Francia y Alemania lloran distinto desde bebés: los científicos descubrieron que imitamos el idioma antes de nacer

El sistema auditivo en los fetos se desarrolla a partir del tercer trimestre, lo que significa que pueden escuchar a sus padres

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José A. Lizana

Colaborador

Cuando un bebé llega a este mundo, es normal que buena parte de sus primeras semanas se las pase llorando, y para mucha gente el llanto de un bebé, pues, es el mismo en todos ellos. Pero la realidad es que hay diferencias muy interesantes dependiendo del lugar de nacimiento, puesto que se ha visto que los bebés franceses lloran con una melodía ascendente, mientras que los alemanes lo hacen con una descendente. 

Está respaldado. Esta afirmación puede parecer una exageración, pero la realidad es que tiene una base sólida y revisada por la ciencia ya que los recién nacidos no solo lloran por instinto, sino que también lloran imitando la prosodia del idioma de su madre. 

El experimento. Para entender este fenómeno, tenemos que viajar hasta el año 2009, cuando un equipo de investigadores de la Universidad de Würzburg decidió poner a prueba la idea de que el aprendizaje del lenguaje comienza mucho antes de articular la primera palabra. 

Aquí los científicos reunieron una muestra muy específica de 30 recién nacidos franceses y 30 recién nacidos alemanes, todos de entre dos y cinco días de vida. Y el requisito era simplemente grabar sus llantos en momentos donde tuvieran hambre o necesitaran atención, siempre en entornos donde no hubiera ningún dolor que provocara el llanto. 

Se analizaron con estos audios miles de llantos utilizando software acústico para medir un parámetro clave que es el contorno melódico, y en concreto, el momento en el que se producía el pico de frecuencia fundamental. Y a partir de estos resultados simplemente se comenzó a comparar según la nacionalidad del recién nacido para ver si había diferencias. Y tanto que las había. 

Las diferencias. Lo que los investigadores encontraron fue un patrón claro que reflejaba la entonación típica de los idiomas de sus madres. De esta manera, los bebés franceses mostraron un pico de frecuencia más tardío y sus llantos tendían a empezar graves y subir de tono hacia el final. 

Por contra, los bebés alemanes mostraron el patrón inverso, puesto que su pico de frecuencia era más temprano, comenzando con agudos y cayendo hacia el final, lo que se considera un contorno melódico descendente. 

¿Por qué? Para entender por qué ocurre esto, hay que fijarse en cómo suenan el francés y el alemán. En francés, las palabras y las frases suelen tener el acento o la elevación del tono al final, mientras que en alemán, la entonación predominante tiende a caer. De esta manera, los bebés estaban, literalmente, reproduciendo la "banda sonora" que llevaban meses escuchando.

Y tiene todo el sentido, porque durante el tercer trimestre de gestación, el sistema auditivo del feto ya está lo suficientemente desarrollado como para escuchar lo que ocurre en el exterior. Sin embargo, el líquido amniótico y los tejidos actúan como un filtro acústico, lo que provoca que las palabras no suenen nítidas, pero la melodía, el ritmo y la entonación sí traspasan el vientre materno con total claridad. 

Su limitación. Como suele ocurrir en la ciencia, es importante no sobreinterpretar los datos, ya que los análisis lingüísticos rigurosos apuntan a que la significancia estadística del estudio es altísima, pero se trata de tendencias poblacionales y no de una regla absoluta. De esta manera, no todos los bebés franceses lloran siempre "hacia arriba" ni todos los alemanes "hacia abajo", sino que hablamos de probabilidad. 

Imágenes | Dream_ maKkerzz

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