España soñaba con tener la primera granja de pulpos del mundo. Para alegría de los ecologistas, se ha quedado con las ganas

Pescanova ha dado un paso atrás y retira su petición para crear una granja de pulpos en Las Palmas

Diane Picchiottino Dw0gfo Uu8 Unsplash
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Carlos Prego

Editor - Magnet
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Carlos Prego

Editor - Magnet

Adiós a la granja de pulpos de Canarias, la que aspiraba a ser la primera instalación de su tipo en el mundo. Al menos de momento. La empresa detrás del proyecto, Nueva Pescanova, ha decidido echar el freno y comunicar a la autoridad portuaria que desiste de construir una piscifactoría para pulpos en La Luz, una instalación de más de 52.000 m2 que habría sido pionera en el sector.

El objetivo de la multinacional gallega era demostrar al mundo que el pulpo puede criarse en cautividad con fines comerciales. Lo que ha hecho es otra cosa: dejar claro que la acuicultura de este codiciado cefalópodo no lo tendrá fácil.

¿Qué ha pasado? Que Las Palmas de Canarias se queda sin la que aspiraba a ser la primera granja de pulpos de la historia. Su promotora, Nueva Pescanova, acaba de renunciar a la solicitud de concesión que presentó en 2021 para crear en la Luz una instalación acuícola de más de 52.000 metros cuadrados y 65 millones de euros especializada en la producción de pulpos en cautividad.

La noticia es importante más allá de Canarias porque el proyecto tenía un carácter pionero. Aunque el sector lleva tiempo soñando con criar pulpos en granjas controladas, igual que lo hace con otras especies, el proceso resulta tan complicado que nunca se ha llevado a la práctica. Quizás por esa razón Pescanova ha dejado claro que su paso atrás "no implica reconocimiento alguno" sobre su viabilidad. Echa el freno, matiza, por cuestiones empresariales y regulatorias.

Pulpo

¿Qué ha dicho exactamente? Lo que ha hecho la compañía gallega es informar a la Autoridad Portuaria de Las Palmas que desiste de recibir el permiso para operar una granja de pulpos en La Luz. Es decir, da un paso atrás y retira la petición que presentó en su día con ese propósito. Más que el 'qué', lo interesante en este caso es el 'por qué', las razones que la han llevado a recular.

La multinacional no habla de complicaciones técnicas o viabilidad económica, sino de "consideraciones empresariales y regulatorias". Para ser más precisos, señala que "no resulta oportuno continuar impulsando la solicitud de conexión presentada en los términos actualmente planteados" y alude directamente a "circunstancias concurrentes sobrevenidas" y "los nuevos requerimientos administrativos" planteados por la Comisión de Evaluación Ambiental.

¿Qué tenía en mente? El proyecto es noticia por la última decisión de Nueva Pescanova, pero en realidad tiene poco de novedoso. Sus orígenes se remontan al menos a 2018, cuando la empresa firmó un acuerdo que le daba acceso preferente a la patente del Instituto de Oceanografía sobre cría de pulpos en cautividad. 

Un año después anunció que había logrado "cerrar el ciclo de reproducción del pulpo en acuicultura" y en 2021 solicitó a la Autoridad Portuaria de Las Palmas una concesión para crear una granja de cefalópodos, una instalación de más de 52.000 m2 en la que pretendía invertir alrededor de 65 millones de euros.

¿Cuál era el objetivo? Tener el complejo listo en 2023 y empezar con una producción de 500 toneladas anuales, aunque el objetivo era elevar esa cifra a 3.000 en menos de un lustro. Como telón de fondo, el jugoso negocio del pulpo. 

Se calcula que los cefalópodos en su conjunto (pulpos, calamares y sepias) acapararon en 2024 el 7% de las exportaciones mundiales de productos acuáticos animales. Supone un retroceso con respecto a 2023 que se suma al de 2022, pero aun así se traduce en el movimiento de cerca de 13.000 millones de dólares. 

China, Marruecos y Mauritania destacan en las capturas, a las que se suman España, Indonesia o Vietnam si hablamos e exportación. Aquí curiosamente el sector se ha encontrado con una merma de capturas en las costas de Galicia.

¿Es controvertida la granja? Sí. Bastante. La posibilidad de criar pulpos en cautividad ha desatado tal polémica y debate a nivel internacional que en 2024, con la iniciativa aún en pañales, el Estado de Washington tenía sobre la mesa un proyecto de ley para prohibirla. Poco antes la organización Compassion in World Farming (CIWF) había alertado de que los cefalópodos "sufrirán" en las granjas y su gestión resultaría "totalmente insostenible y perjudicial para el medio". 

No fue una crítica aislada. En el caso concreto del proyecto de Canarias, CIFW estimó que la macrogranja necesitaría 28.000 toneladas de peces para alimentar a los pulpos, cifra que se dispararía si la producción seguía ampliándose.

¿Hay algo más? Sí. Más allá del impacto de la granja en su entorno, los ecologistas cuestionan que los pulpos sean animales aptos para la cría en cautividad. No a nivel técnico, sino desde una perspectiva moral que abarca desde su explotación en granjas al método de sacrificio con agua helada

"Son increíblemente inteligentes y sensibles. Criarlos de forma intensiva en tanques no solo supone un grave problema ético, sino también ambiental", añade Lara antes de recordar que cuando los pulpos viven en los océanos son animales solitarios."Convertir a Gran Canaria en el epicentro de esta industria dañaría la imagen sostenible del archipiélago y pondría en riesgo sus recursos marinos”.

Imágenes | Diane Picchiottino (Unsplash) y Nueva Pescanova

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