Princeton llevaba 133 años sin vigilar a sus alumnos en los exámenes por un "código de honor". La IA acaba de romper ese pacto

  • Desde 1893, los estudiantes de Princeton firmaban un juramento para no copiar en el aula

  • El 30% reconoce haber copiado en la facultad, y el panorama con la IA está aún más complicado

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Antonio Vallejo

Editor

Durante más de un siglo, Princeton ha basado su confianza académica en un código de honor, un juramento que sus estudiantes firmaban para no copiar en los exámenes. Incluso los profesores abandonaban el aula. Nadie vigilaba, porque el honor era suficiente garantía. Ese modelo acaba de desaparecer, y la inteligencia artificial tiene buena parte de culpa.

Lo que ha ocurrido. La facultad de Princeton votó a principios de esta semana para que todos los exámenes presenciales sean supervisados a partir del próximo 1 de julio. La medida tira por la borda una política que data de 1893, cuando los propios estudiantes pidieron eliminar la supervisión en los exámenes.

Con solo un voto en contra, la decisión ha acabado siendo prácticamente unánime, tratándose del cambio más significativo al sistema de honor de la universidad en 133 años.

Por qué ahora. La IA generativa ha transformado radicalmente la capacidad de los estudiantes para copiar sin ser detectados. Según la propuesta presentada por Michael Gordin, decano de la facultad, herramientas como ChatGPT permiten copiar de una manera que es casi imposible de identificar a simple vista, especialmente durante un examen. Si antes hacer trampa requería cierto esfuerzo (encontrar a alguien que te dejara copiar, sacarse una chuleta en mitad del examen, etc) ahora hay mil y un maneras de hacerlo por medios digitales.

Números. En una encuesta del periódico estudiantil a más de 500 alumnos de último año, casi el 30% reconoció haber copiado en un examen o trabajo durante su etapa en Princeton. El 44,6% afirmó haber conocido de gente que había infringido el código, sin chivarlo. Solo el 0,4% presentó quejas. El número de casos investigados por el Comité de Honor alcanzó los 60 este año, y la presidenta de ese comité, Nadia Makuc, cree que son solo la punta del iceberg.

Nadie dice nada. El sistema de honor de Princeton se apoyaba históricamente en que los propios estudiantes denunciaran a sus compañeros. Eso ya no funciona. Según la propuesta aprobada, el miedo a ser señalado públicamente en redes sociales o en aplicaciones anónimas como Fizz (la red social del campus) desincentiva cualquier denuncia. Además, la forma en que funciona la IA hace que las trampas sean mucho menos visibles para quien está sentado al lado. Ya no hay papelitos ni miraditas ni esas historias.

Qué cambia exactamente. Según cuenta el periódico de la facultad, los profesores estarán presentes en el aula durante los exámenes, pero no para intervenir activamente. Su papel es el de testigos, remitiendo cualquier posible infracción al Comité de Honor estudiantil si detectan algo. Por otro lado, el juramento del código ("Prometo por mi honor que no he violado el Código de Honor durante este examen") se mantiene. La diferencia es que ahora habrá alguien mirando.

Confianza. Profesores como David Bell o Anthony Grafton, del departamento de Historia de Princeton, han reconocido que el cambio altera la relación de confianza con sus alumnos. La propia exdecana de la facultad Jill Dolan, contaba al diario estudiantil que "creo que es una lástima, pero es necesario". La IA ha forzado una espiral difícil de romper. Y es que cuanta más gente cree que los demás copian, más tentada se siente la gente de hacerlo. Christian Moriarty, profesor de Ética y Derecho en el St. Petersburg College de Florida contaba al Wall Street Journal que "lo que está en juego no es solo el alma de la educación, sino el desarrollo genuino del pensamiento crítico".

Más supervisión. Princeton tiene más medidas que los proctores para supervisar los trabajos de sus alumnos. En el último año, el número de exámenes para hacer en casa se ha reducido en más de dos tercios. Además, según cuentan en The Atlantic, el departamento de Economía introducirá defensas orales de los trabajos de fin de estudios. Otros profesores han pasado también a exigir que los ensayos se redacten en Google Docs, para poder revisar el historial de edición y comprobar que el texto ha sido escrito de forma progresiva.

Imagen de portada | Roxana Crusemire y Ben Mullins

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