30.000 rayos, avisos naranjas y fenómenos severos: no lo llames 'línea de turbonada', llámalo 'nueva normalidad'

El suroeste de la península se está convirtiendo en el epicentro de uno de los cambios más importantes del clima la región

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javier-jimenez

Javier Jiménez

Editor Senior - Ciencia
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Javier Jiménez

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Durante la madrugada y las primeras horas de este miércoles 5 de noviembre, la llegada de un frente frío a la Península ha provocado una línea de turbonada muy activa en todo el suroeste. Y, en este caso, decir "muy activa" no es una exageración: las imágenes que nos llegan desde Portugal son increíbles y en estos momentos, se dirige a Extremadura y Andalucía Occidental. 

Lo interesante es que ya no hablamos de información meteorológica, empezamos a entrar en el terreno de 

Vale, pero ¿qué es una línea de turbonada? Se trata de un sistema de tormentas organizadas que, a menudo delante de un frente frío, se forma en una línea. Por su estructura, este fenómeno provocar vientos fuertes y destructivos, lluvias torrenciales, granizo y relámpagos. Además, se caracterizan por avanzar muy rápido y poder causar daños significativos.

Y así ha sido. Protección Civil de Portugal registró más de 150 incidencias nocturnas y, como explicaba la prensa lusa, no son solo los problemas que ha ocasionado la lluvia y el viento; es que se han registrado decenas de miles de descargas eléctricas. Unas 30.000 en pocas horas. 

Ante esto, AEMET activó avisos naranja en Galicia, Extremadura y Andalucía. Además, el 122 Extremadura se prepara para lluvias 5–20 l/m² en cortísimos periodos de tiempo. No es mucha agua, pero en estas circunstancias puede gneerar muchos problemas. 

¿No hablamos de chubascos de otoño? No, no hablamos de chubascos sueltos: es una convección organizada capaz de producir rachas severas, granizo y reventones húmedos. Son formaciones que disparan el riesgo sobre áreas urbanas, redes eléctricas y movilidad. 

Es una episodio más del "Esto no es una borrasca atlántica sin más" que nos lleva acompañando ya semanas. Es verdad que noviembre es un mes típico de pasillos del suroeste; pero los datos sugieren que estamos ante algo más.

¿Qué está pasando realmente? En términos técnicos, hablamos de la llegada de una vaguada atlántica y frente frío con cizalladura suficiente para organizar la convección y forzar un sistema cuasi lineal. La humedad ambiente hace el resto y ahí está la clave. 

Como decíamos hace unos días, esa zona de la península es propensa a convergencias bajas que, con la cizalladura adecuada y suficiente humedad, se organizan de forma convectiva con mucha facilidad

A medida que las conexiones con el Golfo de México (los famosos 'ríos de humedad') vayan haciéndose más habituales y, con ellos, la humedad disponible crezca: estos sistemas van a hacerse cada vez más frecuentes y más intensos. Es lo mismo que ocurre en el Mediterráneo con las DANAs: da igual si el cambio climático provoca más o no, la cantidad de "combustible disponible" hace que caulquier chispa se convierta en un incendio. Meteorológicamente hablando, claro.


Imagen | Carlos Virazón

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