Calima, vientos huracanados, incendios y ¿langostas? Canarias está viviendo sus siete plagas

Calima Heavy
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Las Islas Canarias han vivido un fin de semana repleto de calamidades climáticas. A la densa calima registrada durante los dos últimos días, fruto de las tormentas de arena provenientes del continente africano, hay que sumar media docena de acontecimientos fuera de lo común que han colocado al archipiélago frente a sus particulares siete plagas. Literalmente.

Primero, la calima. La crisis que más titulares acapara y que más está afectando al día a día de los canarios. En apenas veinticuatro horas una espesa capa de polvo y arena se adueñó del aire de Gran Canaria y Tenerife, obligando al cierre de sus aeropuertos y a la suspensión de toda actividad al aire libre, entre ellas el Carnaval. Hoy lunes las escuelas han cerrado.

Alrededor de 230 vuelos se han visto afectados.

Vientos. Hay un culpable claro: el viento. Rachas superiores a los 90 kilómetros por hora azotaron La Graciosa, Fuerteventura y Lanzarote durante los primeros compases del fin de semana, arrastrando partículas provenientes del Sáhara. El ambiente se oscureció. Se encapotó definitivamente horas después, cuando rachas de hasta 160 kilómetros por hora castigaron el resto del archipiélago.

Diez de los puntos más ventosos de toda España durante el sábado se localizaron en las islas, muchos de ellos superando los 100 kilómetros por hora. 128 km/h en el Roque de los Muchachos; 120 m/h en La Laguna; 109 km7H en Tuineje; 104 km/h en Vallehermoso; y 100 km/h en Puerto de la Cruz. El viento ha derrumbado árboles y estructuras varias.

Después, los incendios. La calima tiñó de ocre y rojo el aire canario. Y también agravó una emergencia: los incendios en el interior de la isla de Gran Canaria. Las llamas han devorado 1.000 hectáreas en La Aldea de San Nicolás, entrando en la Reserva Natural de Inagua. Las altas temperaturas, de hasta 28º C, y lo extremo de los vientos han agravado la situación.

Las difíciles circunstancias meteorológicas han complicado las tareas de extinción, impidiendo operar a helicópteros y aviones. A esta hora sigue sin controlar. Hay mil evacuados.

Más tarde, los desprendimientos. Por si la calima y el fuego no eran suficientes, durante la mañana del domingo se registró un espectacular corrimiento de tierras en Las Pareditas, dentro del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente. La causa, las fuertes rachas de viento, que también desprendieron muros, tiraron cables telefónicos, arrancaron palmeras y dañaron el telescopio Magic II.

Y finalmente, langostas. Cual relato bíblico, el fin de semana ha regalado una último castigo a los canarios: una plaga de langostas. Miles y miles de insectos han tomado el archipiélago provenientes del interior de África, donde las plagas llevan semanas arrasando desde Egipto hasta Uganda. Los organismos oficiales aún no han emitido información al respecto. Hay quien cree que se trata tan sólo de libélulas, y no de langostas.

Las plagas son un episodio relativamente común en Canarias.

Colofón: seísmos. Y un pequeño remate apocalíptico: un terremoto de 3,2 sacudió las profundidades de El Hierro ayer por la tarde. Un hecho mucho menos grave y más habitual en el archipiélago, de intensa actividad sísmica. Ha sido un inicio de año de particular intensidad en la materia. El Teide registró 82 pequeños terremotos en enero, la mayoría imperceptibles.

Imagen: Francisco Javier Toledo/Flickr

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