Más allá de los corredores y los precios propuestos por las diferentes compañías, la batalla entre Ouigo y Renfe no parece tener límites. Los competidores en la alta velocidad española están recrudeciendo sus choques.
El último: el uso de los talleres.
Pero el último choque no es, ni mucho menos, el único.
Los talleres. La información la trae Cadena Ser. El medio de comunicación asegura haber tenido acceso a documentos internos en los que Renfe acusa a Ouigo de realizar operaciones de mantenimiento que sobrepasan los límites marcados.
Desde Cadena Ser apuntan a que Renfe entiende que Ouigo está realizando trabajos no permitidos en el espacio. La compañía española entiende que el tipo de reparaciones que allí realizan son contrarias a los acuerdos firmados y la normativa vigente.
Hay que tener en cuenta que, para sus operaciones de mantenimiento, Ouigo utiliza los talleres de Renfe bajo un contrato de alquiler. Sin embargo, el contrato no permite realizar cualquier tipo de actividad en los mismos.
Pesado o ligero. Esa es, según el medio, la clave. Renfe entiende que Ouigo está realizando trabajos de mantenimiento pesado en sus instalaciones lo que, se supone, no está permitido. Según la Ley del Sector Ferroviario, Renfe está obligada a permitir el acceso a sus instalaciones (aunque cobre por ello) para que otras compañías realicen mantenimiento ligero como limpieza de los vehículos o reparaciones menores.
Renfe asegura que los trabajadores de Alstom-Ateinsa, a los que Ouigo contrata para llevar a cabo este mantenimiento, están realizando labores de mantenimiento pesado como sustitución de piezas, arreglar averías o cambios de cableado, siempre según el medio. Esto contraviene los acuerdos firmados ya que Renfe no estaría obligada a que en sus instalaciones se preste dicho servicio. Pero, eso sí, el problema es que la normativa no especifica claramente qué es o no "mantenimiento pesado".
El problema es que todo es un terreno gris. La Directiva 2012/34/UE sobre el espacio único ferroviario señala como mantenimiento pesado todas las actividades no rutinarias. Sin embargo la normativa EN 15380-4:2021 entiende que el mantenimiento pesado sólo se entenderá si hay que desmontar partes del tren.
La respuesta de Renfe. En Xataka nos hemos puesto en contacto con ambas compañías pero, solo Renfe ha respondido a nuestras preguntas. La compañía nos ha confirmado que han comunicado a Ouigo que reducen el espacio que tienen disponible en su taller de Fuencarral (Madrid) al entender que están haciendo un uso inadecuado de las instalaciones.
En su defensa, Renfe admite que Ouigo debe tener acceso a sus instalaciones pero que las labores que allí realicen deben ser de "mantenimiento ligero". Sin embargo, aseguran que:
"Ouigo no ha entregado documentación que permita identificar claramente si las intervenciones corresponden a mantenimiento ligero o pesado. Las solicitudes inducen a pensar que las operaciones indicadas como mantenimiento ligero encubren intervenciones de mantenimiento pesado"
Viabilidad. Por su parte, Ouigo señala a Cadena Ser que sólo están haciendo trabajos de "engrase y control de niveles, fugas y temperaturas en foso", en palabras que estarían recogidas en los documentos. Para Renfe esto sobrepasa el mantenimiento ligero pero Ouigo defiende que están dentro de la normativa.
La alternativa que presenta Renfe, según la documentación, es que Ouigo realice estas actuaciones en sus talleres pero que pague por ellas lo que corresponde, contratando servicios auxiliares para poder llevarlas a cabo. Algo a lo que estaría obligado al sobrepasar los límites acordados.
Según Renfe, el conflicto lleva meses enquistado:
"Desde marzo de 2025 hemos reclamado un plan de mantenimiento detallado y claro, tras la entrega de una segunda versión del plan inicial en la que hemos podido comprobar que están desarrollando, y pretende seguir haciéndolo, labores de mantenimiento pesado en nuestros talleres. Cuando les comunicamos que esto excede su nueva capacidad (de acuerdo solo a mantenimiento ligero) ha respondido pidiendo a Renfe una prórroga de dos años (de lo que entendemos que es una irregularidad) imprescindible para garantizar la continuidad de la prestación de todos los servicios adjudicados"
Más allá de las vías. Lo que se juega entre Ouigo y Renfe va más allá de la típica guerra de precios que vemos en las vías y los corredores. Ambas empresas han chocado por los precios ofrecidos por unos y otros pero también por el acceso que tiene Renfe a las estaciones más céntricas, como la de Atocha.
Y no solo en España. Renfe ha intentado devolver la jugada en Francia pero lleva tiempo quejándose de que allí le están poniendo todos los palos posibles en las ruedas para impedir que puedan presentar competencia en suelo galo. En esta ocasión, el problema residiría en el cumplimiento técnico de Renfe para poder operar en las vías francesas.
Foto | Ouigo y Renfe

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