Las indomables, abierta hace cuatro meses en el barrio madrileño de Prosperidad y dirigida por una mexicana. A unos metros del parque del Retiro, la ya clásica El Retiro de las Letras, propiedad de dos colombianos. En Arganzuela, la librería argentina Mandolina inauguró hace un año su primera filial madrileña. No es un fenómeno aislado ni espontáneo. Responde a una acumulación de factores demográficos, editoriales y económicos que van más allá de la crónica folclórica.
De novatos a veteranos. En este panorama, los proyectos más recientes conviven con iniciativas que llevan ya unos años asentadas. La Mistral abrió en 2021 en el hall del antiguo Teatro Arenal, a dos minutos de la Puerta del Sol, de la mano de la argentina Andrea Stefanoni, y fue considerada la librería más bonita del mundo por National Geographic ese mismo año. Su fama le permitió organizar un un certamen de narrativa breve que recibió 150 manuscritos de distintos países.
Más cerca en el tiempo, en 2020, un par de venezolanos inauguraron Los pequeños seres también en Madrid, donde venden libros nuevos y usados con especial atención a la producción venezolana y latinoamericana. Olavide, fundado por dos periodistas argentinos, combina la venta de libros con actividades culturales. Y Espacio Late funciona simultáneamente como librería, cafetería y sede de la Late, una red iberoamericana de periodismo narrativo fundada como cooperativa por profesionales de Colombia, España y Cuba.
Modelo que se repite. Aunque las fundan latinoamericanos, estas librerías no funcionan exclusivamente con la diáspora como clientela. Son librerías de barrio en el sentido más clásico: fondo infantil, sellos independientes y una relación personal entre librero y cliente. Organizan talleres y clubs de lectura. A veces incluso sirven gastronomía de sus lugares de origen. Como reflejo de este fenómeno, la Feria del Libro de Madrid de 2025 dedicó una mesa de su Encuentro de Librerías Independientes Iberoamericanas al fenómeno.
Las cifras tras el fenómeno. El desglose más reciente por origen latinoamericano disponible, el análisis del Real Instituto Elcano sobre datos del INE a 1 de enero de 2024, cifraba en 4,25 millones las personas nacidas en Latinoamérica residentes en España (el 9% de la población total y el 48% de todos los inmigrantes). La tendencia tras esa cifra no se ha frenado: durante 2024, los mayores aumentos de población extranjera volvieron a concentrarse en colombianos (+98.057), venezolanos (+52.555) y marroquíes (+48.306), según el contaba el INE en diciembre de 2025.
El resultado acumulado es que a 1 de enero de 2026, España ha superado por primera vez los 10 millones de habitantes nacidos en el extranjero. Una comunidad de esa magnitud, concentrada en las grandes ciudades, genera demanda cultural. Pero... ¿por qué esa demanda se canaliza hacia la apertura de librerías propias y no solo hacia el consumo en establecimientos que ya existen?
El obstáculo de la distribución. Parte de la respuesta está en cómo funciona el mercado editorial transatlántico. Que España y América Latina compartan idioma no significa que compartan catálogo: por ejemplo, El Retiro de las Letras importa directamente de editoriales de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina para visibilizar autores que no llegan a España por los canales de distribución convencionales. Lata Peinada, librería especializada en narrativa latinoamericana con sedes en Barcelona y Madrid reconoce que la mitad de sus títulos no se distribuye en España y que esos ejemplares no pueden devolverse si no se venden. Es un riesgo de exceso de stock que las grandes cadenas no están dispuestas a asumir.
La librería Juan Rulfo, propiedad del Fondo de Cultura Económica de España, y la Librería Iberoamericana, abierta en el Barrio de las Letras de Madrid desde 2004, llevan décadas cubriendo ese nicho especializado. A esos establecimientos se han sumado en los últimos años decenas de proyectos impulsados por inmigrantes que multiplican la oferta, desde librerías especializadas al cien por cien en narrativa latinoamericana hasta espacios híbridos con el foco en la cultura.
Relevo en el sector. El contexto del sector del libro en España no es ajeno a este fenómeno. Hay 2.754 librerías independientes en activo en España, y aunque es una cifra en permanente descenso, el negocio va bien en términos económicos: en 2024, el sector editorial español facturó 3.037 millones de euros, un 6,3% más que en 2023, en su undécimo año consecutivo de crecimiento y con la cifra más alta desde 2008. ¿Cómo se explica que caigan los establecimientos mientras sube la facturación? El 85% de los cierres tiene como causa la jubilación del librero. Los libreros latinoamericanos están ocupando un espacio donde los relevos escasean, en barrios residenciales de ciudades grandes donde la librería de toda la vida ha cerrado.
Los límites del fenómeno. Conviene no exagerar el alcance del fenómeno. Unas pocas decenas de librerías fundadas por inmigrantes latinoamericanos en Madrid y Barcelona no reconfiguran el ecosistema editorial español. Las exportaciones del libro español en 2024 alcanzaron los 381 millones de euros, dirigidas principalmente a países iberoamericanos, lo que indica que el flujo de libros entre España y América Latina sigue siendo mayoritariamente en dirección contraria.
Lo que sí representan estas librerías es un síntoma: el de una comunidad inmigrante con arraigo cultural suficiente para invertir en un negocio de rentabilidad justita y que exige una vocación muy alta. Un sector donde el principal problema es que se multiplican las jubilaciones y donde existe un catálogo latinoamericano con cuatro millones de lectores potenciales que siguen necesitando intermediarios dispuestos a cruzar el Atlántico.
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