En cuestión de unos pocos años, los patinetes eléctricos se han acabado convirtiendo en un elemento cotidiano del paisaje urbano en España. El problema es que la señalización vial y la regulación en torno a este nuevo tipo de movilidad ha tardado más tiempo en ponerse al día. Desde el año pasado cuentan con señalización propia, y los ayuntamientos ya empiezan a usarla.
Lo que está pasando en Gijón. Tal y como comparte el medio El Comercio, el Ayuntamiento de Gijón ha pedido señales del modelo R-118 para instalarlas en distintos puntos de la ciudad. Así lo anunciaba en el Pleno municipal el concejal de Tráfico, Movilidad y Transporte Público, Pelayo Barcia. La señal, que prohíbe el acceso a vehículos de movilidad personal (VMP, lo que incluye patinetes eléctricos, hoverboards y similares), todavía no tiene ubicación definitiva. Y es que el Ayuntamiento tiene pendiente una reunión con el servicio de Tráfico y Seguridad Ciudadana para decidir en qué calles concretas se instalará.
El debate sobre la prohibición de este tipo de vehículos en determinadas calles llegó tras una iniciativa de Vox para crear una ordenanza municipal específica para estos vehículos, propuesta que fue rechazada. El concejal consideró que ya existe normativa suficiente: los VMP no pueden circular por aceras, solo permiten un ocupante, deben detenerse ante un paso de peatones, y su velocidad máxima es de 25 km/h.
Barcia señalaba además que desde enero está en vigor una instrucción interna de la Policía Local para actuar sobre estos vehículos, y que el municipio ha adquirido un dinamómetro para detectar patinetes manipulados para superar ese límite. En el primer trimestre, ya se han levantado cerca de 200 denuncias desde que entró en vigor la obligatoriedad del seguro.
Por qué existe esta señal y cuándo llegó. La R-118 lleva años gestándose. Desde 2022, la DGT venía anunciando la necesidad de actualizar el catálogo de señalización, que no había sufrido cambios sustanciales desde 2003. La señal específica para VMP era una de las novedades que figuraba en los borradores, aunque durante años su entrada en vigor se fue retrasando por la falta de respaldo legal. Y es que sin modificación del Reglamento General de Circulación, no había señal posible.
El cambio llegó en junio de 2025. El Real Decreto 465/2025, publicado en el BOE el 17 de junio, actualizó la señalización vial e incorporó nuevas señales, entre ellas una prohibición específica para patinetes eléctricos. La señal entró en vigor el 1 de julio del año pasado, con la obligación de retirar las señales derogadas antes del 1 de julio de 2026. Ha sido la primera gran reforma del catálogo de señales en más de dos décadas.
Qué es exactamente la R-118 y qué prohíbe. Visualmente, la R-118 sigue la lógica clásica de las señales de prohibición: un círculo con borde rojo y la silueta de un patinete eléctrico en el centro, lo que permite entender su significado de un vistazo. Aunque no solo es específica para patinetes: afecta básicamente a todos los vehículos de movilidad personal con propulsión a motor. Normalmente se puede encontrar, por ejemplo, a la entrada de carreteras secundarias o vías de alta velocidad como autopistas y autovías, pero también (como en el caso de Gijón) en calles urbanas donde la presencia de estos vehículos genere conflictos con peatones u otros usuarios.
Incumplirla puede acarrear consecuencias, pues saltarse la señal conlleva una multa de 200 euros.
Decisión de los municipios. La colocación de estas señales corresponde a cada municipio, por lo que su implementación será progresiva y adaptada a las necesidades de cada ciudad. No hay un despliegue a nivel nacional, por lo que no es raro que haya ciudades que no la hayan incorporado en sus calles. Cada ayuntamiento decide cuándo y dónde instalarlas según cómo sea el tráfico de su zona.
Aunque la señal existe legalmente desde hace casi un año, realmente no hay demasiadas ciudades que la hayan utilizado aún. Sin embargo hay algunos municipios, entre ellos Gijón, que ya han empezado a actuar.
Crecimiento del parque de VMP. Este tipo de vehículos han crecido de forma brutal en España: de medio millón de unidades en 2020 a más de cinco millones en la actualidad. Este crecimiento disparado ha generado tensiones que las ciudades no han podido seguir ignorando, entre ellas conflictos con peatones en aceras, accidentes, patinetes abandonados en medio de las calles y una percepción generalizada de que estos vehículos circulaban sin reglas claras.
La regulación ha ido llegando por capas: primero normativa estatal, luego las ordenanzas municipales, y ahora señalización específica. En Barcelona, por ejemplo, desde el 1 de febrero de 2025 es obligatorio llevar casco y está prohibido circular por aceras. Madrid ha ido imponiendo restricciones progresivas, incluida la prohibición de los servicios de alquiler de patinetes tras incumplimientos reiterados. Cada ciudad está construyendo su propio marco, dentro de los límites que marca el Estado.
Qué falta todavía. La señal R-118 resuelve una parte del problema (saber dónde no pueden circular estos vehículos) pero quedan flecos importantes. El concejal de Gijón señalaba que medidas como el uso obligatorio del casco a nivel nacional "están supeditadas a un desarrollo reglamentario estatal que aún no se ha producido", y los ayuntamientos que se han adelantado por su cuenta ven que las multas se acaban recurriendo con éxito. También está pendiente el asunto de la homologación, pues los modelos vendidos antes de la nueva normativa tienen hasta 2027 para adaptarse o dejar de circular.
Imagen de portada | Belinda Fewings y montaje con Gemini generado por IA
En Xataka | Si crees que la DGT está poniendo más multas que en toda su historia, los datos te dan la razón
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