Estos robots microscópicos nadan de forma autónoma y están hechos de apenas tres ingredientes

Estos robots microscópicos nadan de forma autónoma y están hechos de apenas tres ingredientes
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Crear un robot que nade no es tarea sencilla, hacerlo microscópico menos aún y si además es autónomo la dificultad es aún mayor. Sin embargo, un equipo de investigadores lo ha conseguido, y con apenas tres ingredientes para cada robot. Es la magia de la química y no es la primera vez que vemos algo por el estilo.

Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres son los responsables de este curioso invento. Se trata de “robots” microscópicos y capaces de nadar y autorecargarse por sí sólos. Para ello los investigadores combinaron algo tan simple como gotas de aceite con agua. El agua en cuestión contaba con una sustancia similar a un detergente. ¿El resultado? Pequeños robots que pueden nadar de forma independiente y recoger energía del entorno.

Química e ingenio

Los pequeños robots están compuestos de gotas de aceite que aprovechan las temperaturas fluctuantes del entorno para almacenar energía y usarla para nadar. Cuando las gotas se enfrían liberan un delgado hilo en forma de cola. Esta cola genera un impulso al moverse haciendo que toda la gota se mueva.

Screenshot 1

Posteriormente, cuando se calienta de nuevo las gotas retraen la cola volviendo a su estado original. Con el calor del entorno se recarga de nuevo la gota. Este proceso se repite en varias ocasiones permitiendo a las gotas moverse por si solas durante al menos 12 minutos.

¿Cuál es la utilidad de esto? Aplicación real como tal no tiene, es más buena una prueba de concepto para demostrar las capacidades de un sistema así. Según sus creadores, es una de las materias activas más simples y baratas que se pueden crear. Mucho más simple que una célula, la unidad individual orgánica más simple que existe (pero que aún así requiere de cientos de genes para funcionar).

Esperan que estos experimentos puedan ser útiles para estudiar las interacciones más básicas que se generan entre organismos vivos. Creen que colocando pequeños robots como estos en organismos pueden estudiar mejor cómo los organismos actúan con ellos y, en consecuencia, con organismos de similar tamaño y forma orgánicos. Dicen que no son dañinos para los seres vivos, al ser simplemente gotas de agua y aceite.

Vía | Digital Journal
Más información | Queen Mary University of London

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