El pasado 22 de agosto, los océanos de nuestro planeta cruzaron una nueva línea roja en su temperatura, haciendo que la temperatura media global de la superficie del mar alcanzara un pico sin precedentes. Un hito que no solo marca un nuevo récord histórico, sino que sienta las bases para una alteración climática a escala global durante los próximos meses.
Los números. La información de que disponemos ahora mismo llega desde el Servicio de Cambio Climático Copernicus, que monitoriza el clima global desde 1979. Y el dato que ha hecho saltar todas las alarmas son los 21,1 ºC de media de los océanos extrapolares que se alcanzaron el pasado sábado.
Esta cifra pulveriza el récord anterior de 21,09 °C, registrado el 1 de marzo de 2024, y, tal y como han advertido los expertos, nos encontramos ante "un océano bajo un estrés creciente". Y es que el mar funciona como el gran termostato de la Tierra, puesto que absorbe la inmensa mayoría del calor atrapado por los gases de efecto invernadero. Pero ese termostato está empezando a sobrecalentarse de forma visible.
El niño. Si el récord actual ya es preocupante, las previsiones para los próximos meses dibujan un escenario aún más extremo, puesto que los principales centros de predicción meteorológica del mundo coinciden en que 'El Niño' se está fortaleciendo rápidamente en el Pacífico ecuatorial.
Para que nos hagamos una idea, el Centro de Predicción Climática de la NOAA estadounidense publicó a mediados de agosto un boletín donde apuntaba a que existe más de un 90 % de probabilidad de que experimentemos un evento "muy fuerte" de El Niño durante este otoño e invierno boreales. Pero si seguimos indagando, vemos que hay un 69 % de probabilidades de que el episodio sea catalogado como "histórico", superando la intensidad de cualquier otro evento registrado desde 1950.
Está respaldado por otras instituciones científicas como el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad, cuyos modelos proyectan anomalías que podrían superar los 3 ºC. Pero también hay expertos que apuntan a que ya debemos esperar "el mayor El Niño en más de un siglo".
Olas de calor. El impacto de estas temperaturas no se limita a las gráficas climáticas, sino que tiene consecuencias directas sobre los ecosistemas marinos en forma de olas de calor marinas. Y esto es un problema porque estamos viendo cómo poco a poco se están triplicando en frecuencia, hasta el punto de que entre 2018 y 2022 hubo de media 49 días al año donde hubo una ola de calor en nuestros océanos.
La acción humana. Aunque fenómenos cíclicos como El Niño actúan como un acelerador temporal, la ciencia es tajante respecto al origen del problema. El Sexto Informe de Evaluación del IPCC deja claro que el calentamiento sostenido de la capa superior del océano desde la década de 1970 tiene un principal responsable, que son las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad humana.
Para que nos hagamos una idea, el calentamiento antropogénico alcanzó los 1,37 °C en 2025 respecto a los niveles preindustriales. De esta manera, lo que estamos viendo hoy en la superficie del mar no es solo un capricho meteorológico o un ciclo natural intenso, sino que es el resultado matemático de décadas de acumulación de calor.
Imágenes | Merve Bayat
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