No son coches eléctricos ni los drones de tráfico: lo que domina las calles de Shenzhen es una plaga de motos

Fui a la ciudad del futuro y por poco me atropella una moto eléctrica cada cinco minutos

Shen
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
eva-rodriguez

Eva R. de Luis

Editor Senior

Hace menos de un mes volvía a China por tercera vez, pero aunque digo China, en realidad debería decir que mi destino es Shenzhen, la fábrica del gigante asiático... y del mundo. Aunque ya he visto sus atracciones típicas (algunas varias veces), sigo teniendo una asignatura pendiente: viajar en su metro, una auténtica obra de arte y de la ingeniería y también, probablemente el mejor del mundo. 

Normalmente me he movido en taxi o a pie, pero siempre con mucho respeto porque una ciudad de 18 millones de habitantes impone. Pero es que además el tráfico de Shenzhen es una locura por algo: hay motos por todas partes. Ni siquiera sus drones para controlar el tráfico remedian ese caos.

Motos, motos everywhere. En España no es raro ir en coche y que una moto te adelante por la izquierda, serpentee por donde no hay carril o que cruce por la mediana para cambiar de sentido. Tampoco encontrarte un enjambre de motos en algunos puntos de las aceras, pero Shenzhen es otro nivel: cruzan abiertamente por los pasos de cebra como si fueran un peatón más, te esquivan por aceras de apenas un metro de ancho, van por escaleras, se aparcan tan apiñadas como ves en la foto que ilustra este artículo, del usuario TheAntNest de Reddit, en plan que no cabe un alma y te preguntas cómo demonios llega a coger su vehículo quien la aparcó primero. 

Y qué motos: algunas (la mayoría) son de tipo scooter, pero también hay muchas más pequeñas... y no pasa nada porque vayan tres, a la napolitana (si has estado en el sur de Italia, sabes de lo que hablo). El casco, ya tal. Choca frente a su modernidad, porque su flota de transporte fue pionera en el mundo en dejar atrás los motores de combustión al completo y las calles están llenas de marcas y modelos de coches eléctricos de los que no hemos oído hablar en occidente. La experiencia es variopinta porque aúna el futuro con la sensación del caos de una ciudad de un país en vías de desarrollo.

Nuevas motos, mismo viejo problema. Allá por 2003, Shenzhen prohibió las motos de gasolina y esta prohibición funcionó como catalizador de las motos eléctricas. Como al principio no hacía falta licencia para moverse por la ciudad, fue una auténtica barra libre para el descontrol, como de hecho también pasa en la China rural con los cuadriciclos

El factor precio también importa: como explica a Forbes el profesor de la Universidad de Tennessee Christoper Cherry, "los pobres no suelen vivir cerca de corredores de transporte público de alta capacidad y no pueden permitirse un coche para superar su desventaja geográfica", la receta perfecta para el desastre: hoy representan más del 20% de los traslados urbanos, según datos oficiales, y no solo aplica a Shenzhen, sino que también se extiende por otras gandes ciudades como Shanghai.

Un caos visual y un peligro. Ese libre albedrío circulatorio de las motos que tanto impacta cuando estás en Shenzhen es más que algo que una mera percepción: es un auténtico peligro. Me ha tocado esquivarlos en días soleados, no me quiero imaginar a una abuela en un día lluvioso o de noche. 

Un estudio de la Southeast University y el CDC chinos documentó que las lesiones de tráfico entre conductores de motos se ha convertido en un problema de salud pública en el sur de China, tras encuestar a más de 3.000 personas. Y eso sin hablar de las motos irregulares desde el punto de vista de la regulación: esa falta de casco, esos tuneos para que vaya más rápido o simplemente que vayan sobrecargadas, todo suma para tener accidentes más graves.

Qué está haciendo Shenzhen para domarlo. La ciudad ha apostado por una mezcla de mano dura y terminar de una vez por todas con aquellas motos de combustión que todavía quedan en circulación (y eso que están prohibidas) a través de ayudas y achatarramientos, además de seguir incorporando puntos de carga. 

Además de implementar restricciones en función de la zona, en 2021 empezó su programa de gestión para tratar de controlar la plaga de motos, que obliga a registrarlas y a que cuenten con un GPS para monitorizarlas y controlar el tráfico. Como curiosidad, Pekín ha empezado a implementar un modelo de control similar.

 

En Xataka | Shenzhen tardó 20 años en tener metro y otros 20 en tener el mejor del mundo: la obra de China que deja atrás a Occidente

En Xataka | Una hora a pie, pendientes de 60 grados y un récord histórico: China inaugura la escalera más larga del mundo

Portada | Reddit


Inicio