La epidemia de ébola más rápida de la historia avanza a ciegas para la ciencia

Ante esta nueva variante, no hay vacunas ni tratamientos eficaces para frenarla

Ebola
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José A. Lizana

Colaborador

África se enfrenta a una crisis sanitaria de proporciones históricas que comenzó como una alerta en la República Democrática del Congo y Uganda y que ha evolucionado en cuestión de semanas en el brote de ébola de más rápido crecimiento jamás documentado. Los organismos internacionales ya no hablan de una amenaza potencial, sino de una "epidemia sin precedentes" impulsada por una cepa para la cual, a día de hoy, la medicina moderna no tiene ni vacuna ni tratamiento específico aprobado, que es el virus Bundibugyo.

En alerta. La situación es tan crítica que el pasado 17 de mayo de 2026, el Director General de la Organización Mundial de la Salud declaró la emergencia de salud pública de importancia internacional. Desde entonces, los datos no han hecho más que empeorar, desatando el temor a revivir, o incluso superar, el catastrófico escenario de la gran epidemia de África Occidental de 2014-2016.

Las cifras. Si algo caracteriza a este brote es la asombrosa velocidad de transmisión. Según los últimos datos de mediados de agosto del CDC y la OMS en la República Democrática del Congo hay más de 5.021 casos confirmados y 2.378 muertes. Pero el problema es que el virus se ha extendido por 49 zonas sanitarias distribuidas en cinco provincias diferentes. 

En el caso de Uganda, las cifras no son tan elevadas, puesto que "solo" hay 20 casos confirmados y dos muertes. En conjunto, esto hace que la tasa de letalidad oscile entre el 44% y el 47%. 

Es histórico. Estos números convierten oficialmente a esta crisis en el segundo mayor brote de ébola registrado en la historia, solo por detrás del de 2014. El Instituto Nacional de Salud Pública de Países Bajos apuntaba a principios de agosto que desde mediados de julio, el número de pacientes y muertes prácticamente se había duplicado. 

El gran problema. El virus del Ébola no es uno solo, sino que pertenece a un género donde conviven varias especies diferentes. En este caso, los esfuerzos de la ciencia para buscar nuevos tratamientos están centrados en la especie Zaire ebolavirus, la más común y letal. Y la realidad es que hay vacunas bastante buenas ahora mismo en el mercado. 

El problema es que el brote actual está causado por Bundibugyo ebolavirus, que, como se explica, es uno de los grandes dramas científicos y logísticos a los que se enfrentan los equipos médicos sobre el terreno al no existir ni vacuna ni tratamiento antiviral aprobado para esta variante. En este caso, el sistema sanitario combate el virus a ciegas, basándose únicamente en el aislamiento de los pacientes, cuidados intensivos de soporte y medidas de contención clásicas. 

El fantasma de 2014. Los análisis epidemiológicos de organismos como el África CDC proyectan escenarios muy preocupantes puesto que los modelos cuantitativos advierten que, si no se intensifica drásticamente el aislamiento de casos y el rastreo de contactos, la magnitud de esta epidemia podría alcanzar la de la gran crisis de África occidental.

Las plataformas de vigilancia genómica, como GenomicEpi, en colaboración con el Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo, muestran curvas de infección con una verticalidad nunca antes vista en brotes anteriores durante el mismo intervalo de tiempo. La OMS ya ha advertido, según recoge Al Jazeera, que si se mantiene este ritmo, el brote actual va camino de convertirse en el más mortífero jamás registrado.

Imágenes |  National Institute of Allergy

En Xataka | La IA ha creado un virus que la naturaleza no había creado antes. Son (sobre todo) buenas noticias


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