La NOAA lanza su pronóstico más duro: El Niño tiene un 81% de probabilidades de ser "muy fuerte" a finales de 2026

La NOAA habla de una probabilidad muy alta, pero no significa que 'si o si' vaya a ocurrir

El Nino
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José A. Lizana

Colaborador

El Pacífico ecuatorial se está calentando, y los últimos datos indican que lo está haciendo con una rapidez y consistencia que han puesto en alerta a las principales agencias meteorológicas del mundo. Aquí la propia NOAA en su informe publicado en el mes de julio apuntó a que el fenómeno de El Niño no solo se está fortaleciendo, sino que se perfila para ser uno de los grandes protagonistas climáticos de este año y principios del próximo. 

Los datos. Las observaciones oceánicas y atmosféricas actuales no dejan lugar a dudas. La NOAA ha registrado un índice Niño 3.4 semanal de +1,2 °C y el calentamiento superficial y subsuperficial, los vientos anómalos y la convección son plenamente coherentes con un acoplamiento océano-atmósfera cada vez más intenso.

De esta manera, la persistencia está casi garantizada y la NOAA estima un 97% de probabilidad de que El Niño persistiera hasta los primeros meses de la primera de 2027. Pero no se queda aquí, porque el pico llegará en otoño-invierno, y en concreto el organismo apunta a una probabilidad del 81% de que el fenómeno alcance la categoría de "muy fuerte" durante el trimestre de octubre a diciembre de 2026.

Hay algún mito. Ante estas cifras, es fácil caer en la tentación de catalogar el evento de inmediato como algo nunca antes visto, y algunos ya lo categorizan como "súper El Niño" por su intensidad excepcional. Aquí es donde las agencias oficiales ponen el freno y la propia OMM apunta a que el térmico "súper El Niño" no forma parte de su clasificación operativa oficial. 

La terminología técnica que utilizan tanto la NOAA como la OMM es la de un episodio "muy fuerte". Y aunque los datos sugieren que la trayectoria térmica podría acercarse a una anomalía media de +2 °C, se trata de una proyección probabilística, no de una confirmación de que estemos ante un récord absoluto garantizado.

En nuestro clima. Uno de los errores más comunes al interpretar las alertas de El Niño es asumir que un fenómeno global intenso se traducirá en un caos meteorológico uniforme en todo el planeta.

Aquí la OMM advierte de que el rápido desarrollo de El Niño aumentará indudablemente la probabilidad de fenómenos extremos como olas de calor, sequías prolongadas en ciertas regiones y lluvias torrenciales en otras. Sin embargo, la propia NOAA es muy clara al apuntar que los impactos meteorológicos concretos no pueden deducirse únicamente de la intensidad global del episodio.

Imágenes | Bipradeep Saha

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