"Es el peor barrio de Madrid": fue un experimento en los años 50 y tiene a 408 pisos de 40 metros cuadrados casi en ruinas

El Ayuntamiento los cataloga como infraviviendas: pisos de 34 metros de media, techos de dos metros y cubiertas de amianto

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Isra Fdez

Editor

Humedades ennegreciendo zonas comunes, grietas que parten en dos los edificios, techos de dos metros y calles de barro sin asfaltar. Unas 800 personas viven así en la Colonia Experimental de Villaverde, en el sur de Madrid, según cuenta El País. 

El arquitecto José Luis López, que asesora a los vecinos y dice conocer más de 100.000 viviendas públicas de la capital, no se corta: “Es el peor barrio de Madrid”. Lo argumenta con tres detalles que no ve en ningún otro sitio: portales por debajo de la rasante, cubiertas de amianto y tuberías de plomo. El Ayuntamiento ya ha catalogado estos hogares como infraviviendas.

El contexto: Los 408 pisos de la Colonia Experimental, que El País describe como “chabolas verticales”, nacieron en 1957 como alojamiento provisional. Dieron cobijo a casi mil personas. A principios de noviembre de 2026, siguen esperando el derribo. Se erigieron junto a fábricas como Marconi, Standard Eléctrica o Barreiros. 

La impulsó la Obra Sindical del Hogar para acoger a parte de los inmigrantes que llegaban a Madrid desde Andalucía, Extremadura y La Mancha. Pero los 28 bloques de tres y cuatro alturas con tipologías distintas (de ahí lo de “experimental”), algunos con pisos de apenas 28 metros cuadrados, no aguantan más.

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De inquilinos a dueños. Muchos inquilinos pagaban una especie de alquiler como acceso diferido a la propiedad, con obligación de compra al final. En 1984 los pisos pasaron a la Comunidad de Madrid, que heredó las obligaciones de conservación de un propietario. El Ayuntamiento le reprochaba en 2017 que no había rehabilitado las viviendas. 

En 1994, el Ivima sacó a la venta la mayoría, y muchos vecinos acabaron siendo dueños de casas que ya tenían deficiencias. Hoy casi todo es de particulares, y la Agencia de Vivienda Social de la Comunidad conserva alrededor del 10 %.

Décadas de protestas. Las primeras se remontan a los años ochenta. Durante el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón, los vecinos llegaron a encadenarse en las oficinas del Ivima. En 2014 la comisión vecinal decidió que rehabilitar ya no servía y pidió derribar y construir pisos nuevos y más grandes. En 2016 el Ayuntamiento aprobó inicialmente un plan de reforma interior y en 2017 sumó, con Manuela Carmena, un protocolo con ayudas de al menos 30.000 euros por vivienda.

Pasaron los años y en abril de 2020 se aprobó la reparcelación, pero los trámites no se tradujeron en obras. Los vecinos sostienen además que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid les dio la razón en algún caso, aunque la ejecución quedó bloqueada.

El plan. En septiembre de 2024, el Ayuntamiento delimitó el ámbito de la renovación integral: demoler los 28 edificios de Villaverde y reconstruirlos, con el 88 % del coste a cargo de Ayuntamiento, Comunidad y Ministerio de Vivienda. La primera fase afectaría a 36 viviendas en tres edificios, en las calles Monterde y Escandón.

El 19 de octubre de 2026, el Consejo de Gobierno de la Comunidad autorizó el convenio para esa fase. Son cerca de 5 millones de euros para sustituir las 36 viviendas por otras con calificación energética A, con realojo temporal en la zona y entrega a sus titulares al terminar. Se supone que la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) recibirá 455.232 euros para ejecutar las actuaciones, y el proyecto se cofinancia con el Plan Estatal para el Acceso a la Vivienda 2022/25.

Los 833 euros. A los vecinos se les han planteado 833 euros para el realojo temporal, una cantidad que consideran desfasada. Ahora mismo, el alquiler de una vivienda estándar en Madrid ronda los 1.864 euros al mes, según los datos de agosto de Idealista. Los vecinos aseguran que incluso en Villaverde es casi imposible encontrar un piso por menos de 1.000 euros. Además, la expectativa de renovación ha atraído a inversores y sociedades inmobiliarias que han comprado en la zona y alquilan a precios cercanos a ese límite, según El País. 

Juan Durán y Manuela Quintana, de 71 y 69 años, que ya se endeudaron para comprar y reformar su piso, temen tener que hacerlo otra vez. Quieren volver al barrio donde criaron a sus hijos, pero no saben cómo pagarán el traslado ni dónde vivirán durante las obras.

Juan

Vivir así. El problema más cotidiano es la humedad. La OMS concluyó en 2009 que quien vive en edificios húmedos y con moho tiene más riesgo de síntomas respiratorios, infecciones respiratorias y asma, algo especialmente frecuente en viviendas mal mantenidas. Las revisiones apuntan además a una relación causal con el empeoramiento del asma infantil. 

Con el plomo de las tuberías, la preocupación es el agua del grifo: según la OMS, no hay un nivel de exposición seguro, y los niños pequeños y el embarazo son los casos más delicados. El límite legal en el grifo es de 10 microgramos por litro hasta 2035 y de 5 después. Con el amianto, similar: en buen estado no libera fibras, pero sí cuando se degrada o se manipula, y las enfermedades que provoca (asbestosis, cáncer de pulmón, mesotelioma) tardan décadas en aparecer.

¿Entonces? La asociación vecinal, presidida por Ana Alonso, quiere que el rey Felipe VI, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida recorran las calles y entren en las casas. Mientras tanto, la basura sigue acumulándose en algunas calles sin asfaltar, pese a reportajes como el de Clarín o El País recogen cómo Juan José García, de 85 años, pagó 96 euros de tasa de basuras.

Imágenes | Flickr / José Ramón Ladra para ABC

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