España es la mejor selección del Mundo del siglo XXI.
Sé que es complicado de asimilar. Para un país que ha construido su historia sobre el relato del codazo de Tassotti, del fallo de Cardeñosa, de las cantada de Arconada y Zubizarreta o del atraco de Gamal Al-Ghandour, ser los mejores es algo que casi le pilla a uno desprevenido. Pero dar la vuelta al relato, convertirnos en los mejores no es una cuestión de suerte. España no es la mejor por casualidad.
Los mejores. Cuando cerramos los ojos, España tenía en su palmarés una Eurocopa casi olvidada ganada en 1964 con un gol de Marcelino en los minutos finales. Cuando los abrimos y concluímos el parpadeo, España se ha convertido en una de las selecciones más importantes de la historia: dos Mundiales, cuatro Eurocopas y sólo una final perdida entre ambos torneos desde 1964.
En los 18 años que separan la Eurocopa de 2008 y el Mundial de 2026, apenas un parpadeo en la historia del fútbol, nuestro país ha ganado dos Mundiales y cuatro Eurocopas. Es decir, se ha alzado a lo más alto del podio en cinco de estas 10 citas. También ha sido campeón de una UEFA Nations League y subcampeón en otras dos ocasiones.
Más allá de la selección. El dominio en Eurocopas y Mundiales va mucho más allá de las competiciones de selecciones. En los últimos 25 años, España ha sumado 11 Champions League y tres subcampeonatos (el del Valencia en 2001 y los dos del Atlético de Madrid frente al Real Madrid). Cuando un equipo español ha llegado a la final en lo que llevamos de siglo XXI ha ganado siempre, salvo el caso valencianista.
En la Europa League, España ha sumado 12 títulos y dos subcampeonatos (Espanyol y Athletic Club de Bilbao jugaron aquellos años contra el Sevilla y el Atlético de Madrid). De nuevo, si un equipo español llega a la final, el equipo español gana.
En la Conference League, de las cinco ediciones jugadas, los equipos españoles han sumado dos subcampeonatos (Real Betis y Rayo Vallecano). En las Supercopas de Europa (ganador de Champions League frente al ganador de la Europa League), España suma 14 títulos y nueve subcampeonatos (sólo el Sevilla en tres ocasiones y el Villareal en una han perdido contra equipos extranjeros). Se han dado cinco finales entre equipos españoles, tres de ellas en años consecutivos.
¿Por qué? Analizando el gol de Pedro Porro contra Francia en las semifinales del Mundial 2026, el segundo del equipo, Tierry Henry, exfutbolista francés del Arsenal y del F.C. Barcelona, defendía que éste era el resultado de una forma de jugar que España ha inculcado a sus jugadores desde que son niños. Una forma de jugar que se ha instalado en el ADN de la mayoría de las canteras de nuestro país.
España lleva años dominando las categorías inferiores europeas. La selección sub-19 ha conseguido 10 europeos en lo que llevamos de siglo XXI y dos subcampeonatos. El europeo sub-21 (se juega cada dos años a diferencia del anterior) nos ha reportado tres campeonatos y dos subcampeonatos.
En los Juegos Olímpicos, España fue finalista en 2020 (jugados en 2021) y ganó los de 2024. De aquella última selección, cuatro jugadores se han alzado ayer con el Mundial absoluto y otros cinco más estuvieron presentes en la plata de Tokio en 2021. A ellos se habría sumado seguramente Fermín López (campeón en París en 2024), fuera de la lista por una lesión en el tramo final de la temporada. Con una media de 26,7 años, España es la sexta selección más joven del Mundial.
El gol. El 13 de octubre de 2007, España empezó a escribir su reciente leyenda. Aquel día frente a Dinamarca, Sergio Ramos (entonces lateral derecho) culminó una jugada construida durante más de un minuto encadenando 28 pases. Muchos consideran que éste fue el germen de la nueva filosofía española de fútbol.
Hasta entonces, España había construido su relato alrededor de "la Furia" y la testosterona. Luis Aragonés encontró una nueva fórmula. Construyó un equipo alrededor del balón con futbolistas que no podían competir por físico pero superaban a los rivales en técnica, posicionamiento y conocimiento del juego.
La primera España se vertebró alrededor de la espina dorsal del F.C. Barcelona que ya jugaba el mejor fútbol asociativo del mundo. En 2009 y 2011 ganó la Champions League. Xavi, Iniesta, Pujol, Piqué y, más tarde, Villa, consolidaron una espina dorsal que ganó Eurocopa-Champions-Mundial-Champions-Eurocopa en cinco años.
La asociación. El mayor mérito de Luis Aragonés fue el de creer en la idea y rodear a estos jugadores de perfiles similares en lo asociativo pero que aportaban su propio estilo. A Silva, Jesús Navas, Fernando Torres, Xabi Alonso, Cesc Fàbregas y Marcos Senna primero y Sergio Busquets después se le añadió el talento excepcional de Sergio Ramos, Iker Casillas, consolidando un equipo que tenía a algunos de los mejores jugadores del mundo en su puesto.
España llegó favorita al Mundial de 2010 y Eurocopa de 2012 y cumplió. Pero el mérito fue sostener la idea entre los jugadores más jóvenes y conseguir que la idea de juego calara en los equipos y sus canteras. Eso le ha permitido a España ganar su último campeonato con su máxima estrella, Lamine Yamal, haciendo un papel discreto y sin grandes individualidades claramente diferenciales en el fútbol mundial.
El secreto es que España ha conseguido que su selección juegue como un club de fútbol. Ha mantenido una base que ha sabido adaptar (como la apuesta por los extremos en la Eurocopa de 2024) a las circunstancias de cada momento en los últimos dos años pero que ha tomado vuelo a lo largo de este campeonato volviendo a las raíces, gestionándose alrededor del balón.
Aire fresco. La victoria de España también aporta aire fresco a un fútbol mundial que ha virado a lo físico y al individualismo. Pocas selecciones han sabido jugar como un club de fútbol y sólo en los planteamientos más conservadores se han visto equipos realmente trabajados en un mismo concepto.
Sin embargo, todas las favoritas han cedido terreno a las individualidades en el Mundial con más nombres propios de la historia. Frente a una cita donde han brillado los cuatro atacantes franceses, Erling Haaland, Lionel Messi, Jude Bellingham y Harry Kane, España ha sabido construir un bloque sin grandes nombres propios y sin enormes estrellas Mundiales pero con una solidez inigualable.
A España le han marcado un solo gol en ocho partidos, su portero ha sido premiado como el mejor de la competición y, sin embargo, lo mejor es que prácticamente ha pasado desapercibido, sin necesidad de hacer grandes paradas. España lleva invicta 38 partidos, la mejor racha de la historia para una selección.
En un fútbol europeo donde se está imponiendo el criterio inglés de ida y vuelta y físicos potentes (especialmente entre la clase media y media-alta), España ha demostrado que construyendo una integración vertical desde el fútbol formativo hasta el equipo absoluto hay otra manera de ganar. A algunos les parecerá más o menos atractivo pero lo que es seguro es que tenemos una alternativa.
Una que ha convertido a España en una de las grandes de la historia y en la mejor del siglo XXI.
Foto | Selección Española de Fútbol

Ver 8 comentarios