Bugatti vuelve a desafiar las leyes de la física. Esta vez con una mesa de billar estabilizada de 250.000 euros para yates de lujo

  • Bugatti ha creado una mesa de billar pensada para superyates que se mantiene nivelada pese al oleaje

  • Un sistema giroscópico corrige cualquier inclinación en milisegundos para que las bolas no se muevan solas.

Mesa de Billar de Bugatti
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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad
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Rubén Andrés

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Hay clientes de Bugatti que no se conforman con tener un hiperdeportivo en el garaje, también quieren un Bugatti en el yate. Tenerlo no siempre implica tener que subir un coche de varios millones de dólares a bordo (aunque algunos no tengan problema en hacerlo), a veces la respuesta es una mesa de billar. Pero no una mesa cualquiera.

Una mesa de billar que desafía las leyes de la física y de las mareas, quedándose plana mientras juegas, aunque el barco se mueva. Y lo hace con la misma obsesión técnica y el cuidado extremo por cada detalle que Bugatti pone en cada uno de sus superdeportivos.

Solución a un problema muy concreto. Jugar al billar en un yate puede parecer algo sencillo hasta que caes en la cuenta de que te encuentras sobre una estructura que no deja de balancearse. Por lo tanto, sería imposible echar una partida sin que las bolas empiecen a rodar solas al son que marca el vaivén de las olas. Ese fue el problema real que quiso resolver Bugatti. Los dueños de superyates querían una mesa de billar a bordo, pero el oleaje lo hacía casi imposible.

El resultado se llama Bugatti Pool Table y forma parte de Bugatti Lifestyle, la división de objetos de lujo de la marca, que también ha lanzado relojes de lujo e incluso televisores que parecen una escultura.

La mesa se fabricó en una edición limitada de solo 30 unidades y su precio arranca en 250.000 euros con accesorios incluidos. Además, cumple las especificaciones de una mesa homologada para competición profesional.

La tecnología que gana la batalla a las olas. El corazón del invento es un sistema giroscópico que detecta cualquier inclinación del barco al instante. Cuando las olas mueven el barco, unos servomotores corrigen la posición de cada pata para mantener la superficie de la mesa totalmente horizontal. Según la marca, "los sensores realizan la medición y ordenan la corrección en apenas cinco milisegundos" por lo que las bolas no llegan a verse influenciadas por el balanceo de la marea. Todo ocurre en silencio, sin vibraciones perceptibles.

Este tipo de estabilización recuerda a los estabilizadores de barcos, que reducen el balanceo del casco con giroscopios o aletas móviles. Bugatti aplicó una idea parecida, pero a escala de una mesa. Así las bolas se quedan quietas donde las dejas.

Mesa de billar de Bugatti

Un gallego con acento francés. Pese a que la mesa está firmada por el fabricante de superdeportivos francés, en realidad el diseño se desarrolló en Vigo. La empresa encargada es IXO, una firma gallega especializada en fibra de carbono que también trabaja para la industria aeronáutica, y ha reparado carrocerías de Ferrari y Lamborghini. Su fundador, Pedro Sánchez, asegura que "No hemos escatimado en nada; todo se ha arriesgado y sacrificado para crear algo inimaginable".

La estructura de la mesa combina fibra de carbono con aluminio mecanizado por CNC. Los tornillos y tuercas están fabricados en titanio, pensado para resistir la corrosión del ambiente marino. Las troneras son de acero inoxidable forrado en cuero. Cada mesa lleva además una placa numerada, igual que los coches del Atelier de Molsheim. No hay dos mesas iguales.

Accesorios que cuestan más que un coche. La mesa no llega sola. El pack incluye un soporte de fibra de carbono a juego para los tacos, con una pantalla táctil de 13 pulgadas para llevar el marcador. También suma una lámpara LED regulable y una maleta de cuero para guardar las bolas. Esas bolas, por cierto, las firma Aramith Tournament Pro, la marca belga que fabrica el estándar que usan la mayoría de torneos profesionales.

Además, cada mesa incluye una memoria USB con fotos y vídeos de su proceso de fabricación, guardada en una caja de aluminio mecanizado. Ese cuidado por el detalle convierte un simple juego de billar en un ejercicio de ingeniería pura, lujo extremo y un enorme músculo financiero. Primero para comprar un yate, y luego para decorarlo con una mesa de billar firmada por Bugatti.

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Imagen | Unsplash (jericaglasserphoto)

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