Evel Knievel, el Stunt-man que no temía a nada

Evel Knievel, el Stunt-man que no temía a nada
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Alguien con la mente tan inquieta como Evel Knievel no podía parar de imaginarse nuevos desafíos para batir con su moto. Así que cuando acudió a Las Vegas el otoño de 1967 para ver el combate de boxeo entre Dick Tiger y Roger Rouse, en cuanto vio la fuente que adornaba la entrada del casino Cesar’s Palace pensó que estaría bien saltarla con su moto. Unos 43 metros separaban ambos extremos de la fuente, una distancia que Evel nunca había saltado pero que no le asustaba, como casi nada en su vida.

Robert Craig Knievel nació en in Butte, Montana (USA) en 1938, criado desde pequeño por sus abuelos paternos asistió con ocho años a una exhibición realizada por el Joie Chitwood Auto Daredevil Show. Desde ese momento tuvo más o menos claro que quería ser de mayor. Aunque pasó por varios trabajos, incluso por un prometedor empleo de agente de seguros, su inquieto espíritu siempre lo llevaba de vuelta a la calle sobre una moto.

Su nombre artístico aprovechaba la confusión en la pronunciación de Evel con Evil, que significa malvado o incluso cruel, y con la pronunciación de Knievel, que en inglés suena muy parecido a caníbal. Había nacido el Malvado Caníbal.

Su primer salto en público consistía en volar por encima de un cajón de seis metros de largo lleno de serpientes de cascabel y dos pumas de las montañas. A pesar de que acabó dando con la rueda trasera en el borde del cajón, el salto lo llevó a cabo con éxito, lo que le llevó a querer ampliar el negocio contratando a más gente que le ayudara en la promoción del espectáculo y en la organización del mismo. Acababa de nacer el Evel Knievel empresario aventurero que se haría famoso.

Evel Knievel quiere saltar la fuente del Cesar’s Place

Evel Knievel Cesars Palace Fountain 02 Evel Knievel y la fuente del Cesar's Palace

Cuando Evel se propuso saltar la fuente del Cesar’s Place todavía no era una persona conocida fuera del mundillo de los acróbatas aventureros que recorrían los pueblos de Estados Unidos para entretener a la gente con su espectáculo. Así que difícilmente podría conseguir llegar hasta el director de un casino como el Cesar’s Palace. Pero esto no supuso ningún inconveniente para él. Sin pensárselo dos veces creó una empresa falsa llamada Evel Knievel Enterprises y puso a tres falsos abogados a llamar por teléfono al gerente del casino.

El mismo Evel Knievel se hizo pasar por empleado de la ABC-TV y de Sports Illustrated que preguntaban por el salto. Con todo este despliegue Evel consiguió entrevistarse con el director del casino y acordaron que el salto se haría el día 31 de diciembre de 1967. En menos de un mes había conseguido lo imposible. Ahora sólo le quedaba preparar el salto.

Para conseguir financiación Evel contactó con la ABC-TV de verdad y les ofreció retransmitir en directo el salto en el programa Wide World of Sports. Pero la cadena no accedió, sólo consiguió el compromiso de que si Evel conseguía realizar el salto le comprarían la filmación para emitirla luego. Poniendo dinero de su propio bolsillo contrató al actor/director John Derek para producir una suerte de documental que venderle a la cadena de televisión. Como nota curiosa la producción era tan pobre que para ahorrar en gastos el director utilizó a su propia mujer como cámara, la que luego se convertiría en la famosa actriz Linda Evans.

Un salto que no acaba bien pero consigue la fama mundial

Evel Knievel Cesars Palace Fountain 01 Evel Knievel saltando la fuente del Cesar's Palace

La mañana del espectáculo Evel se gastó sus últimos 100 dólares en una partida de Black Jack que perdió. Antes de salir del casino se tomó un chupito de whisky y después se asomó rodeado de personal del casino, incluidas dos guapas azafatas. El público estaba expectante por ver si aquel loco era capaz de saltar la fuente o no.

Tras realizar las tentativas pertinentes para calentar el motor de la moto, una Triumph Bonneville T120 de 650 cc, encaró la rampa al máximo de velocidad. Justo cuando la moto tocaba la rampa Evel notó que el motor de la moto bajaba de potencia. En consecuencia Evel se quedó corto en el salto. Por suerte para él aterrizó sobre una plataforma supletoria, pero perdió el control de la moto y salió despedido. El resultado fueron unas heridas terribles que iban desde aplastamiento de la pelvis y el fémur fracturas en la cadera, muñeca y los tobillos y una conmoción cerebral que le mantuvo 29 días en coma en el hospital. A cambio la cadena ABC-TV compró los derechos del documental por una cantidad interesante y Evel Knievel se convirtió en una persona famosa.

En su haber hay que anotar el récord Guinnes de la persona con más fracturas (35 en total) a lo largo de su vida

Por suerte para Evel durante toda su vida fue un ferviente defensor del uso del casco integral, y quizá gracias al uso de ese tipo de casco pudo seguir vivo para intentar desafíos aún más alocados, como cuando quiso saltar a través del Gran Cañón del Colorado con una moto con alas y cohetes. Aunque este desafío fue prohibido a tiempo por las autoridades.

A lo largo de su carrera Evel realizó innumerables saltos, algunos acabaron bien y otros acabaron mal. Pero Evel sobrevivió a todos los accidentes que sufrió. En su haber hay que anotar el récord Guinnes de la persona con más fracturas (35 en total) a lo largo de su vida.

Evel murió a la edad de 69 años de una enfermedad pulmonar en la cama de su casa. Sin duda todo un icono americano de los años setenta, con sus monos plagados de estrellas y capas voladoras.

¿Pero saltó alguien la fuente del Cesar’s Place?

Ya sabemos que Evel Knievel no fue capaz de saltar la fuente del Cesar’s Palace, pero nos queda la duda de si alguien lo consiguió. Para salir de esa duda os dejo un vídeo que reúne los tres intentos más famosos que se han realizado sobre esa fuente de 46 metros de largo. El primero fue Evel Knievel, y podéis ver las imágenes originales del salto. Unas imágenes espeluznantes cuando Evel cae como un muñeco de trapo en el aterrizaje.

El segundo intento es el de Gary Wells, otro atrevido piloto que intentó el salto el 15 de septiembre de 1980 y que se saldó también con un espectacular y escalofriante accidente. En este caso el salto no se quedó corto, sino que falló al caer a un lado de la rampa de aterrizaje. El piloto sobrevivió a pesar de las múltiples heridas que sufrió.

El tercer intento lo protagonizó el hijo de Evel Knievel, Robbie Knievel, que en el 14 de abril de 1989 consiguió realizar el salto. Aunque se cayó tras aterrizar al otro lado, se consideró que el salto había sido conseguido por fin con éxito. Sin duda un homenaje para su padre.

Fotos | House of Evel

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