que falte petróleo, sino que la capacidad mundial para refinarlo y convertirlo en diésel ha quedado mermada.

Qué está mermando esa capacidad. Hay dos guerras que se están agravando mutuamente. Ucrania ha estado atacando refinerías rusas, lo que ha llevado a Moscú a restringir las exportaciones de diésel, mientras que los ataques de Irán cerca del estrecho de Ormuz también han golpeado las refinerías de los aliados del Golfo. El propio director de operaciones de Valero, Gary Simmons, contaba que los dos conflictos juntos han paralizado refinerías que representan unos 5 millones de barriles diarios de capacidad. Andy Lipow, analista independiente, estimaba que alrededor del 8 % del diésel necesario para cubrir la demanda mundial se encuentra actualmente interrumpido.

¿Se acerca el litro a 3 euros? Los analistas ven que EEUU se encamina hacia una media anual récord para el diésel, algo que es improbable que iguale la gasolina, ya que ésta entra en su descenso otoñal. En Europa, la limitación es menos grave por el momento, pues los precios son altos y volátiles pero todavía se mantienen por debajo de los 3 euros incluso en los países más caros. Que eso cambie depende menos del suministro de crudo que de la rapidez con la que las refinerías dañadas en Rusia y Oriente Medio vuelvan a estar operativas, y las reparaciones podrían tardar muchos meses.

Lo único con lo que sí hemos dado es que en alguna que otra gasolinera de Italia ya está el diésel premium por encima de los 3 euros el litro. Aunque de momento es un caso muy puntual.

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