Hay una ciudad medieval en Alemania construida en un cráter de meteorito. Sus muros esconden 72.000 toneladas de diamantes

Un meteorito, un cráter de 24 kilómetros y 72.000 toneladas de diamantes. Encima construyeron una ciudad sin enterarse de nada

Nordlingen
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Eva R. de Luis

Editor Senior

Si has visto Shingeki no Kyojin (si no lo has hecho, qué envidia me das), la comparación con Shiganshina es inevitable: la imagen de la izquierda del montaje de la portada corresponde a la plaza del mercado de Nördlingen y la de la derecha es la ciudad vista desde arriba, completamente fortificada con un muro que la envuelve. Sin embargo y aunque es destino de peregrinación de los fans de la serie, oficialmente no hay relación entre ambas. 

A primera vista la arquitectura de Nördlingen la convierten en una aldea bávara de cuento más, pero esta ciudad alemana del distrito de Donau-Ries (en Suabia), es de todo menos una más. En 1215, el emperador Federico II la ascendió a ciudad imperial del Sacro Imperio Romano Germánico y un siglo después empezaron a construir la muralla. El municipio está integrado dentro del cráter que dejó un meteorito al caer. No obstante, esto lo sabemos ahora: hasta los años 60 del siglo XX, los propios geólogos pensaban que la depresión era un volcán inactivo.

Nördlingen está en un cráter. El Nördlinger Ries es una depresión de 24 kilómetros de ancho y hasta 150 metros provocada por el impacto de un meteorito de aproximadamente un kilómetro de diámetro en el Mioceno, lo que horadó un cráter primario de 11 kilómetros. Como ahonda la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, ese agujero creció por el levantamiento del fondo del cráter y el colapso marginal, hasta llegar a lo que es ahora. 

El asteroide Ries impactó con velocidad de al menos 70 000 km/h, provocando una explosión de calor y energía que aproximadamente duró unos 10 minutos: la onda expansiva recorrió la zona incendiándolo todo hasta a 100 kilómetros de distancia, lo que acabó con la vida en ese radio. Después se formó un lago donde se asentó una flora y fauna diversas. Los hallazgos en las cercanas cuevas de Ofnet constatan que el sitio de la actual Nördlingen ya estaba habitado en el Paleolítico tardío. 

La muralla perfila el diámetro del meteorito. Cuando en 1327 Luis el Bávaro ordenó levantar la muralla de Nördlingen, nadie sabía que estaba trazando el contorno exacto del meteorito que había impactado allí 15 millones de años antes, como señala la NASA. El casco histórico medieval encaja casi perfectamente dentro del kilómetro de diámetro del cráter primario: una coincidencia geológica que no se descubriría hasta el siglo XX. 

Con 2,7 kilómetros de perímetro, es una de las tres murallas medievales de Alemania conservadas casi intactas y la única que puede recorrerse en su totalidad: cinco puertas, doce torres y dos bastiones conforman ese circuito que, visto desde lo alto de la torre Daniel, revela su forma perfectamente circular: la huella que subyace de la catástrofe del Mioceno. Y un pequeño detalle: está hecha con piedras que albergan pequeños diamantes.

Nordlingen 009 La muralla de Nördlingen. Wolkenkratzer, vía Wikimedia

Muros hechos de diamantes. Las ciudades acostumbran a tener su cantera de piedra, pero Nördlingen tenía diamantes: el impacto del meteorito generó una cantidad estimada de 72.000 toneladas de ellos al golpear un depósito local de grafito, así que sus edificios construidos en piedra contienen millones de pequeños diamantes.

La piedra no es tampoco una cualquiera: es la suevita, extremadamente rara y jaspeada con pequeños cristales verdosos. Se encuentra en otras localizaciones del planeta donde hubo impactos similares, pero la concentración de gemas en Nördlingen es única. Quienes construyeron esos edificios no sabían que estaban trabajando con diamantes: lo descubrieron tras la visita de Eugene Shoemaker y Edward Chao, los dos geólogos estadounidenses que en 1960 demostraron el origen por impacto al encontrar cuarzo de choque en los propios muros de la iglesia de San Jorge.

Noerdlingen Sankt Georg La iglesia de San Jorge. Tkx vía Wikimedia

La "lujosa" iglesia de San Jorge. Normalmente las joyas en iglesias se reservan para los retablos, pero en San Jorge están también en los muros. De hecho, fue la construcción que reveló el uso de suevita extraída de la cuenca del Ries. La de San Jorge es una de las iglesias de salón gótico tardío más grandes del sur de Alemania y fue construida entre 1427 y 1505, cuando Nördlingen era Imperial. 

La torre la iglesia se la conoce como "Daniel" y tiene 90 metros de altura: después de subir 350 escalones se puede llegar al mirador (a 70 metros), donde observar la forma perfectamente circular de la ciudad y el cráter que la rodea. La torre conserva además una de las tradiciones más insólitas de la Europa moderna: un vigilante nocturno que lleva desde la Edad Media gritando antes de media noche para avisar que todo está bien. 

Nördlingen, campo de entrenamiento espacial. Dado que los cráteres de impacto se dan también en la Luna y en Marte, el Nördlinger Ries lleva décadas utilizándose como campo de entrenamiento para enseñar a los astronautas a reconocer las rocas y minerales creados por impactos. Los astronautas del Apolo 14 y del Apolo 17 de la NASA estudiaron la geología del cráter en 1970. 

Pero no es algo exclusivo de la agencia espacial norteamericana: es uno de los tres destinos del programa PANGAEA de la Agencia Espacial Europea, junto a los Dolomitas italianos y Lanzarote. También la JAXA ha realizado entrenamientos allí. 

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