Tesla ha tomado una decisión sobre su su conducción autónoma (y no pasa ni por radares ni por sensores)

Tesla ha tomado una decisión sobre su su conducción autónoma (y no pasa ni por radares ni por sensores)
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Tesla redobla su apuesta por el software eliminando los sensores ultrasónicos de sus coches. La compañía ha confirmado que los próximos modelos lo apostarán todo a las cámaras para garantizar el funcionamiento de su Autopilot. La industria se debate entre dos tendencias antagónicas respecto a la conducción autónomo.

Adiós radares. El pasado mes de abril, Tesla confirmaba que en la transición de sus Tesla Vision eliminaría gradualmente los radares de sus Tesla Model 3 y Model Y vendidos en Estados Unidos. Más tarde les tocaría el turno a los Model S y X. La compañía aseguraba entonces que su Tesla Vision se apoyaría en el desarrollo del software, ocho cámaras externas y doce sensores ultrasónicos.

Y sensores. Medio año después, tenemos una nueva víctima: los sensores ultrasónicos. Tesla ha confirmado con una actualización en la página de soporte relativa a Tesla Vision que los nuevos modelos que vayan llegado al mercado carecerán de sensores ultrasónicos, los doce que se reparten entre sus dos paragolpes.

De momento, los primeros afectados volverán a ser, una vez más, los Tesla Model 3 e Y que se vendan en Estados Unidos. Después vendrán los vendidos en todo el mundo y, por último, los Tesla Model S y X. Los sistemas de conducción autónoma de la compañía lo fiarán, por tanto, todo al funcionamiento de sus cámaras.

Recortados. Los primeros usuarios que reciban vehículos sin sensores ultrasónicos no podrán disfrutar, de momento, de las siguientes funcionalidades:

  • Park Assist: no avisará de los objetos circundantes cuando el vehículo viaja circule por debajo de ocho km/h.
  • Autopark: no podrá aparcar automáticamente ni en línea ni en batería.
  • Invocar: no se podrá mueve manualmente el vehículo hacia adelante o hacia atrás a través de la aplicación Tesla.
  • Smart Summon: el coche no se moverá hasta la ubicación señalada en la app de Tesla.

La compañía asegura que estos problemas se solventarán con una actualización inalámbrica vía OTA pero en el comunicado oficial no señalan qué plazos manejan. Del mismo modo, confirman que "en este momento, no planeamos eliminar la funcionalidad de los sensores ultrasónicos de nuestra flota existente", pero tampoco se niega con rotundidad.

Radares, cámaras y sensores. El uso combinado de radares, sensores y cámaras parece lo más indicado para la conducción autónoma, pero hay que tener en cuenta algunos particulares. Por ejemplo, los sensores ultrasónicos son muy útiles a velocidades bajas, como en los estacionamientos, pero su eliminación es menos crítica que si hablamos de radares.

La combinación de radares y cámaras es, según la IIHS (Insurance Institute for Highway Safety, por sus siglas en inglés), el mejor método para evitar atropellos, pues las cámaras son más efectivas de día y los radares de noche. Sin embargo, sus estudios han demostrado que coches con ambos sistemas también pueden tener importantes problemas a la hora de detectar a los peatones cuando la luz es insuficiente.

Todo a las cámaras. Con esta decisión, Tesla deja claro que sus sistemas de conducción autónoma apostarán el todo por el todo al uso de cámaras y desarrollo de software. Una estrategia completamente contraria a Volvo, que incluirá radares LiDAR en sus próximos vehículos asegurando que mejorará sustancialmente su seguridad.

Elon Musk ya se consideró contrario a la instalación de este último tipo de radar. "Es una tontería" y "cualquiera que apueste por él, está condenado", afirmó en unas charlas para inversores en 2019. Sin embargo, poco después matizó estas palabras para insistir en que "para conducir por carreteras en el mundo real, tienes que resolver la visión del entorno y comprender los objetos que te rodean". Sin duda, una confirmación de la apuesta de Tesla por el software.

Y más barato. Otro de los motivos que puede haber impulsado la apuesta total por el software es el ahorro en costes. Sin radares y sin sensores ultrasónicos que montar, Tesla reducirá ligeramente el volumen de chips que montará en sus vehículos en un momento especialmente complicado para la industria.

Su escasez ha hecho que los precios de los vehículos se disparen y que firmas como Ford tengan parados decenas de miles de coches a falta de unos pocos chips que permitan a sus vehículos poder circular por la calle. De hecho, la propia compañía ha caído en bolsa tras anunciar que las entregas del último trimestre serán inferiores a las esperadas por los analistas, pese a que éstas también son las mayores en su historia.

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