A la tercera no va la vencida: SpaceX no logra aterrizar en la plataforma sobre el mar

A la tercera no va la vencida: SpaceX no logra aterrizar en la plataforma sobre el mar
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Después de dos intentos fallidos de aterrizar su cohete reutilizable sobre una plataforma autónoma situada en el mar, Space X lo intentó, con éxito, sobre una plataforma fija en tierra. Tras este reto, la compañía espacial que dirige Elon Musk (Tesla) fijaba para hoy su tercer intento de aterrizaje vertical sobre la plataforma en pleno océano. ¿El resultado? El satélite se lanzó correctamente, pero el cohete no logró aterrizar sobre barcaza.

El cohete de SpaceX despegaba hace unos minutos en medio de una intensa niebla con el satélite Jason-3 de la NASA como carga, con el fin de ponerlo en órbita. Tras la primera fase del despegue, tal y como estaba previsto el cohete se separó de su carga original, que siguió ascendiendo gracias a los propulsores secundarios. El Falcon 9 de SpaceX, en cambio, cambiaba su rumbo hasta la plataforma flotante, donde al parecer el aterrizaje fue más duro de lo que anticipaban y falló una de las "patas" del cohete.

En esta ocasión, SpaceX había colocado una cámara directamente sobre la plataforma que retransmitía vídeo en directo, pero por desgracia el streaming se cortó justo antes de que el Falcon 9 se posase sobre ella. Desde luego, no parecía una misión sencilla: además del mal tiempo, la "Just Read the Instructions" (sí, así la han llamado), se movía sobre olas de hasta 4 metros y se veía bastante inestable.

Llegó con buena velocidad, pero falló al aterrizar

Tras varios minutos de espera sin saber cuál había sido el resultado de la misión, la compañía lo anunciaba: el Falcon 9 llegó correctamente al lugar del aterrizaje, pero parece que no se desplegó correctamente una de las partes del soporte inferior del cohete, lo que dio lugar a lo que ellos denominan como "hard landing". Todavía se desconoce, eso sí, en qué estado han quedado tanto cohete como plataforma, pero ese "aterrizaje forzoso" puede darnos una idea. Estamos a la espera del vídeo del intento de hoy.

En el segundo intento, que tuvo lugar en abril de 2015, el Falcon 9 llegó con demasiada velocidad a la plataforma. Esto, junto a un inesperado movimiento de la parte inferior del cohete, hizo que éste se estrellara y no lograra un aterrizaje limpio. En esta ocasión parece que han estado más cerca: según Musk, llegaron con la velocidad correcta pero una de las patas se plegó y, por tanto, no soportó el peso. De hecho, el propio Musk reconoce que el Falcon 9 también habría sufrido un aterrizaje brusco bajo esas mismas condiciones de haberse producido en tierra firme.

¿Por qué es importante?

Plataforma Spacex

¿Por qué, tras conseguir aterrizar en tierra firme, es importante y también más difícil que el SpaceX consiga aterrizar sobre una plataforma flotante? Difícil porque se trata de una plataforma que se encuentra moviéndose sobre el mar, controlada de forma autónoma gracias a un grupo de propulsores. La barcaza (que es tan grande como un campo de fútbol americano) tiene además que frenar el cohete, para lo que utilizan varios tanques de agua a modo de sistema de amortiguación.

Importante porque, como ya hemos dicho, los Falcon 9 de SpaceX son cohetes reutilizables cuya misión es poder dar servicio en varios lanzamientos (es decir, se lanzan y aterrizan de nuevo). Con esto se ahorraría mucho dinero ya que no haría falta construir un cohete nuevo para cada satélite o misión espacial que se quiera llevar a cabo.

¿Por qué sobre el mar? En primer lugar porque, como no ponen en peligro estructuras terrestres, no es necesario que consigan permisos especiales. En este caso, el visto bueno de las autoridades no llegó a tiempo, según confirman desde la compañía. Además, una vez el cohete y su carga se separan, el tener que volver a tierra firme a aterrizar significa que éste tiene que hacer un esfuerzo extra para recorrer el camino a la inversa, lo que se traduce en un mayor gasto de combustible.

Space X 2

Si, en cambio, el Falcon 9 aterriza sobre el mar en una zona cercana a donde se produce el desacoplo, ya no necesita tanto combustible para la vuelta y, por tanto, puede emplear ese "extra" en dar más velocidad al lanzamiento, por ejemplo. Adicionalmente, y como no hay que frenarlo para que dé la vuelta si el cohete va a aterrizar sobre el mar, éste puede alcanzar una velocidad de 8000 km/h durante el lanzamiento. Si tiene que volver a tierra, en cambio, el máximo serían 5000 km/h, según explicaba el propio Musk.

A pesar del problema en el aterrizaje, el primer objetivo de la misión, que era poner en órbita el satélite Jason-3, se ha conseguido con éxito. Adicionalmente, y como destacan desde SpaceX, la lectura de los datos obtenidos durante el vuelo del Falcon 9 les va a ser muy útil de cara a futuros lanzamientos.

En Xataka | El cohete Falcon 9 de SpaceX está en forma para un próximo lanzamiento, ahora quieren aterrizar en el mar

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